Me imagino que muchos de ustedes leyeron el editorial principal de El Tiempo de hoy (ver abajo). Me da la impresi�n de que el editorial esta tratando de disminuir la importancia de las ultimas encuestas en la cual Uribe V�lez sale con una ventaja de 9 puntos sonre Serpa. No quiero poner palabras en la boca del equipo editorial de El Tiempo, pero as� lo veo, leyendo entre las l�neas. Mejor dicho, dudo que El Tiempo dar� su patrocinio a Uribe V�lez, me sorprender�a mucho si lo hace pues he visto que durante los �ltimos 3 aNos, El Tiempo ha sido un fiel proponente de las negociaciones con las FARC y de una salida pol�tica del conflicto armado (que significa "salida pol�tica"?). Me parece probable que mas bien dar�n su patrocinio a Serpa. Esta es tal vez la primera eleccion Colombiana que he seguida de cerca, asi que queria preguntarles si los peri�dicos dan patrocinios ("endoresements") a los candidatos presidenciales? y que significativo para un candidato es tener el patrocinio de El Tiempo?
Carlos
El fen�meno Uribe V�lez
Las cr�ticas de �lvaro Uribe al proceso de paz tienen una acogida evidente y por eso la campa�a pol�tica dio un giro de 180 grados.
Innegable el sorpresivo giro de 180 grados que a ra�z de los acontecimientos
de terrorismo y violencia de las �ltimas semanas dio la campa�a electoral. As�
se desprende de la segunda gran encuesta contratada por EL TIEMPO, RCN
Televisi�n, RCN Radio y Semana. No s�lo porque ahora �lvaro Uribe V�lez,
candidato liberal disidente, ha tomado una clara delantera, sino porque es
evidente que la mayor preocupaci�n de los colombianos es el descr�dito del
proceso que ha caminado de la mano de un acelerado deterioro del orden p�blico y
la inseguridad, lo mismo que un desmesurado envalentonamiento de la guerrilla.
Asuntos tan cr�ticos como los altos niveles de pobreza y desempleo pasan a un
segundo plano, y en la mentalidad colectiva parece registrarse una relaci�n
causa-efecto, en el sentido de que mientras la inseguridad siga rampante, y la
guerrilla contin�e haciendo de las suyas, las f�rmulas disponibles para mejorar
la situaci�n social carecen de efectividad.
La encuesta refleja el momento m�s cr�tico de la opini�n p�blica respecto de
la conducci�n que el Gobierno del presidente Pastrana le ha dado al proceso de
paz. Esta manifiesta inquietud ha aumentado el n�mero de colombianos que cree en
la soluci�n militar y la derrota de los grupos guerrilleros, hasta el punto de
que dos terceras partes de los ciudadanos preferir�an un rompimiento de las
negociaciones. Los sentimientos son tan radicales, que incluso hacen borrosos
los matices y dejan sin espacio la discusi�n de alternativas distintas para la
deseable f�rmula de una soluci�n pol�tica.
Un debate sobre la mejor manera de enfrentar un problema tan grave como la
violencia es parte esencial de una campa�a electoral. Pero convendr�a que los
distintos candidatos no caigan en una polarizaci�n radical y emotiva sobre la
guerra y la paz. No hay que olvidar que las elecciones, adem�s de definir qui�n
gobierna, producen mandatos y consensos de un enorme significado pol�tico. La
elecci�n del sucesor de Andr�s Pastrana generar� tambi�n los lineamientos para
tramitar el conflicto interno. De all� la importancia de una controversia
profunda, de altura intelectual y de esp�ritu cr�tico, que no se limite al falso
y enga�oso dilema entre lo militar y lo pol�tico, y que no asfixie la
presentaci�n de propuestas sobre el manejo econ�mico, el desempleo, la salud y
la educaci�n, la reforma pol�tica o la lucha contra la corrupci�n.
La encuesta reitera tambi�n que los partidos tradicionales enfrentan el mayor
desaf�o de su larga historia. El n�mero de liberales, que siempre sub�a en
�pocas preelectorales, cay� en 18 puntos. El candidato oficial del
conservatismo, aunque recientemente escogido, apenas tiene un 1,4 por ciento de
apoyo. Incluso los independientes, cuyo �xito en elecciones recientes es
indudable, han perdido terreno frente a quienes se consideran sin partido, los
cuales se duplicaron. Los apoyos a los distintos candidatos tienen connotaciones
interpartidistas, y la oposici�n al liberalismo y al conservatismo se convierte
en una opci�n electoralmente rentable.
En el escenario actual resultan ampliamente beneficiados �lvaro Uribe y lo
que �l encarna. Su crecimiento y la penetraci�n de sus propuestas entre los
colombianos son inusitados y constituyen todo un hecho pol�tico y electoral. Sus
posiciones claras y firmes, altamente cr�ticas del proceso de paz, tienen amplia
simpat�a y es evidente que se benefician de las escaladas terroristas y cr�menes
de las Farc. Falta ver, ahora, su comportamiento como l�der de la competencia, y
sus reacciones frente al examen detenido que har�n analistas y medios de
comunicaci�n sobre sus ideas, su hoja de vida y lo que est� proponiendo en
tantos otros frentes de la vida nacional. Los dem�s aspirantes tambi�n tienen
importantes activos que jugar. A Horacio Serpa, el electorado le reconoce un
compromiso con las causas sociales. A Noem� San�n la ven como la personalidad
m�s atractiva, y cuenta con simpat�a entre las mujeres. Otras voces, como la de
Luis Eduardo Garz�n, han demostrado que tienen mucho que decir.
Falta un buen trecho para la elecci�n de Presidente y la volatilidad de la
situaci�n podr�a cambiar las tendencias o consolidar definitivamente la
candidatura de Uribe V�lez. Lo importante es que a los colombianos nos quede muy
claro que debemos elegir a un l�der capaz de conducir la Naci�n en el momento
m�s cr�tico de su historia.
