Colext/Macondo
Cantina virtual de los COLombianos en el EXTerior
--------------------------------------------------
D�A QUINTO
Ya hemos visto la vida que llevaba el Ni�o Jes�s en el seno de su Pur�sima
Madre; veamos hoy la vida que llevaba tambi�n Mar�a durante el mismo espacio
de tiempo.
Mar�a no cesaba de esperar el momento en que gozar�a de esa visi�n beat�fica
terrestre: la faz de Dios encarnado. Estaba a punto de ver a aquella faz
humana que deb�a iluminar el cielo durante toda la eternidad. Iba a leer el
amor filial en aquellos mismos objetos cuyos rayos deber�an esparcir para
siempre la felicidad en millones de elegidos. Iba a verle en la ignorancia
aparente de la infancia, en los encantos particulares de la juventud y en la
severidad reflexiva de la edad madura.
�Tal era la vida de expectativa de Mar�a! Era inaudita en s� misma, m�s no
por eso dejaba de ser el tipo magn�fico de toda vida cristiana. No nos
contentemos con admirar a Jes�s residiendo en Mar�a, sino pensemos que en
nosotros tambi�n reside por esencia, potencia y presencia.
--------------------------------------------------------------
To unsubscribe send an email to: [EMAIL PROTECTED]
with UNSUBSCRIBE COLEXT as the BODY of the message.
Un archivo de colext puede encontrarse en:
http://www.mail-archive.com/[email protected]/
cortesia de Anibal Monsalve Salazar