SECTA EMPRESARIAL CUASI-TERRORISTA

Tanta plata hay de por medio en el asunto del 
TLC, que la secta empresarial que apoya este 
"tratado" ha llegado a tales niveles de 
desesperación, que está cayendo en prácticas 
cuasi-terroristas; enviando claros mensajes de 
que son capaces de hacer cualquier cosa, en aras 
de satisfacer su desmedido y abusivo objetivo de 
concentrar más riqueza de la que ya gozan en 
abundancia.

Por Albino Vargas Barrantes, Secretario General ANEP

Están desesperados por tener más riqueza de la 
que les ha permitido cambiar la Constitución 
Política para llegar al gobierno; más riqueza de 
la que les posibilitó propiciar ciertos fallos 
judiciales a su favor; más riqueza de la que les 
facilitó establecer una "mayoría" legislativa a 
su medida, que pareciera entrever una abierta y 
burda compra de conciencias en el seno del otrora 
"sacrosanto" parlamento, asestándole un duro 
golpe a la democracia costarricense.

Esta secta empresarial pro TLC y de signo 
cuasi-terrorista, según nuestros informes, vienen 
fraguando la conformación de grupos de 
inspiración paramilitar para infiltrar las 
manifestaciones ciudadanas, buscando meter en 
ellas violencia para luego desprestigiarlas.

Además, pretenden satanizar a todos los diputados 
y a todas las diputadas que están en oposición a 
ese TLC y la ciudadanía mayoritariamente opuesta 
al mismo, tildándoles burdamente de "comunistas". 
Dicha secta empresarial de signo 
cuasi-terrorista, como nunca tuvo argumentos 
sólidos a favor de "su" TLC, hoy pretende emplear 
las gastadas maniobras de la "guerra fría" para 
pretender descalificar a sus oponentes en el 
debate.

Esta secta empresarial pro TLC de signo 
cuasi-terrorista, es de fácil identificación. 
Tenemos entre ellos, por ejemplo, a un librero de 
Avenida Central; a otro que hizo su fortuna con 
"electrodomésticos de refrigeración"; otro, 
catalogado como el hombre más rico del país y que 
entre su fortuna destaca el mayor ejemplo de 
"prensa vendida"; un empresario televisivo que no 
es tico; un comerciante con apellido de estadio 
de béisbol; un famoso banquero-financista ligado 
al narcotráfico, entre otros. Ellos se han unido, 
en esta conjura contra Costa Rica, con varios de 
los más connotados empresarios centroamericanos 
que tienen manchadas de sangre sus manos.

Todos ellos están en una abierta conjura contra 
la institucionalidad democrática de Costa Rica; 
vienen conspirando contra la Constitución 
Política y el Estado Social de Derecho que 
todavía tiene vigencia en nuestro país; y hasta 
están dispuestos a la eliminación física de 
quienes nos pongamos en su camino.

Esa secta empresarial a punto de caer en el 
terrorismo, luego de haber mancillado el debate 
democrático y de haber desplegado la operación 
más farsante y manipuladora de las últimas 
décadas de la historia nacional, con sus 
sistemáticas mentiras sobre el TLC; debe ser 
detenida por la movilización ciudadana más 
impactante jamás vista en la historia nacional.

Afortunadamente para la democracia costarricense, 
esa secta empresarial de signo terrorista, tiene 
frente a sí a la convergencia más amplia de 
personalidades, ciudadanía, grupos empresariales 
verdaderamente patriotas y comprometidos con el 
desarrollo nacional; así como sectores de las más 
diversa índole; conformando todos una alianza 
nunca antes dada en la vida republicana de Costa 
Rica, para enfrentar el derecho que tenemos de 
seguir siendo un país diferente. La derrota del 
TLC que defiende la secta empresarial de signo 
cuasi-terrorista, es una tarea cívica del mismo 
calibre que la gesta heroica de 1856. La Patria 
nos llama en esta hora crucial de su historia.

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