Title: Toda la historia

Abril 18 de 2002 EL TIEMPO.com
As� se frustr� el golpe a Ch�vez, seg�n periodista venezolana

Una fuerte divisi�n en el grupo de la oposici�n, alimentada por la ambici�n de un joven empresario, dio al traste con el gobierno de transici�n de Pedro Carmona y permiti� el regreso al poder de Hugo Ch�vez.

Para nadie era un secreto que en los �ltimos meses en Venezuela se viv�a un inaguantable clima de tensi�n.
No hab�a conspiraci�n, pues los cuestionamientos se hicieron de manera abierta. Todo el mundo hablaba de cu�l era la mejor forma de salir de Hugo Ch�vez.

Cada d�a las reuniones entre los distintos sectores de la oposici�n eran m�s frecuentes. Las m�s concurridas fueron monitoreadas por la Disip (polic�a pol�tica). El c�rculo se fue estrechando y las reuniones decisivas se realizaron entre Carlos Ortega (de la Confederaci�n de Trabajadores -CTV-, Pedro Carmona (de Fedec�maras) y militares que se hab�an manifestado contra el r�gimen.

La idea del golpe fue desechada desde el primer momento. Se hablaba de "hacer entrar a Ch�vez en raz�n" y obligarlo a renunciar. Despu�s vino la discusi�n para organizar la huelga del 11 de abril tras la cual se pedir�a la renuncia de Ch�vez.

Isaac P�rez: Portagonista
Un joven de 32 a�os, Isaac P�rez Recao, acaudalado heredero de Isaac P�rez Alfonso, interviene aqu� como vocero de enlace de algunos de los militares que se quer�an alzar. Fue quien financi� la mayor�a de los manifiestos y quien pagaba los honorarios de los abogados defensores de los militares sublevados. Ten�a un grupo de estos militares bajo su control, adem�s de subordinar al presidente de Fedec�maras, Pedro Carmona, su empleado en Veneco, la empresa petrolera donde los P�rez Recao son accionistas determinantes.

A esta dupleta militares-empresarios le faltaba el componente laboral, por lo que concertaron las reuniones en las que instaron a Ortega a la huelga. El presidente de la CTV siempre se mantuvo reacio. En privado expres� que quer�an usarlo para un acto irresponsable, inconstitucional, que dar�a paso a una dictadura de derecha.

Ortega se port� como el defensor de todos los partidos pol�ticos (incluyendo al chavista Movimiento Quinta Rep�blica), que ante una eventual ca�da del Presidente, deb�an formar parte de un consejo consultivo, en el que tomar�an en cuenta a la sociedad civil, la Iglesia, los medios y las ONG. Y acordaron reunirse de emergencia en un m�ximo de dos d�as para presentar las listas de los civiles que llevar�an la transici�n tras la renuncia de Ch�vez.

El enfoque de Isaac P�rez nunca fue del total agrado de Carlos Ortega, quien lo dej� claro en esa misma reuni�n cuando se dirigi� al joven para decirle: "T� me vas a disculpar, esta es tu casa y si quieres me puedes botar de aqu� despu�s de lo que te voy a decir. Tu inter�s es poner all� a Pedro para t� poder manejar muchas cosas y tratar de recuperar todo lo que has dejado de percibir en estos tres a�os de gobierno de Ch�vez. Pero aqu� todos nos tenemos que sacrificar. Si yo tengo que sacrificar la presidencia de la CTV, lo hago, pero ustedes tambi�n lo tienen que hacer con sus aspiraciones".

