Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
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�ste art�culo es por George Soros, Presidente de la mesa directiva del Open 
Siciety Institute y de Soros Fund Management. �ste es el primero de tres 
art�culos extra�dos de Report On Globalization. Proyect Syndicate, Oct. del 
2001

Es algo largo, pero me parece muy interesante lo expuesto por Soros aqu�.

Alejo


Bienes p�blicos globales: el componente ausente


Los ataques militares contra Afganist�n realizados por EE UU y sus aliados 
contin�an su marcha. El presidente Bush advirti� que esta lucha contra el 
terrorismo ser�a constante. Hace falta una guerra contra el terrorismo. Pero 
bombardear los campos terroristas y lanzar comida a refugiados desde aviones 
no basta. Tambi�n hay que establecer una agenda constructiva para afrontar 
las desigualdades del actual sistema global, desigualdades que contribuyen a 
que Bin Laden gane partidarios. Mucho antes del 11 de septiembre empec� a 
trabajar en una serie de propuestas con este objetivo a largo plazo. Estas 
propuestas son hoy a�n m�s urgentes.

Nuestro mundo se caracteriza por por mercados globales, pero las 
disposiciones pol�ticas siguen firmemente arraigadas en la soberan�a de los 
Estados. Hay instituciones internacionales que s� apoyan a los mercados 
globales, pero est�n lejos de ser perfectas. Las dedicadas al suministro de 
bienes p�blicos, como la preservaci�n de la paz, la protecci�n del ambiente, 
la reducci�n de la pobreza y mejora de las condiciones de salud y trabajo, y 
los derechos humanos, son incluso menos efectivas y est�n menos bien 
dotadas. La disparidad entre nuestras instituciones financieras y de 
comercio y las dedicadas a objetivos sociales ha hecho que el desarrollo de 
la sociedad global sea desproporcionado. Los mercados comercial y financiero 
son buenos para la generaci�n de riqueza, pero no sirven para otras 
necesidades sociales.

Antes de la globalizaci�n de los mercados financieros, el suministro de 
bienes p�blicos pod�a dejarse en manos de los gobiernos individuales. Ahora 
que el capital tiene la libertad para ir de un lado a otro es dif�cil para 
los pa�ses imponer impuestos y reglas individualmente, porque el capital 
puede irse a otra parte. Adem�s, muchos pa�ses no tienen buenos Gobiernos. 
Los reg�menes opresivos o corruptos y los Estados d�biles son, por mucho, 
las m�s importantes causas de pobreza y de miseria hoy en d�a. Por tanto, no 
basta con delinear mejores disposiciones para el suministro de bienes 
p�blicos a escala global; debemos encontrar formas de promover mejores 
Gobiernos en cada pa�s.

Los bienes p�blicos, como la salud y el ambiente, no pueden promoverse 
imponiendo sanciones a las naciones cuando no cumplen con los est�ndares 
internacionales, porque a muchas les faltan los recursos necesarios para 
alcanzarlos. En cambio, debe brindarse asistencia internacional para 
estimular el cumplimiento voluntario y para permitir que los pa�ses pobres 
eleven sus pr�cticas al nivel de los est�ndares internacionales.

La asistencia internacional exige transferencias de recursos de pa�ses ricos 
a pa�ses pobres. Por desgracia, la asistencia internacional tiene una mala 
reputaci�n. La ayuda externa, como se administra actualmente, es raras veces 
efectiva y con frecuencia contraproducente. En general, veo cinco razones 
b�sicas para eso:

- La ayuda externa est� dise�ada para servir a los intereses de los 
donantes, no de los receptores. Los pa�ses donantes a menudo ayudan en base 
a intereses de seguridad nacional y consideraciones geopol�ticas, y sin 
prestar atenci�n al nivel de pobreza o al car�cter del Gobierno receptor.

- Los pa�ses donantes prefieren canalizar la ayuda a trav�s de sus 
connacionales, y las instituciones internacionales prefieren enviar expertos 
extranjeros en lugar de incrementar la capacidad dom�stica. A menudo, los 
receptores no tienen la capacidad para absorber la ayuda. Como los proyectos 
de desarrollo son dise�ados y realizados por forasteros, cuando �stos se van 
es poco lo que queda.

