El caso de 23 anepistas clandestinos que trabajan en “La Nación S. A.”

Respuesta de trabajadores y trabajadoras, orgullosamente sindicalistas, 
integrantes de la ANEP,  a su “nueva” campaña antisindical

 

1.     Afortunadamente para la democracia costarricense, la abrumadora mayoría 
de la ciudadanía está compuesta por gente decente.  Desgraciadamente, parte de 
esta ciudadanía (aunque cada vez es menos), todavía se “informa” leyendo el 
periódico “La Nación S. A.”. 


2.     Solamente por esta única razón, por esa gente decente que aún lee “La 
Nación S. A.”, haremos referencia a la más reciente campaña de desprestigio de 
dicho “medio de comunicación” en contra del sindicalismo.
 

3.     Por supuesto usted, que es gente decente y que nos hace el inmenso honor 
de leer estas reflexiones, lo está haciendo en otro medio que no es “La Nación 
S. A.”. Esa empresa jamás publicará esto y tampoco es nuestro interés que lo 
haga. Al fin y al cabo, el grueso de la clase trabajadora asalariada, también 
enormemente decente, no lee “La Nación S. A.”, lee Diario Extra. Y esa gente 
decente a la cual nos dirigimos y que todavía lee “La Nación S. A.” y que cada 
vez es menos, se informa también, por ejemplo, por la red electrónica, algo 
que, dichosamente, “La Nación S. A.” no puede controlar.


4.     Esa gente decente que lee “La Nación S. A.”, es gente que nunca ha 
tenido que ir a los tribunales de justicia, investigadas por defraudaciones con 
devaluaciones monetarias. “La Nación S. A.” sí. Esa gente decente, es gente que 
nunca ha tenido que verse acusada por defraudar al fisco con engaños en 
declaraciones de rotativas que luego corrieron a enmendar. “La Nación S. A.” 
sí. Esa gente decente es la que, responsablemente, lleva al día sus libros 
tributarios y no los extravía, “curiosamente”. “La Nación S. A.”, ¿?



5.     Desde que salió a la luz pública, “La Nación S. A.” siempre tuvo un 
pensamiento totalitario, antidemocrático. En su primer número, del 12 de 
octubre de 1946 y en la primera página, ya se burlaban de las conquistas 
democráticas costarricenses, de fecha reciente para esa época. 

 
6.     En un recuadro denominado “Nociones de Historia”, leemos la sorna 
siguiente: “Ahora hemos progresado mucho. Tenemos calles muy lindas, unas 
llenas de huecos y otras como en Jauja, de puro rosquete que se deshacen solas, 
Congreso, Juntas, Comisiones y mil diversiones por el estilo. Mucho libertinaje 
y hasta libertad… de punzarse el hígado y Códigos y Garantías… al paso que 
vamos, nos moriremos todos de hambre!”.


7.     “La Nación S. A.”, siempre ha sido enemiga del desarrollo de la 
democracia y de las derivaciones que ese desarrollo implica para la integración 
social, en cuanto a las políticas públicas que se iban adoptando, a lo largo de 
los años, y que hicieron a Costa Rica distinta. Legendaria es, por ejemplo, la 
bronca de “La Nación S. A.”, con las decisiones que en vida adoptara el gran 
patricio costarricense don José Figueres Ferrer, Don Pepe, a quien le debemos 
mucha de la paz social que todavía disfrutamos; esa paz que, por cierto, 
todavía permite un buen clima de negocios para la gente del grupo del cual “La 
Nación S. A.” forma parte.



8.     “La Nación S. A.” desde su propio nacimiento, dejó clara no solamente su 
definición ideológica totalitaria, sino que la centralizó en todo lo que fuera 
organización laboral de carácter sindical. “La Nación S. A.”, por definición 
ontológica, padece de una profunda aversión patológica hacia el Movimiento 
Sindical Costarricense.

 
9.     “La Nación S. A.” siempre fue vocera de los intereses oligárquicos de 
carácter nacional más egoístas. Los paradigmas de la concentración de la 
riqueza, del sometimiento del poder político a sus dictados y de la 
descalificación grotesca de sus oponentes, han marcado su devenir 
“informativo”. 