Paralelamente el caso Pdvsa entr� en crisis y, seg�n Poleo, anim� a Ortega a participar del plan de P�rez.
La comunicaci�n entre Carmona y Ortega fue fluida hasta el jueves 11 de abril en la ma�ana. En un programa de televisi�n pidieron entrevistar en simult�nea a ambos, pero uno de los directivos del canal lo impidi� diciendo: "Carmona me pidi� salir solo porque ya quiere deslindarse de Carlos Ortega". Y era cierto, ya Carmona, manejado por Isaac P�rez, hab�a tomado su camino, excluyendo a todos los sectores de la vida nacional, incluida Fedec�maras -que en una declaraci�n advirti� que los due�os de empresas no estaban ya en la l�nea de Carmona-.

Ese jueves en la tarde se produce una manifestaci�n p�blica nunca antes vista en la historia de Venezuela con la participaci�n de 500.000 personas y un saldo de 11 muertos por francotiradores chavistas, seg�n Poleo. Y la salida intempestiva de Hugo Ch�vez del poder.

En la Comandancia
(El jueves en la noche en el Fuerte Tiuna) en la sede de la Comandancia General del Ej�rcito (CGE), zona reservada al Jefe del Estado Mayor, se hab�an instalado en un cub�culo Pedro Carmona y su secretario, Juancho Mej�as, redactando la alocuci�n, en la cual informar�an que eran el nuevo gobierno. En el cub�culo de enfrente estaba Allan Brewer Car�as, redactando lo que luego ser�a el Acta Constitutiva del Gobierno de transici�n. Dos cub�culos m�s adelante de Carmona, estaba Isaac P�rez Recao, Daniel Romero -secretario privado de Carlos Andr�s P�rez y futuro procurador del gobierno Carmona- y un tercero no identificado, se alternaban en la correcci�n de los manuscritos de Brewer.

El general Us�n Ram�rez -quien ya hab�a presentado su renuncia como Ministro de Finanzas-, entr� varias veces para advertir que era preciso dar garant�as al presidente Ch�vez, habida cuenta de que negociaciones realizadas en la madrugada del viernes por los generales Rosendo y Hurtado Soucre con Ch�vez hab�an dejado claro que se le deb�a permitir la salida del pa�s en compa��a de su familia, como condici�n para la firma de su renuncia a la jefatura del Estado. Isaac, P�rez y Daniel Romero sentenciaron: "Ch�vez no puede irse. Debe ser juzgado por la masacre de ayer".

Mientras tanto, un grupo de generales entr� a la oficina del Jefe del Estado Mayor, donde el general Enrique Medina G�mez hab�a llevado a Ch�vez y ya lo esperaba Monse�or Baltazar Porras. All� conminan a Ch�vez a firmar la renuncia sin la garant�a de su salida del pa�s. El mandatario se neg� rotundamente. La salida y entrada de generales en perfecta fila y los apresurados pasos de los empleados de Isaac P�rez, que luc�an pistolas, chalecos y armas especiales, dec�an claramente de la confusi�n que reinaba en el quinto piso del CGE. El general Us�n manifest� en cuatro oportunidades m�s que deb�an dejar a Ch�vez salir del pa�s si firmaba la renuncia, y si �ste no la firmaba, se estaba ante un golpe de Estado, lo cual era inadmisible para la tradici�n democr�tica del Ej�rcito.

Brewer Car�as replic�: "No importa la renuncia. Ya Lucas la va a anunciar por televisi�n y eso ser� m�s que suficiente".

Luego, Isaac P�rez, con Daniel Romero sentado en una computadora, fue nombrando uno a uno sus ministros.
Pantomima en Palacio
Amaneciendo el viernes todo el pa�s se sinti� confundido al ver en la televisi�n a un Presidente de la Rep�blica llamado Pedro Carmona que ofrec�a una rueda de prensa escoltado por el Alto Mando militar pero sin Carlos Ortega a su lado. �qu� hab�a pasado? �D�nde estaba la otra cara de la moneda, la fundamental?