- La ayuda externa es sobre todo intergubernamental y los Gobiernos 
receptores desv�an recursos para satisfacer sus propios prop�sitos.

- Los donantes insisten en mantener un control nacional sobre la ayuda, lo 
que resulta en una falta de coordinaci�n.

- La asistencia internacional es una empresa de alto riesgo. Hacerlo bien es 
m�s dif�cil que administrar una empresa, porque no existe una sola medida de 
beneficio social. La ayuda es administrada por bur�cratas que tienen mucho 
que perder y poco que ganar si asumen riesgos.

Hay que encontrar mejores formas de financiar y suministrar la asistencia 
internacional para poder enfrentar algunas de las desigualdades de la 
globalizaci�n.

Mi propuesta sobre financiaci�n es que el FMI deber�a establecer Derechos 
Especiales de Giro (DEG) y los pa�ses ricos deber�an donar su parte. Los 
DEG, creados en 1969 y emitidos por �ltima vez en 1981, son activos 
internacionales de reserva que sirven como unidad de cuenta y medio de pago 
entre los miembros del FMI y otros portadores prescritos.

Creo que usar una emisi�n de DEG es preferible a la tasa Tobin (una 
propuesta para establecer un impuesto internacional para transacciones 
monetarias internacionales) por varias razones, la m�s importante de ellas 
es que ya se autoriz� una emisi�n especial de DEG en 1997 y ratificada por 
el 71% de los miembros del FMI. Podr�a usarse ya para brindar asistencia 
internacional si el Congreso de EE UU la ratificara y los pa�ses 
desarrollados comprometieran su asignaci�n para ello.

Como los DEG son instrumentos con intereses, los pa�ses donantes tendr�an 
costos, pero ser�an insignificantes: dar los 3,69 mil millones de d�lares de 
su parte de la emisi�n de 27,5 mil millones en DEG costar�a a EE UU unos 124 
millones de d�lares al a�o.

M�s importante que hallar una fuente de financiaci�n es mejorar la 
asistencia internacional. Propongo crear una especie de mercado en el que 
los programas compitieran por los fondos de los donantes. Funcionar�a as�:

Se crear�a un Consejo internacional, bajo el escudo del FMI pero 
independiente de �l. Sus miembros ser�an personas eminentes elegidas en base 
al m�rito. El Consejo no s�lo decidir�a sobre la elegibilidad de los 
programas, sino que se encargar�a de su control y su evaluaci�n. No tendr�a 
autoridad, sin embargo, sobre el modo en que se gastar�an los fondos. En 
cambio, los pa�ses donantes podr�an elegir qu� programas apoyar�an con sus 
DEG, creando una interacci�n al estilo del mercado entre donantes y 
aplicantes.

Tres ser�an los tipos de programas que calificar�an:

Fondos fiduciarios para el suministro de bienes p�blicos a escala global; 
por ejemplo, combatir el sida. Estos fondos estar�an bajo la autoridad de un 
consejo internacional formado por eminencias y podr�a actuar a trav�s de 
unaagencia internacional como la OMS, o establecer agencias nacionales, o 
ambas. Las agencias nacionales estar�an en estrecho contacto con los 
Gobiernos, pero ser�an independientes, tendr�an consejos locales aprobados 
por el Consejo internacional. Para evitar duplicaciones, no deber�a haber 
m�s de un fondo fiduciario global por cada �rea, como el sida, pero varias 
agencias podr�an competir por su administraci�n.

Programas de desarrollo patrocinados por el Gobierno, dirigidos a aliviar la 
pobreza. Los programas ser�an propuestos por los Gobiernos de los pa�ses 
receptores y suscritos por los Gobiernos donantes. Si los receptores no 
logran cumplir sus promesas, los donadores retirar�an el apoyo.

Las instituciones financieras internacionales tendr�an un doble papel: 
asistir�an al dise�o de los programas y contribuir�an con personal para su 
ejecuci�n; y ser�an una fuente principal de fondos. Pero no hace falta que 
patrocinen los programas. A diferencia de los pr�stamos del Banco Mundial, 
ser�an propiedad de los Gobiernos de los pa�ses receptores.

