Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Sigue la b�squeda........
Pregunta:  � Con cu�l de los tipos de intelectuales mencionados se identifican 
los enlistados ?.  Estoy enviando solo la rese�a, el texto completo puede ser 
visto en:
http://www.mamacoca.org/sanchez_intelectuales.htm
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Antes de la rese�a, me permito anexar un p�rrafo que valoro especialmente:

Como dijo Karl Manheim, por all� en los lejanos a�os treinta del siglo XX, en su 
famosa Ideolog�a y Utop�a, el hecho de
que los intelectuales no est�n socialmente adscritos a una determinada clase o 
sector de la producci�n, les permite hacer una verdadera elecci�n: o tomar 
partido
o aprovechar su ventaja estrat�gica de la equidistancia para construir una 
"perspectiva total" sobre la estructura social y pol�tica. Pero en cualquier caso 
las
fuerzas de uno y otro bando deber�an permitir que los conflictos de intereses se 
convirtieran en conflictos de ideas�19 porque cuando los conflictos de
intereses no se pueden transformar en conflictos de ideas, como es el caso en la 
Colombia de hoy, el conflicto de intereses se vuelve confrontaci�n armada,
terror, exilio intelectual� Asimismo, una negociaci�n sin controversia ser�a un 
contrasentido. 

A continuaci�n la rese�a:
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EL COMPROMISO SOCIAL Y POLITICO DE LOS INTELECTUALES

  (Intervenci�n con motivo del otorgamiento de la Diskin Memorial Lectureship por 
la Latin American Studies Association y Oxfam America, "For the Integration
                                           of Scholarship and Activism", Miami, 
MARZO, 2000) 

                                                      Gonzalo S�nchez G�mez*

Los intelectuales constituyen una categor�a social de dif�cil precisi�n. Fue a 
partir de un debate decisivo en la lucha por la democracia que los intelectuales 
se
constituyen como "hombre p�blicos", actor colectivo que se expresa no s�lo a 
trav�s de la escritura y de la representaci�n, sino a trav�s de la movilizaci�n. 
La
convocatoria, como forma t�pica de protesta de los intelectuales contra la 
opresi�n y la guerra, se ha dicho,  es lo que la huelga a los obreros. 
Independientemente de
cualquier definici�n normativa o sociol�gica que se adopte, tres ser�an los 
elementos constitutivos de la relaci�n originaria: la interpelaci�n a la opini�n 
p�blica, el
distanciamiento  o ruptura frente al poder estatal, y el recurso a la acci�n 
colectiva, todo ello con el prop�sito bien definido de restablecer la justicia 
quebrantada,
por encima de cualquiera otra consideraci�n. 

Dentro de las anteriores  premisas generales, voy a enunciar e ilustrar un 
esquema hist�rico de la relaci�n de los intelectuales con la pol�tica en la era 
republicana,
centrado en Colombia, pero en di�logo permanente con la historia  cultural del 
subcontinente. Me voy a referir a cuatro momentos y modalidades de esa relaci�n:
a) Los intelectuales letrados  b) Los Maestros  c)Los Intelectuales 
cr�tico-contestatarios c) Los Intelectuales Ciudadanos o Intelectuales para la 
Democracia, y d)
Los Intelectuales Mediadores. 

Quisiera pues desde esta perspectiva y desde esta tribuna que mi presentaci�n 
sobre la historia  pol�tica de los intelectuales en Colombia, se viera como una
invitaci�n a los colegas americanos a repolitizar la visi�n de su papel y de su 
objeto. Y puesto que el objeto fundamental se llama aqu� Am�rica Latina, cabr�a 
una
segunda cadena de reflexiones, ligadas a las anteriores: Am�rica latina puede ser 
abordada, por los acad�micos, como caso o desviaci�n de un modelo, o como
ilustraci�n de una hip�tesis, con mediaciones que pueden incluir o no, la 
pol�tica, pero que no la reclaman. Para los intelectuales, por el contrario, las 
preguntas
estar�an intr�nsecamente ligadas a valores �tico-pol�ticos, como la democracia, 
los derechos humanos, las reformas econ�micas, los efectos de la guerra. El d�a 
en
que se asuma de manera plena y generalizada que ser estudiosos de Am�rica Latina 
conlleva compromisos �ticos inevitables, ese d�a habr� empezado a cambiar, al
menos en un terreno espec�fico, la relaci�n centro periferia. Ese d�a tambi�n 
habr�  empezado a cambiar la conciencia y la identidad colectiva de los 
intelectuales
norteamericanos .. Es la aproximaci�n que de alguna manera intuyo ya se ha 
iniciado con el plan integrado de reflexi�n y de acci�n que est� poniendo  en 
marcha
el Instituto Kellogg sobre Colombia,  en campos como los se�alados, perspectiva 
que uno quisiera ver multiplicada en otros centros de Estados Unidos. Si
iniciativas de estas prosperaran, y si logramos universalizar  la crisis 
colombiana, en el sentido de asociarla a las experiencias traum�ticas de otros 
pueblos,
Colombia dejar�a de ser vista como la rara excepci�n de Am�rica Latina, y  
aflorar�a en su lugar, por un lado, ciertamente el papel de prefiguraci�n de los 
males que
habr�a que evitar en otras latitudes, pero por otro lado tambi�n Colombia habr�a 
sido la ocasi�n para el redescubrimiento de las bases de un nuevo y fecundo
di�logo interamericano. Ese ser�a  el mejor tributo al legado del distinguido 
antrop�logo y humanista  Martin Diskin que dedic� su capacidad de acci�n y de
pensamiento precisamente a superar el desencuentro entre las dos Am�ricas, 
mediante la construcci�n de una nueva relaci�n y una nueva  mirada sobre Am�rica
Latina. Con el tiempo quiz�s tambi�n nosotros, latinoamericanos, podamos 
construir una nueva mirada sobre los Estados Unidos. 


* Profesor Titular del Instituto de Estudios Pol�ticos y Relaciones 
Internacionales de la Universdad Nacional de Colombia. 

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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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