EL COLUMNISTA DE LA LA CALUMNIA Lic. Abner Barrera R. Profesor, Costa Rica
Acostumbrado a difamar desde su panfleto, un día sí y otro también, el Desvelado del periódico La Nación Julio Rodríguez, demuestra que no es un columnista sino un calumnista (perfecto calumniador). Probablemente esté aspirando a parecerse algún día a Mentiner (Carlos Alberto Montaner), quien ha hecho de la mentira y la difamación el negocio de su vida. Cuando Oscar Arias -ídolo del Desvelado- es zarandeado por la opinión pública y el movimiento popular, entonces usa su columna para la calumnia. Cada vez que Arias quiere defenderse de la férrea y creciente oposición de los costarricenses contra el TLC, entonces recurre a la Revolución cubana para que le ayude; resurge el fantasma comunista, aparece la amenaza roja que desde la isla revolucionaria subvierte el orden costarricense. Y en esa campaña el Desvelado lo acompaña; aplaude y repite las letanías del Premio Nobel. Estos aliados tratan de crear pánico en la gente; insultan a Cuba, a su revolución, a sus medios y a su presidente. CUBA es el tema al que apelan para defenderse. Pero se apuntan mal. No solo porque Cuba no atemoriza a los costarricenses, sino más bien los inspira en esta lucha contra la dominación de la oligarquía nativa. Pero los eructos trasnochados de estos amigotes son parte de una campaña internacional contra Cuba que no es de ahora. Por eso, las provocaciones suscitadas por la extrema derecha costarricense contra el gobierno cubano -el 14 de marzo pasado en la Asamblea Legislativa- no pueden ser vistas aisladamente. ¿Acaso no fue el Movimiento Libertario que trajo a Carlos Alberto Montaner -agente de la CIA- a Costa Rica (08-05-06) para publicitar un libro? En su calumnia (LN 16-03-07) el Desvelado defiende a las autodenominadas Damas de Blanco. No "sabe" que se trata de un grupo financiado por el gobierno de Bush, con el propósito de desatar una animadversión internacional hacia Cuba, presentándolo como violador de los derechos humanos. No quiere explicar que los familiares de ellas fueron encontrados culpables de traición a la patria al estar comprometidos en actos subversivos contra la soberanía cubana y al servicio de la potencia enemiga (los Estados Unidos). En cualquier país de derecho esos actos no son premiados, sino sancionados de acuerdo a ley. Pero como se trata de atacar a Cuba, entonces la Casa Blanca apoya a las Damas de Blanco financiándolas con millones de dólares. El Desvelado "no sabe" de estas cosas. En su calumnia, muestra aflicción, dolor y hasta estreñimiento porque en Costa Rica hay gente solidaria con la revolución cubana y con Fidel Castro. Por fin hasta un adversario -no importa chato- de la Revolución cubana lo reconoce públicamente. Sí, existe un Comité Solidaridad con Cuba. Y eso le desespera. Buscando desacreditar a los que se oponen al TLC, menciona que el diputado Merino "apoyó a dicho comité procastrista, mientras que el Movimiento Libertario y el Unión Nacional respaldaron a las víctimas del régimen cubano." Estos últimos son los angelitos defensores de los derechos humanos. Muy confundido afirma que hay costarricenses que no se perturban que "todas las comisiones de derechos humanos y los más prestigiosos intelectuales del mundo condenen a Castro". El calumniador está desinformado o necesita asesorarse. Desde el año pasado Cuba es miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU (y Estados Unidos no). Y todos los años las Naciones Unidas condenan el bloqueo genocida de Estados Unidos contra Cuba por ser una violación fragante de los derechos humanos. "Tampoco sabe" que Estados Unidos persigue los nexos de Cuba con empresas de terceros países, al tiempo que restringe las remesas y las visitas familiares a la nación caribeña. Desconocemos qué entiende él por "prestigiosos intelectuales." Deben ser los que escriben en La Nación. Pero en diciembre pasado a propósito de la celebración de los ochenta años de Fidel, estuvieron en La Habana más de dos mil personalidades de la cultura, académicos, escritores y artistas de todos los continentes. Cuando el desvelo es muy grande, entonces los desvaríos y las calumnias no tienen límites. [Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
