Intervención del Partido Alternativa Popular
En Comisión de Relaciones Exteriores de la
Asamblea Nacional, tema TLC Panamá-EEUU,
6 de julio de 2007:
 
QUE EL PUEBLO DECIDA EN REFERENDUM FUTURO DEL TLC
 
Sra. Ministra encargada de Comercio
Sr. Ministro del MIDA
Honorables Diputados y Diputadas
Pueblo panameño
 
Este Tratado de Libre Comercio, eufemísticamente llamado Tratado de Promoción 
Comercial, entre Panamá y Estados Unidos, que el órgano Ejecutivo ha puesto 
ante ustedes para aprobar tiene múltiples problemas, problemas de forma y 
problemas de contenido.
 
Respecto de la forma como se está llevando a cabo la aprobación del TLC, hay 
que empezar por señalar que este acuerdo consta de más de 1,200 páginas. Por 
ende, es irresponsable que el Consejo de Gabinete haya hecho una aprobación y 
discusión del mismo en un sólo día, y ahora le pida a la Asamblea Nacional que 
lo apruebe en una semana.
 
Nadie, por más genio que sea, puede leer y captar las múltiples implicaciones 
que este tratado tiene para el país en tan perentorio tiempo. 
 
Por eso, el Partido Alternativa Popular le exige a esta Comisión que suspenda 
la aprobación a "tambor batiente" del TLC, y que, por el contrario, emita una 
ley que permita un debate nacional verdaderamente democrático del mismo, de al 
menos tres meses, incluyendo su debida difusión, que culmine en un Referéndum 
nacional, donde sea el pueblo panameño el que verdaderamente decida sobre el 
futuro de este tratado.
 
En cuanto al procedimiento, también es un absurdo que el gobierno de los 
Estados Unidos pretenda que ustedes en nombre del país, aprueben este tratado 
en bloque, SIN PODER CAMBIAR NINGUNA COMA. Este procedimiento es absurdo, y nos 
recuerda otro oprobioso tratado impuesto en circunstancias similares por EEUU a 
la Repúbllica de Panamá: el nefasto Tratado Hay- Bunau Varilla de 1903.
 
Señores diputados, no carguen ustedes con el oprobio de haber aprobado sin 
discusión, ni modificaciones, un tratado que se puede convertir en el Hay- 
Buanu Varilla del siglo XXI.
 
Inclusive, les advertimos que este tratado tiene visos de inconstitucionalidad, 
tanto en el contenido, como en la forma en que esta siendo aprobado.
 
En cuanto al contenido del tratado, debemos empezar por señalar, para que nadie 
haga una caricatura falsa de nuestra opinión, que el Partido Alternativa 
Popular, no se opone al comercio justo entre naciones, ni tampoco se opone a 
llegar a acuerdos comerciales con una potencia como Estados Unidos. En el mundo 
de la globalización es imposible para una nación vivir sin acuerdos 
comerciales, en la autarquía. Menos para una nación eminentemente comercial 
como Panamá.
 
Pero, si un gobierno responsable negocia un tratado comrcial se espera que 
logre beneficios concretos para el país y no perjuicios. Y, por más que 
revisamos este TLC, no encontramos los beneficios y sí muchos perjuicios para 
la agricultura y la industria panameña.
 
No se nos diga, como pretenden algunos, que el principal beneficio de este TLC 
ha sido mantener los derechos comrciales que los productos panameños tienen 
como consecuencia de la llamada Iniciativa de la Cuenca del Caribe, que data de 
los años 80. Porque, no lo olvidemos, Estados Unidos no ha presionado a Panamá 
para firmar este acuerdo; EEUU no ha amenazado al país con derogar los 
beneficios de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, ni tampoco ha hablado de 
sanciones económicas si no firmamos el TLC.
 
No olvidemos que la iniciativa de firmar este acuerdo ha sido del gobierno del 
presidente Martín Torrijos, a inicios de este año, cuando ya el gobierno 
norteamericano había renunciado a firmarlo, cuando veía desaparecer su mayoría 
en el Congreso y fracasaban  los TLC más importantes para ellos como el TLC con 
Colombia y Perú.
 
Si es el gobierno panameño quien insiste en la firma del acuerdo, uno espera 
que lo haga porque el tratado contiene múltiples ventajas para Panamá. Sin 
embargo, no es así, sino todo lo contrario.
 
Las desventajas de este TLC han quedado retratadas fehacientemente en la 
intervención que me antecedió, del empresario Castroverde, quien a nombre de 
los productores avícolas panameños pretende apoyar el tratado, pero que, ante 
una interpelación de un diputado ha confesado que en las actuales condiciones 
Panamá no puede exportar a EEUU un solo gramo de pollo, mientras que con el TLC 
EEUU empezará a exportarnos cantidades crecientes de este producto.
 
La actitud resignada del Sr. Castroverde, es el retrato triste de lo que 
implica este TLC para la producción nacional. Pero la resignación de este 
productor seguramente se debe a que, ya que representa a los sectores más 
fuertes, que al final tiene la esperanza de lograr retener un pedazo, aunque 
sea más pequeño, del mercado avícola panameño. O simplemente está pensando en 
reciclarse de productor a comercializador de productos importados de EEUU, 
cuando el tratado entre en plena vigencia.
 