Carlos Ortega vio toda la escena desde su casa. No hubo m�s contactos ni intentos de sentarse a conversar con �l por parte de Pedro Carmona. Las ONG nunca fueron llamadas. A los medios los llamaron cuando Carmona y su equipo estaban sentados en Miraflores. Cecilia Sosa (ex presidenta de la Corte Suprema de Justicia, antes de la nueva Constituci�n) intentaba hacerle ver a Daniel Romero la cantidad de errores jur�dicos y constitucionales que se estaban cometiendo con los decretos que se leer�an m�s tarde. Romero asumi� la total responsabilidad y dijo una frase de pr�cer: "�Esto se queda como est�!".

Horas m�s tarde se efectuaba el acto de posesi�n de Carmona acompa�ado por su esposa y su hijo. Como no hab�a nadie que le tomara juramento, Carmona se levant� de su asiento y tom� con la mano derecha el papel con el texto. Levant� su mano izquierda y se autoproclam�.

El poder de Isaac
El nombramiento del ministro de Defensa fue lo primero que hizo temblar a los cuarteles. Se supon�a que el cargo era para el comandante del Ej�rcito. Efra�n V�squez Velasco, no s�lo por su posici�n, en el momento de la salida de Hugo Ch�vez del poder, sino por su antig�edad y porque la clave de un golpe es el Ej�rcito.

El ministerio de Finanzas fue entregado a Leopoldo Mart�nez, pero Primero Justicia, partido al que representa Mart�nez, nunca estuvo de acuerdo con que �l participara y le retir� el apoyo.

Todos los ministros de Carmona fueron nombrados por Isaac P�rez, mezclando a sus gerentes con militantes del Opus Dei y alg�n representante de negocios asociados. Pero no s�lo eso. Apenas amaneci�, P�rez, junto con Marcos S�nchez se fue hasta la Disip y orden� que les extendieran credenciales de comisarios generales. Despu�s escogi� un contingente de funcionarios para organizar operativos de captura y seguimiento. Las �ltimas horas

El viernes en la noche, el general Ra�l Baduel, comandante de los paracaidistas de Maracay, manifest� su rechazo al gobierno dictatorial que hab�a instaurado Pedro Carmona (con las medidas radicales que echaban al piso todas las instituciones del r�gimen chavista). El s�bado en la ma�ana, todos los propietarios de medios se reunieron con Carmona en Miraflores, le expresaron la voluntad general de apoyarlo con la condici�n de que rectificara los decretos anticonstitucionales y convocara a Carlos Ortega a una reuni�n, para que el pa�s se diera cuenta de que los trabajadores no estaban excluidos.

Ortega declin� la oferta de participar en el gobierno de Carmona y de reunirse con �l. El nuevo ministro de Defensa, vicealmirante H�ctor Ram�rez P�rez, se mov�a nerviosismo para cumplirle entonces, con dos d�as de atraso, el compromiso que hab�an hecho con Ch�vez de enviarlo al exterior. En las afueras de Miraflores ya los chavistas se contaban por centenares que se abalanzaban sobre los carros de los propietarios de los medios que sal�an en fila. Carmona fue sacado de su oficina y llevado hasta el lugar donde la misma guardia de Palacio, siempre leal a Ch�vez, lo defender�a. Todas las guarniciones estaban levant�ndose.

Dentro de Palacio era imposible no escuchar los gritos de quienes aclamaban el regreso de Hugo Ch�vez. Cuando los manifestantes apenas empezaban a llegar, Isaac P�rez, que adem�s es experto en seguridad, gritaba a sus escoltas que le acercaran el carro para salir de all�. Fue directo hasta el aeropuerto, tom� un avi�n y se fue del pa�s.

Mientras tanto, Daniel Romero, quien esperaba ser juramentado procurador general aseguraba: "Aqu� no ha pasado nada, nosotros tenemos el control. Seguimos siendo gobierno".

PATRICIA POLEO (*)
Caracas

(*) Periodista del diario Nuevo Pa�s de Venezuela. Premio Rey de Espa�a por las investigaciones sobre la corrupci�n en el gobierno chavista.

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