Esta es una de esas empresas interesadas en los 
TLC. Fíjense a lo que han llegado: pagar a los 
paramilitares para atacar y asesinar a 
sindicalistas. Por cierto, recordarán que don 
Oscar Arias recibió a estos de las AUC, en su 
despacho.


La empresa estadunidense entregó 1.7 mdd a las Autodefensas Unidas de Colombia

Multan a Chiquita Brands por hacer pagos a paramilitares colombianos

La trasnacional tendrá que devengar 25 millones 
de dólares por violar leyes antiterroristas de EU

Fuerzas armadas y guerrillas, responsables de 
violaciones a derechos humanos en el país: ONU

DPA , AFP , REUTERS

Washington, 15 de marzo. La trasnacional 
estadunidense Chiquita Brands International 
Incorpored pagará una multa de 25 millones de 
dólares, tras un arreglo judicial, por haber 
hecho una serie de pagos a las paramilitares 
Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), en 
violación de las leyes antiterroristas de Estados 
Unidos.

La violación de leyes antiterroristas tuvo lugar 
cuando la compañía, con base en Estados Unidos, 
pagó en secreto un millón 700 mil dólares a las 
AUC entre 1997 y febrero de 2004 mediante su ex 
subsidiaria en la nación sudamericana, dijo el 
fiscal estadunidense Jeffrey Taylor en un informe.

Chiquita aseveró que fueron "obligados" a hacer 
esos pagos a las AUC, un grupo clasificado por 
Estados Unidos de "terrorista", para "proteger la 
vida" de sus empleados en las áreas bananeras de 
Urabá y Santa Marta, Colombia, de supuestas 
amenazas de los propios paramilitares y de las 
guerrillas, según afirmó el director ejecutivo 
Fernando Aguirre en un comunicado.

Sin embargo, reportes de prensa señalaron hoy que 
se trataba no sólo de "proteger" a los 
trabajadores, sino también para que los grupos 
paramilitares atacaran a líderes sindicales y 
otros "agitadores" contrarios a los intereses 
comerciales de la compañía, por lo que según 
documentos legales la trasnacional pagó casi 2 
millones de dólares a los movimientos armados 
ilegales en Colombia.

Los 25 millones de dólares serán saldados en 
cinco cuotas anuales iguales, con intereses, 
informó el servicio de noticias especializado 
Bloomberg, tras la investigación en marcha en que 
los fiscales afirman que la empresa también hizo 
pagos similares a las Fuerzas Armadas 
Revolucionarias de Colombia (FARC).

El gobierno de Estados Unidos calificó en 2001 de 
grupo terrorista a las AUC, en tanto que la 
compañía actuaba en el asunto con conocimiento de 
la sede central de la empresa en Cincinnati, Ohio.

Sin embargo, los libros contables fueron 
alterados para ocultar esas transacciones a las 
AUC, que comenzaron en 1997 en una reunión con el 
entonces líder paramilitar Carlos Castaño.

La ex unidad colombiana de Chiquita, Banadex, 
supuestamente efectuó más de 100 pagos a las AUC 
en las dos regiones, Urabá y Santa Marta (norte), 
donde tenía operaciones de producción bananera, 
que se hacían directa o indirectamente casi cada 
mes, y se ignoró el consejo de los abogados 
externos para poner fin a esta práctica, 
señalaron fiscales.

Un reporte de la BBC señaló que el acuerdo 
suscrito por Chiquita Brands logrado un día 
después de que la empresa se declaró culpable 
pone fin a este proceso judicial en que se ha 
visto inmiscuido, que comenzó hace tres años 
cuando el Departamento de Justicia estadunidense 
comenzó una investigación sobre este tema.

El mismo informe de prensa apuntó que en 2004, 
después de haber reconocido la existencia de 
estos tratos con los grupos irregulares, la 
empresa vendió todos sus negocios en Colombia a 
un productor de ese país por más de 50 millones 
de dólares.

La compañía estadunidense señala en su página de 
Internet que 100 por ciento de sus fincas en 
América Latina cubre un área de 15 mil hectáreas 
y da empleo a cerca de 14 mil trabajadores, y que 
cumple con las normas internacionales de 
certificación como empresa "prestigiosa" 
productora y distribuidora de bananos y otros 
alimentos en el mundo.

En tanto, el gobierno colombiano celebró la 
condena impuesta por la justicia estadunidense a 
la multinacional Chiquita Brands International 
Incorpored, que se declaró culpable de haber 
pagado a paramilitares para "proteger" a sus 
empleados en el país andino.

"Me parece que esa señal de la justicia 
estadunidense es una magnifica señal, el pago a 
grupos ilegales es un delito. El pago de la 
extorsión es un delito y nosotros aplaudimos que 
eso haya sucedido", dijo el ministro de Defensa, 
Juan Manuel Santos.

Según el funcionario, si existen otras empresas 
que pagaron a algún grupo alzado en armas, la 
justicia local procesará a los directivos de esa 
firma por haber patrocinado las acciones ilegales 
de esas agrupaciones.

Suma y sigue

El diario colombiano El Tiempo reveló que hay 
otros dos casos pendientes. Uno de ellos es el de 
la multinacional estadunidense Drummond, que 
también es investigada por un juez de Alabama por 
sus nexos con los paramilitares, y que se le 
acusa por la muerte por esos grupos de tres 
sindicalistas.

El otro caso, citó El Tiempo, es el de Coca Cola 
en Colombia, acusada de amenazas mediante los 
paramilitares contra un grupo de sindicalistas, 
uno de ellos asesinado. En 2006, una corte 
estadunidense falló en favor de la empresa, pero 
la decisión fue apelada.

La multa a Chiquita se conoció en medio del 
creciente escándalo de la narcoparapolítica, 
mientras el fiscal Mario Iguarán declaró hoy que 
los políticos colombianos fueron los que 
reclutaron y pusieron bajo su servicio a los 
grupos paramilitares de ultraderecha.

"No fueron las AUC las que reclutaron a la clase 
política, fue la clase política la que reclutó a 
las AUC. Esto ya está dando una respuesta sobre 
lo que sabemos de los autores intelectuales" de 
los crímenes que se le atribuyen a las AUC, 
señaló Iguarán.

Subrayó así la responsabilidad política que 
tienen los ex funcionarios y dirigentes 
investigados con el fenómeno de los grupos 
paramilitares que durante 20 años se enfrentaron 
al avance de las guerrillas de izquierda, 
especialmente en la costa norte del país.

La situación de los derechos humanos en Colombia 
sigue siendo crítica por causa del conflicto 
armado, cuyos actores, las guerrillas, los 
paramilitares de extrema derecha y las fuerzas 
armadas persisten en su violación, adviertió por 
su parte Naciones Unidas en un informe.

De acuerdo con el documento divulgado en esta 
capital, las guerrillas izquierdistas y las 
fuerzas armadas fueron los principales violadores 
de esos derechos y del derecho internacional 
humanitario en Colombia durante 2006.

http://www.jornada.unam.mx/2007/03/16/index.php?section=mundo&article=031n1mun

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