Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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Hola,

Interesante el articulo. Me genera unas inquietudes(disculpen la
ignorancia).

Es realmente equiparable el bloqueo de Berlin como el autor seniala
con lo del WTC? parece que como hito histOrico sI, pero no me queda
claro en que medida lo es como acto criminal. Como fue la cosa del
bloqueo de Berlin?

Aunque de corazon meto a los movimientos revolucionarios,
paramilitares y terroristas en la misma bolsa, racionalmente no lo veo
tan facil. No es un poco apresurado pensar que "Todos forman parte del
mismo cucarachero ideologico"?

Especificamente cual es ese "cucarachero ideologico"? podriamos
inferir que habla de comunismo?

Quien es el autor? Carlos Alberto Montaner es un companiero de Colext,
guayabo, etc.? un espaniol? un periodista?

gracias,

///Gustavo




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> Se inicia la IV Guerra Mundial
> Carlos Alberto Montaner 
> 
> Madrid -- La comparaci�n m�s o�da es con el bombardeo a Pearl
> Harbor. El tremendo espect�culo de los aviones suicidas y de los
> edificios desplom�ndose en medio de Manhattan recuerdan el ataque
> japon�s a la base americana en el Pac�fico. Pero se equivocan: el
> mejor s�mil no es �se, es el bloqueo de Berl�n en 1948, cuando los
> rusos decidieron apoderarse de toda la capital alemana, batalla sin
> bombas y sin muertos que dio origen oficial y definitivo a la guerra
> fr�a, la tercera que se libr� en el siglo XX. 
> 
> En ese momento crucial, el presidente Truman decidi� suscribir la
> ``pol�tica de contenci�n'' propuesta por el estratega George Kennan
> y despleg� una l�nea defensiva junto a los aliados del mundo
> democr�tico para frenar el espasmo imperial de los sovi�ticos.
> Cuarenta a�os m�s tarde la estrategia daba resultado y se produc�a
> el hundimiento de los pa�ses comunistas en Occidente, con la
> excepci�n (provisional) del r�gimen cubano. 
> 
> En la ma�ana neoyorquina del 11 de septiembre de 2001 --y as� lo
> consignar�n los libros de historia--, Estados Unidos, mientras
> recog�a los escombros y contaba sus muertos, se prepar� mentalmente
> para encabezar la lucha planetaria contra los terroristas y sus
> aliados antisistema. Del otro lado del Atl�ntico se entendi� muy
> bien lo que suced�a. Una declaraci�n contundente del secretario
> general de la OTAN colocaba lo ocurrido en su correcta perspectiva:
> un ataque de esa naturaleza contra uno de los quince miembros de la
> alianza era un ataque contra todos. El art�culo quinto del acuerdo
> que los vincula lo dec�a con toda claridad. No es la guerra de
> Estados Unidos contra un grupo de enloquecidos terroristas, sino la
> guerra definitiva y abierta entre las naciones democr�ticas y libres
> del planeta contra los enemigos violentos del sistema. 
> 
> De la misma manera que la Segunda Guerra fue una secuela de la
> Primera, y la guerra fr�a una consecuencia de la Segunda, �sta que
> ahora se inicia es un producto de la que termin� con el derribo del
> muro de Berl�n y el casi inmediato desguace del per�metro comunista.
> En efecto, durante cuarenta a�os la Uni�n Sovi�tica y algunos de sus
> m�s agresivos aliados, con Cuba a la cabeza, alentaron una actitud
> antioccidental en medio planeta, predicando incesantemente el
> desprecio a los m�todos democr�ticos, el descr�dito de la econom�a
> de mercado, el odio a Estados Unidos, y, simult�neamente, el culto
> por la revoluci�n violenta, donde comparec�an los movimientos
> nacionalistas de corte terrorista, ya fueran la ETA, el IRA o los
> independentistas corsos. 
> 
> A mediados de la d�cada de los sesenta, con la creaci�n en La Habana
> de la Tricontinental, hasta lleg� a constituirse una internacional
> del terror en la que se daban cita todos los ``ej�rcitos
> revolucionarios'' del planeta, incluidos sandinistas nicarag�enses,
> montoneros argentinos, tupamaros uruguayos, macheteros
> puertorrique�os, miembros del IRA irland�s, japoneses, alemanes e
> italianos alterados por el olor de la sangre, y, poco despu�s,
> etarras vascos. Estos grupos de acci�n, vinculados por su odio al
> sistema, eran, en la perspectiva de Mosc�, aliados coyunturales para
> debilitar a Occidente desde dentro. A veces los adiestraban en
> Bulgaria o los educaban en la Patricio Lumumba, y a veces el KGB
> constru�a complicados esquemas para ocultar su huella, interponiendo
> campos de entrenamiento en Argelia, Siria, Libia o Cuba. Pero el
> papel de estas huestes irregulares resultaba evidente: desangrar las
> democracias occidentales como preparaci�n de la llegada del d�a
> final. 
> 
> Lo que ha pasado es lo siguiente: desaparecidos la URSS y sus
> sat�lites, esa jaur�a, desarticulada y hu�rfana, rota y
> desmoralizada, todav�a es capaz de embestir. Todav�a da coletazos,
> especialmente si cuenta con dinero petrolero de algunos pa�ses
> �rabes y la ayuda directa de ciertos estados. No es una casualidad
> que el representante del IRA en La Habana haya sido capturado en
> Colombia recientemente mientras hac�a contacto con las FARC de
> Tirofijo. No fue producto del azar que las armas con las que los
> montoneros atacaron el cuartel La Tablada, al final del mandato de
> Alfons�n, salieran de La Habana. No es extra�o que los explosivos
> que se roban en Francia los independentistas corsos acaben
> estallando en Barcelona o en Medell�n. No es por caridad que el
> se�or Gadhaffi y el se�or Saddam Hussein aportan fondos a las
> campa�as pol�ticas de sus aliados, ya sean chavistas venezolanos o
> sandinistas nicarag�enses. No es una curiosa coincidencia que los
> agentes de influencia que ayer apoyaban a Guevara hoy lo hagan con
> los zapatistas mexicanos, la ETA vasca, los sin-tierra brasileros,
> los okupas de todas partes y las aguerridas huestes
> antiglobalizaci�n. Todos forman parte del mismo cucarachero
> ideol�gico. 
> 
> Y es contra todo ese universo viscoso de asesinos, dinamiteros,
> tirapiedras y revolucionarios iluminados, insurgidos contra la
> democracia, el estado de derecho y la econom�a de mercado, que, a
> partir de ahora, todas los estados responsables van a tomar su fusil
> y ocupar la casamata que les corresponda. La clave de la dureza del
> combate ya fue revelada por Bush en su alocuci�n a la naci�n: no
> s�lo se har� responsables a los terroristas, sino a quienes los
> albergan y les proporcionan cualquier clase de ayuda. La Cuarta
> Guerra Mundial ha comenzado. Ser� rara e irregular, y podr�n re�irse
> batallas espantosas --falta pasar por la atroz experiencia de la
> guerra bacteriol�gica--, pero as� son las guerras. El consuelo es
> que, sin duda, el Occidente la ganar� tambi�n. 
> 
> Septiembre 16, 2001 
> 
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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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