Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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From: Pijume Diwesi <[EMAIL PROTECTED]>
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Subject: r-caldas: Un regalo envenenado (fwd)
Date: Fri, 1 Jun 2001 14:56:58 -0500 (CDT)
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Date: Fri, 1 Jun 2001 13:10:26 -0400
From: Gioconda Perez-Snyder <[EMAIL PROTECTED]>
To: [EMAIL PROTECTED]
Subject: Un regalo envenenado
En Blanco y Negro Un regalo envenenado
Eduardo Pizarro Leong�mez
El debate en el Congreso en torno a unas medidas de excepci�n, con
objeto de enfrentar la actual ola terrorista que sufre el pa�s, ha
despertado justos temores. Muchos recordamos con preocupaci�n los
excesos cometidos en el pasado bajo el imperio del Estado de Sitio. La
delegaci�n de facultades al Presidente Pastrana para que expida un
"Estatuto Antiterrorista", nos recuerda con horror el Estatuto de
Seguridad aprobado en 1978 al inicio del gobierno de Turbay
Ayala. Bajo este Estatuto se cometieron tremendos abusos contra los
derechos humanos, tales como, detenciones arbitrarias, el empleo
sistem�tico de la tortura en las guarniciones militares o la
multiplicaci�n de juicios militares ama�ados contra civiles inocentes.
�Es posible derrotar al terrorismo sin medidas de excepci�n? Si nos
atenemos a la experiencia de las naciones democr�ticas que debieron
confrontar este tipo de retos, por ejemplo, Italia enfrentada
simult�neamente a las Brigadas Rojas y a la mafia siciliana, o
Alemania bajo el desaf�o de la banda Baader-Mainhof, la respuesta
podr�a ser no. En uno y otro caso, se utilizaron medidas de
excepci�n. Yo no dudo, a pesar de que sufr� en carne propia los
excesos que se cometieron bajo el Estatuto de Seguridad, de la
importancia de una "Ley de Guerra". Sin duda, es dif�cil enfrentar el
terrorismo con normas dise�adas para situaciones de paz.
Sin embargo, me parece que la cuesti�n no es si Colombia requiere o no
normas de excepci�n. S�, las requiere. La cuesti�n es si es
conveniente para el pa�s aprobar normas de excepci�n bajo la actual
coyuntura nacional e internacional. Tengo serias dudas al
respecto. Hace algunos a�os, el brillante periodista peruano, Gustavo
Gorriti, se preguntaba con respecto a la guerra contra el terrorismo
ciego de Sendero Luminoso, si era posible desarrollar una "guerra de
contrainsurgencia democr�tica". �C�mo garantizar la tranquilidad y la
seguridad ciudadanas - que constituye un bien supremo - y, al mismo
tiempo, dar plenas garant�as judiciales?, se preguntaba Gorriti.
Las guerrillas pueden secuestrar a miles de personas o utilizar las
criminales pipas de gas en sus cobardes atentados contra pueblos
indefensos y, sin embargo, en muchos c�rculos internacionales y contra
toda evidencia, seguir�n siendo vistos como unos "Robin Hood". Un
oficial de las FFAA tortura a un solo detenido e inmediatamente va a
ser criminalizada toda la instituci�n en el �mbito mundial. El
problema no es si esto es justo o no. El problema es que siempre -
debido al horror en la memoria colectiva que dejaron las dictaduras
militares -, habr� desconfianza hacia las FFAA de Am�rica Latina. Se
requieren d�cadas para superar esta percepci�n negativa.
Mientras que la guerrilla y los grupos paramilitares no tienen
controles ni tienen que rendirle cuentas a nadie - la guerrilla se
burla de los 12 millones de colombianos que gritaban en las calles "No
m�s guerra" y los paramilitares contin�an su ronda genocida a pesar
del horror mundial -, las Fuerzas Armadas tienen normas jur�dicas y
controles institucionales. Esto puede ser le�do como una
desventaja. Yo no lo creo. Este conflicto armado no lo va a ganar
quien tenga m�s libertad de acci�n, sino quien tenga m�s
legitimidad. Si las Fuerzas Armadas contin�an mostrando una mejor�a
significativa en su record de derechos humanos y una decisi�n
inquebrantable de combatir sin respiro a los criminales grupos
paramilitares, obtendr�n mejores resultados que mediante mil leyes de
excepci�n. Estas son un "regalo envenenado".
Pastrana ha nombrado a un tercer ministro de Defensa de lujo. Ojala
Gustavo Bell no se equivoque.
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cortesia de Anibal Monsalve Salazar