Pero el Partido Alternativa Popular habla aquí en nombre de esos miles de 
pequeños productores que no podrán reciclarse en comerciantes; en nombre de los 
miles de trabajadores (entre el 20 y el 40% de la fuerza laboral) que depende 
del sector agrario panameño, y que su futuro, gracias al TLC, será convertirse 
en desempleados y migrantes a los barrios pobres que circundan la ciudad de 
Panamá. En nombre de ellos exigimos que este tratado sea RECHAZADO por 
inconveniente. 
 
Debatiendo sobre un tratado supuestamente "comercial", uno tiene que 
preguntarse: ¿Qué vamos a venderle a EEUU adicional a lo que ya vendemos? Y la 
respuesta es NADA. Porque este tratado versa más sobre lo que EEUU nos va a 
vender a Panamá, que sobre aquello que nosotros podremos vender.
 
El propio Documento Explicativo del tratado confiesa que a la firma del mismo 
quedará abierto a las importaciones norteamericanas el 67% de nuestro "universo 
agrícola", llegando al 100% al cabo de 20 años. Y agrega: "Entre los productos 
que Estados Unidos se beneficia de una cuota de acceso a nuestro mercado 
tenemos: poroto, tomate procesado, maíz, papa fresca, papa troceada, cebolla, 
aceite de maíz, productos lácteos, cerdo, arroz, muslo y encuentro de pollo". A 
confesión de parte relevo de pruebas, dicen los abogados.
 
En defensa de este entreguismo en materia comercial, el gobierno panameño alega 
que en esos productos Panamá no es autosuficiente,  que de todas maneras las 
cuotas otorgadas corresponden a importaciones que debemos hacer, y que existen 
otros mecanismos de salvaguarda.
 
Pero lo que NO DICE el gobierno panameño es que la producción agropecuaria y 
agrícola panameña tiene un PLAZO FATAL: 20 AÑOS, al cabo de los cuales EUU 
podrá exportar libremente a Panamá todas las cantidades, de todos los 
productos, libre de impuestos.  
 
¿Cómo el productor panameño va hacer frente a esa competencia? No puede, porque 
además no se dice que los productos norteamericanos no compiten en situación 
igualdad, sino con ventaja,  porque el gobierno de ese país subsidia con 
180,000 millones de dólares anuales su sector agrícola; mientras que en Panamá 
los productores no reciben casi ningún apoyo estatal.
 
El único rubro en que el TLC logra una pequeña "victoria" para las 
exportaciones panameñas ha sido en los derivados de la caña de azúcar, en que 
el TLC aumenta nuestra cuota de exportación en 7,000 toneladas métricas, las 
que se transformarán en 1,500 hectáreas sembradas y 1,200 nuevos empleos (según 
el gobierno, que habría que ver si es cierto, porque la tecnificación creciente 
ya no necesita tantos macheteros que son suplidos por máquinas).
 
Pero sospechamos que esta "victoria" del sector cañero, de la que 
principalmente se beneficiarán algunas familias oligárquicas que ya conocemos, 
no se debió a la habilidad negociadora del gobierno panameño, sino a la 
política energética del gobierno de George W. Bush, que pretende suplir con 
biocombustibles parte de su consumo de gasolina. Y no vamos a entrar aquí en 
las consecuencias para el encarecimiento de los alimentos que esa política 
tiene y que ya se ha denunciado a nivel mundial.
 
Se aprecia, pues, que este TLC Panamá - EEUU tiene más inconvenientes que 
ventajas, por eso, insistimos, DEBE SER RECHAZADO. 
 
Por falta de tiempo, no nos vamos a detener en las posibles implicaciones de 
algunos de los otros 21 capítulos del tratado, como: las posibles consecuencias 
para el encarecimiento de las medicinas del apartado referido a los llamados 
"derecho de patentes"; a la definición de "nación más favorecida" que otorgará 
a EEUU cualquier derecho especial que demos a otro país; o al problema de las 
licitaciones públicas en las que podrán participar en sumas mayores al medio 
millón de balboas; ni nos pararemos en los efectos para los empleos 
profesionales.
 
Señores diputados, este tratado aumentará el ya enorme déficit comercial que 
tienen las relaciones entre Panamá y EEUU, haciéndonos más pobres y 
dependientes.
 
Por ello, en nombre del Partido Alternativa Popular, les reiteramos nuestra 
exigencia de que NO APRUEBEN ESTE TLC, QUE PERMITAN UN DEBATE DEMOCRATICO Y QUE 
EL PUEBLO PANAMEÑO DECIDA MEDIANTE UN REFERENDUM.
 
Gracias,
 
Prof. Olmedo Beluche
Secretario General
Partido Alternativa Popular  

Visite:
- http://www.costaricadicenotlc.blogspot.com/
- http://www.frenteamplio.org


[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

Responder a