Luis Guillermo Solís, politólogo:
"Es un acto gravísimo"

¿Qué implica la actuación de las fracciones del bloque oficialista en
la Asamblea Legislativa en términos de las reglas de juego de una
democracia representativa como la costarricense?

-Es un acto gravísimo, que no puede ser visto simplemente como una
ingeniosa "jugarreta" procedimental legitimada, por encima de
cualquiera otra consideración, con la fuerza de una mayoría calificada
de 38 votos. La utilización de una moción de orden como vía para
introducir modificaciones reglamentarias, además de estar reñida con
la legalidad, es un acto arbitrario que socava las más elementales
reglas de comportamiento parlamentario. También es un abierto
irrespeto a la dignidad de las fracciones del bloque legislativo
minoritario y, en vista de que es desde el pasado 12 de diciembre una
conducta reiterada, constituye una demostración de prepotencia digna
de un régimen autocrático, más que de una democracia madura y
civilizada.

Todo lo anterior con el fin de expeditar la tramitación de los
proyectos de ley que favorecen a los intereses económicos y políticos
de la "derecha" nacional; bloque que por primera vez en más de dos
décadas hoy se encuentra articulado en torno a un proyecto común: el
TLC.

¿Cuáles son las posibles consecuencias de esta actuación?

-Dependiendo de lo que resuelva la Sala Constitucional, las
consecuencias podrían ser dramáticas y perdurables. Si la Sala IV
rechaza esta estratagema, la institucionalidad saldrá fortalecida,
pues se pondrá término a una conducta aviesa e ilegítima que atenta
contra la gobernabilidad democrática. Si ello no ocurriera, por el
contrario, se daría luz verde a una forma de administrar el poder
abiertamente contraria a los entendimientos tradicionales de la
democracia representativa y con ello quedaría planteado, desde la
propia élite política que reclama para sí la legitimidad absoluta
supuestamente otorgada por el mandato popular, un abierto desafío
institucional que daría la razón a quienes han invocado el recurso a
"la calle" como única defensa a la reiterada e impúdica arbitrariedad
oficialista.

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