10. Sin embargo, estas perversiones de la noble profesión periodística, se 
agudizaron más desde que los sindicatos honestos, a partir del inicio del 
proceso de “ajuste estructural”, asumimos roles de defensa institucional, luego 
de que el virus neoliberal gestado en las entrañas de “La Nación S. A.”, 
corrompió la institucionalidad de la política tradicional que, hasta hace unos 
veinte años, se inspiraba en el bien común. Con “La Nación S. A.” como agencia 
ideológica de dominación, muchas de las acciones gubernativas de todo este 
período, en términos generales, derivaron en cuestiones de negocios.


11. ”La Nación S. A.” tiene perfecta claridad de que en el sector privado de la 
economía costarricense, la palabra y el concepto Sindicato, es sinónimo de 
despido. “La Nación S. A.” tiene una gigantesca responsabilidad política que la 
historia habrá de cobrarle en un momento cada vez más cercano, en el 
sistemático proceso violatorio de unos de los derechos constitucionales más 
sagrados de nuestra Carta Magna: la Libertad Sindical. Libertad Sindical que, 
aunque usted no lo crea, cobija tanto a trabajadores como a empresarios y a 
ambos puede llamárseles “sindicalistas” si se organizan en defensa de sus 
respectivos derechos. Veamos.


12. Nuestra Constitución Política en su Artículo 60, establece que “Tanto los 
patronos como los trabajadores podrán sindicalizarse libremente, con el fin 
exclusivo de obtener y conservar beneficios económicos, sociales o 
profesionales”. Los empresarios que “La Nación S. A.” representa sí tienen 
acceso a ese derecho. Ellos se agrupan en cámaras, invocando ese Artículo 60. 
Sin embargo, en las empresas de esos empresarios agrupados en cámaras, a los 
trabajadores se les niega el derecho estipulado en ese Artículo 60. Esta es una 
gran afrenta a la democracia costarricense y “La Nación S. A.” comparte una 
gran responsabilidad por ello, por su virulento, enfermizo y patológico 
antisindicalismo.


13. Además, el derecho a la Libertad Sindical tiene rango jurídico como parte 
esencial del Derecho Internacional y se le considera un Derecho Humano 
Fundamental. Efectivamente, en la Declaración Universal de los Derechos 
Humanos, adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General de la 
Organización de las Naciones Unidas (ONU),  del 10 de diciembre de 1948, se 
establece en el inciso 4, del Artículo 23, lo siguiente: 4. “Toda persona tiene 
derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses”. 
Costa Rica es un Estado firmante y ratificante de esta histórica declaración y 
en todas las que le han seguido en materia de Derechos Humanos, hasta la 
actualidad; las cuales consignan, por supuesto, la Libertad Sindical.


14. Este derecho es cercenado, un día sí y otro también, en el sector privado 
de la economía costarricense. Tan es así que en “La Nación S. A.”, las 23 
personas trabajadoras que se han acercado a la ANEP, consultando sobre sus 
derechos laborales, han aceptado ser integrantes de nuestra asociación, bajo 
condiciones de clandestinidad. Óigase bien, clandestinidad en la Costa Rica de 
los Derechos Humanos, la que sienta cátedra en el plano internacional 
diciéndole a otros países cómo se deben practicar y respetar esos Derechos 
Humanos.


15. Que nos perdonen los y las 23 anepistas de “La Nación S. A.”, por hacer 
esta infidencia. Es casi seguro que luego de que este texto sea público, habrá 
en “La Nación” algo de lo que ella practica hacia fuera: la persecución, el 
hostigamiento, la cacería de brujas, la “ejecución” sumaria. Estén tranquilos y 
tranquilas, los y las anepistas de “La Nación S. A.”, que jamás sus nombres se 
harán públicos y que seguirán siendo nuestros asociados y nuestras asociadas, 
repudiablemente,  en condiciones de clandestinidad, por sobre cualquier 
circunstancia. 


