Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Desafortunadamente en Colombia como nunca se capturan a los delicuentes y
en los contados casos que lo hacen, las autoridades los dejan libres en
corto tiempo, ocurren a veces situaciones como la que aparece registrada hoy
en una de las paginas de El Tiempo y que tiene que ver con el tomarse la
justicia con sus propias manos por parte de un grupo de campesinos.
Tenaz, no??
                http://eltiempo.terra.com.co/29-05-2001/naci_2.html


        Naci�n -> 60 campesinos lincharon a 8 delincuentes en Ubaque 
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   EL TIEMPO
   60 campesinos lincharon a 8 delincuentes en Ubaque
   
   Por lo menos 60 campesinos armados con tres escopetas y dos rev�lveres
   lincharon a ocho personas, a quienes acusaron de pertenecer a una
   banda de delincuentes que azotaba sus veredas, en el municipio de
   Ubaque ( Cundinamarca).
   
   Seg�n algunos campesinos, los delincuentes, cuatro mujeres y cuatro
   hombres, les robaban el ganado, los electrodom�sticos, la comida y el
   dinero. El descaro les alcanzaba para hacer fiestas en las viviendas
   de sus v�ctimas mientras las manten�an amordazadas.
   
   Todo esto termin� el pasado 10 de diciembre. Hacia las 2 de la tarde
   de ese domingo, lo �nico que interrump�a la tranquilidad era el
   estallido de las mechas en las canchas de tejo. En una de estas,
   ubicada en el sitio Punto Rojo, de la vereda Bel�n, varios campesinos
   jugaban y tomaban cerveza.
   
   A esa hora pas� por el lugar el taxi Daewoo, de placas SHK 044, en el
   que los atracadores sol�an desplazarse. En el carro viajaban ocho
   personas, entre ellas los hermanos Jos� y Luis Humberto Echeverr�a
   Herrera, dos j�venes de la vecina vereda Pueblo Viejo. Los campesinos
   acusaban a estos de llevar al resto de la banda desde Patio Bonito, un
   sector pobre del suroccidente de Bogot�.
   
   Los campesinos conoc�an muy bien a todos los pasajeros, pues ellos
   mismos los hab�a capturado en dos ocasiones durante el �ltimo a�o. En
   ambas oportunidades transportaron a las ocho personas en un cami�n y
   las entregaron a las autoridades.
   
   Sin embargo, los capturados regresaron poco despu�s a sus andanzas,
   ante el asombro de los labriegos.
   
   Por eso, despu�s de que el taxi Daewoo pas� por la cancha de tejo de
   Punto Rojo, los campesinos dispararon una escopeta al aire. Era la
   se�al convenida para alertar a los labriegos de que la presencia de
   los delincuentes.
   
   Se reunieron en grupos, cercaron el carro e hicieron bajar a sus
   ocupantes. A los hombres les pegaron. A las mujeres las desvistieron y
   las manosearon. Las investigaciones indican que luego amarraron a las
   ocho personas y las obligaron a subir al cami�n Dodge 300 de color
   rojo, de placas NLJ 487, que era conducido por uno de los campesinos.
   
   Los pasearon de tienda en tienda y m�s gente se sum� a la caravana
   durante el recorrido. Los campesinos celebraban la captura como si se
   tratara de una haza�a.
   
   Habitantes de las veredas Bel�n, Pueblo Viejo, Pueblo Nuevo, Cruz
   Verde, Sabanilla, Cerezos e Idaza, estas dos �ltimas del municipio de
   Chipaque, aparecen vinculados a estos hechos.
   
   La euforia de los 60 campesinos que alcanzaron a abordar el cami�n
   lleg� a su punto m�ximo por efectos del alcohol. Al caer la noche, con
   los supuestos delincuentes amarrados a las estacas del veh�culo,
   llegaron hasta el Alto de las Mirlas, un p�ramo de Ubaque.
   
   All�, a las 8 de la noche, en medio de la desolaci�n del lugar, los
   campesinos simularon un juicio. Algunos de los acusados confesaron sus
   delitos y pidieron clemencia. Sin embargo, no hubo piedad y en
   presencia de ancianos, j�venes y ni�os, los mataron con rev�lveres y
   con escopetas de perdigones.
   
   Siete d�as despu�s el Ej�rcito hall� los cuerpos de Luis Bello Ariza,
   de 23 a�os; los hermanos Luis Humberto y Jos� Echeverr�a Herrera, de
   24 y 25 a�os; Adriana Pinz�n, de 19; Miryam G�mez, de 19; Giovana
   Reyes, de 20; Fredy Su�rez Hern�ndez, de 24, e Ingrid Pinz�n, de 18.
   Tres de los muertos hab�an estado detenidos en las c�rceles Modelo,
   Distrital y Picale�a.
   
   Una mujer, testigo de los hechos, se convirti� en el anzuelo que las
   autoridades utilizaron para identificar luego a los posibles
   responsables.
   
   Las primeras cinco capturas se produjeron el 21 de diciembre. La
   Fiscal�a les hall� varias escopetas, un rev�lver, dos radios de
   comunicaci�n y el cami�n en el que transportaron a sus v�ctimas.
   
   Uno de los uniformados que particip� en los operativos dijo que los
   campesinos no se preocuparon por ocultar ning�n detalle y contaron lo
   sucedido con la espontaneidad del que le ha hecho un favor a la
   comunidad.
   
   Hasta hoy, los organismos de investigaci�n han detenido y vinculado a
   27 personas que permanecen en las c�rceles de Ubaque, Chipaque y
   C�queza. Los acusados dicen ser inocentes. La Fiscal�a dice que en los
   pr�ximos d�as emitir� su concepto.
   
   Mientras, en Ubaque reina el silencio. Los habitantes prefieren no
   hablar del tema, y los pocos que lo hacen dicen que sus paisanos son
   inocentes.
   
   Aque se enfrentan
   
   A una pena que podr�a superar los cuarenta a�os de prisi�n se enfrenta
   cada una de las personas sindicadas del homicidio de los ocho
   supuestos miembros de una banda de delincuentes que ten�an
   aterrorizados a los habitantes en la poblaci�n de Ubaque, ubicada en
   una regi�n monta�osa del oriente del departamento de  Cundinamarca.
   
   Un juez consultado por el  TIEMPO afirm� que aunque no se puede
   referir espec�ficamente sobre los hechos ocurridos en ese municipio el
   pasado 10 de diciembre, seg�n el C�digo Penal, el delito cometido por
   los campesinos es un homicidio agravado, para el cual las normas
   contemplan esa sentencia.
   Sin embargo, el funcionario manifest� que dependiendo de las
   circunstancias en las cuales sucedieron los hechos, los tribunales de
   justicia podr�an aceptar algunos argumentos atenuantes por parte de la
   defensa, lo cual disminuir�a la pena.
   
   En el caso de las personas que eventualmente se encuentren vinculadas
   al proceso y que no se entreguen a la justicia perder�an beneficios
   que pueden traducirse en rebaja de la pena.
   
   En opini�n del funcionario de la rama judicial juez, los ciudadanos
   que sufren los efectos de los delincuentes deben confiar en la
   justicia, porque tom�rsela por sus propias manos genera otro delito.
   


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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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