Programas no gubernamentales, de particular utilidad en pa�ses con reg�menes 
represivos o corruptos, pues en lugar de forzarlecerles, la asistencia 
internacional proveer�a una fuente compensadora de apoyo para la sociedad 
civil. Los reg�menes represivos podr�an prohibir las actividades no 
gubernamentales, pero les ser�a dif�cil justificar la prohibici�n de 
agencias de asistencia ante su poblaci�n. Adem�s, hay muchas actividades que 
se conducen mejor fuera de los canales gubernamentales. Las microfinanzas 
son uno de esos casos. Hay una amplia gama de ejemplos que muestran que 
funcionan; el m�s impresionante es Bangladesh. Pero las operaciones con 
microempr�stitos, aunque en gran medida autosustentables, no pueden alcanzar 
el �xito a partir de ganancias retenidas, ni pueden conseguir capital en los 
mercados financieros. Para que se conviertan en un gran factor del progreso 
econ�mico y pol�tico deben estar significativamente escalados. Esto 
requerir�a de un apoyo general a la industria, as� como de capital para 
empresas individuales.

El apoyo brindado por la industria financiera a las iniciativas de 
microempr�stitos incluir�a el desarrollo de software administrativo y su 
entrega como un bien p�blico, la formaci�n de administradores, el 
establecimiento de una agencia calificadora y el de un esquema de garant�as 
de pr�stamo. La agencia calificadora ayudar�a a atraer inversionistas en 
valores con ideas filantr�picas y dispuestos a aceptar rentas menores a las 
del mercado, o ninguna renta; el esquema de garant�as de pr�stamo permitir�a 
que las instituciones de microempr�stito emitieran papel comercial tipo AAA. 
(El capital a la orden del Banco Mundial podr�a usarse para las garant�as). 
La combinaci�n de honorarios educativos con sistemas de salud y con el 
microempr�stito podr�a sacar de la pobreza a grandes segmentos de la 
poblaci�n.

Para la asistencia no gubernamental deber�a estimularse la diversidad y el 
pluralismo. Deber�a de haber competencia en la asignaci�n y en la 
asimilaci�n de subvenciones. Para empezar, podr�an establecerse diversos 
fondos de capital para la realizaci�n de empresas que invertir�an en las 
operaciones de microempr�stito.

El uso de canales no gubernamentales es una de las principales ventajas de 
este esquema. El Banco Mundial est� confinado a realizar la mayor�a de sus 
actividades a trav�s de los Gobiernos, a menudo apoyando a reg�menes 
represivos y corruptos. Jim Wolfensohn, su presidente, ha intentado trabajar 
m�s con las ONG y ha sido atacado desde todos los flancos.

Si este esquema tiene �xito, la emisi�n inicial de DEG podr�a dar paso a 
emisiones anuales y su tama�o podr�a escalarse hasta un punto en el que 
puedan tener un impacto significativo. Pues, en un mundo de Estados 
soberanos, proveer incentivos positivos es la mejor forma de mejorar la 
calidad de los Gobiernos.

Al juzgar este esquema es importante percatarse de que un 'mercado' de ayuda 
externa ser�a menos eficiente que un mercado normal. En la b�squeda de 
riqueza privada se aplica un simple criterio: los hechos. Los bienes 
p�blicos deben juzgarse por el efecto que tienen en diversos segmentos de la 
sociedad y el impacto que tienen en los participantes individuales es 
dif�cil de contabilizar. Aun as�, creo que el esquema que propongo mitigar�a 
los cinco problemas que identifiqu�.

La presi�n para mejorar e incrementar la asistencia internacional ha crecido 
a�n m�s desde los ataques terroristas en EE UU el 11 de septiembre. Debemos 
hacer todo lo posible por resistir y erradicar el terrorismo, pero no 
debemos permitir que se convierta en un esfuerzo que lo incluya todo y lo 
consuma todo. Si lo hacemos entrar�amos al juego de los terroristas: ellos 
establecer�an la agenda, no nosotros. Debemos ofrecer una visi�n positiva 
para mejorar el mundo si queremos ganarnos los corazones y las mentes de las 
personas que sufren por las desigualdades de la globalizaci�n.








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    cortesia de Anibal Monsalve Salazar

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