16. Hay algo que queremos  “agradecerle” a “La Nación S. A.”. Es su sistemático 
desvelo, persistente y terco, infructuoso como ya ha quedado demostrado, por 
atacar al Movimiento Sindical Costarricense, particularmente a aquellas 
organizaciones como la ANEP, que no han podido controlar y que han sido 
rebeldes todos los días, en contra de la instauración definitiva del 
totalitarismo y de la conducta antidemocrática que “La Nación S. A.” orquesta.

 
17. Decimos que sentimos “agradecimiento”, porque la obsesión enfermiza de “La 
Nación S. A.” contra los sindicatos, cada vez que monta una campaña en contra 
nuestra, dejando en evidencia cuán vigentes estamos, qué vigor tenemos, cuánta 
amenaza le generamos para sus pérfidos designios de  preservar la democracia de 
opereta que controló hasta hace un tiempo, porque a partir del año 2000, 
emergió potente una ciudadanía contestataria que ha puesto a resquebrajarse el 
orden institucional del cual se nutre “La Nación S. A.”, según su añejo 
paradigma de control social.

 
18. “La Nación S. A.” siempre ha anhelado destruir al sindicalismo 
independiente, porque éste es la única vía posible para la verdadera democracia 
laboral en las empresas. No tenemos nada en contra del Solidarismo, pese al 
exagerado ensalzamiento que le hace “La Nación S. A.” y que podría serle 
contraproducente. Pero es real que por definición del sistema jurídico vigente, 
el Solidarismo tiene un específico rol que en nada se parece al del 
Sindicalismo. Solamente para “La Nación S. A.” y los empresarios  que piensan 
de la misma forma que ella, el Solidarismo es la “vacuna” que les inmuniza 
contra el Sindicalismo, algo totalmente contraproducente para una real 
concepción de convivencia en democracia. Pero esto “La Nación S. A.” no lo ha 
aceptado nunca, ni lo entenderá jamás.

 
19. “La Nación S. A.” sabe, perfectamente, que nunca en los universos posibles 
de escenarios electivos, se alcanza la cuota máxima y perfecta del ciento por 
ciento de participación. Es más, nuestros informes nos indican que en las 
asambleas de los accionistas de “La Nación S. A.”, el registro asistencial 
nunca alcanza tal nivel de perfección participativa. A la mayoría lo que les 
interesa es que llegue el cheque con los réditos de inversión. “La Nación S. 
A.” sabe que no puede haber una paralización total de los servicios públicos 
con afiliación sindical, como para que el ciento por ciento de las respectivas 
membresías sindicales acudan a las asambleas, descuidando áreas vitalísimas. 
“La Nación” sabe que en el Movimiento Solidarista que tanto prohija, los 
porcentajes de participación tampoco alcanzan el nivel de excelencia perfecta. 

 
20. Sobresale en tal sentido un ejemplo en el seno mismo de “La Nación S. A.”. 
Según registros de asambleas que se llevan en el Departamento de Organizaciones 
Sociales, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la asamblea 
solidarista del grupo empresarial del cual “La Nación S. A.” forma parte, 
muestra en sus dos últimos eventos de este tipo lo siguiente. En la asamblea 
del año 2005, de 1182 registros de afiliación, el acta indica 26 participantes, 
para un 2.2 %. Para la asamblea del 2007, dos años después, el registro de 
afiliación indica 1185 miembros (3 más), con una asistencia a la asamblea de 72 
participantes, o sea, un 6.0 %. 
 

21. “La Nación S. A.”, en su paulatino proceso de degeneración periodística, 
que la lleva a editorializar la información y emitir monumentos manipulativos 
jamás presenciados en la historia nacional, pero que le generan equivalentes 
procesos de pérdida de credibilidad, una vez más atropella la ética; babeando 
su antisindicalismo furibundo que tan desprestigiada la tiene en numerosísimos 
segmentos de una ciudadanía crítica.


22. “La Nación S. A.” no tiene la más mínima autoridad moral ni ética en su 
ataque al Movimiento Sindical. Los más grandes políticos del bipartidismo 
tradicional y algunos de los más connotados líderes empresariales de los 
últimos años, hoy cuestionados por graves casos de corrupción, han salido de 
las filas del grupo ideológico liderado por “La Nación S. A.”. La ideología 
neoliberal que ha defendido “La Nación S. A.”, esa que también cobija a los más 
sangrientos capitales centroamericanos hoy con sede en Costa Rica, ha generado 
las condiciones para el desarrollo de las más diversas formas de corrupción con 
la cosa pública jamás presenciadas en la historia nacional, tanto dentro como 
fuera de la ley. 

 
23. La ideología que defiende “La Nación”, sin Dios ni ley, más que la 
idolatría que profesa por el dios mercado, terminará siendo superada por una 
cuestión elemental de sobrevivencia de la especie humana, que no resistirá por 
mucho tiempo más, el rumbo altamente excluyente de la globalización neoliberal, 
depredadora de los Derechos Humanos integralmente concebidos y de la ecología 
para convivir en armonía con la naturaleza.

24. Para ventura de la democracia, esa ciudadanía crítica de crecimiento 
impetuoso, hoy tiene alternativas de comunicación de sólida presencia y de 
equidad informativa que le dan cátedra moral, de decencia, de ética y de 
profesionalismo a la caterva de amanuenses que, sin otro lugar donde 
acomodarse, entregaron toda clase de principios para servirle a “La Nación 
S.A.”. Estamos seguros que las miles de personas que leerán lo anteriormente 
expuesto, estarán más que satisfechas por lo claro que se le habla a “La Nación 
S. A.” desde el ámbito sindical; y con el afán de salir en defensa de la 
democracia y los sagrados derechos sindicales que, como quedó demostrado, son 
Derechos Humanos Fundamentales.

Firmas adjuntas:

 
1.      Julio Antonio Soto Vargas

2.      Guillermo Keith Bonilla

3.      Freddy Solórzano Jiménez

4.      Maryory Montes Guevara

5.      Jonatán Canales Hernández

6.      Guillermo Murillo Castillo

7.      Carmen González Loría

8.      Javier Valerín Villegas

9.      Martín Rodríguez Espinoza

10.   Lorena Chavarría Martínez

11.   Franklin Rodríguez Jiménez

12.   Luis Enrique Leal Ruiz

13.   Iris María Cervantes Paniagua

14.   Jorge Luis Álvarez Araya

15.   Giovanny Ramírez Guerrero

16.   Esteban Calvo Rodríguez

17.   Gustavo López López

18.   Albino Vargas Barrantes

19.   Édgar Morales Quesada

20.   María Laura Sánchez Rojas

21.   Susan Quirós Díaz

22.   Víctor Hugo Ríos Sanabria

23.   Romano González Arce

24.   Marco Tulio Picado Méndez

25.   Diego Mesén Portela

26.   Douglas Carrillo Azofeifa

27.   Anayansy Gutiérrez Monge

28.   Arturo Robles Coronas

29.   Lorena Vargas Ovares

30.   Otto Ureña Badilla

31.   Wálter Araya Gamboa

32.   Andrés Aguilar Baldi

33.   Alejandro Sáenz Jiménez

34.   Jenny María Vega Ortega

35.   Joaquín Rojas Chacón

36.   Claudio Sánchez González

37.   Gilberto Bell Arrieta

38.   Asdrúbal Marchena Gómez

39.   Álvaro Murillo Chacón

40.   Patricia Guevara Araya

41.   Rosa Isabel Valverde Zúñiga

42.   Hannia Carvajal Morera

43.   Marilis González Cerón

44.   Poema Artavia Céspedes 

45.   Franklin Alfaro Orias

46.   Juan Carlos Paniagua Soto

47.   Lydia Lacayo Mena

48.   Mainor Díaz Gómez

49.   Alfredo Erak Huertas

50.   Isabel Portuguez Quesada

51.   Yamileth Céspedes Garro

52.   María Eugenia Martínez Vargas

53.   Luis Rivas Quirós

54.   Flor de Lis Monestel Corrales

55.   Marcelo Riba Bazo


                 

y cientos de firmas más.

 

 

 

 

 

 

 

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