Este MARTES de MAIZ 18 de septiembre, alas 7:00pm en el local de MAIZ-FA presentaremos el filme francés: LOS ESPIGADORES Y LA ESPIGADORA, hermosa reflexión sobre el derroche, el consumismo, la estandarización de la producción capitalista y la posibilidad de vivir sin caer en esa lógica-
RECUERDE: LOS ESPIGADORES Y LA ESPIGADORA MARTES de MAIZ 18 de septiembre, 7:00pm Local de MAIZ-FA (diagonal sur-oeste del INVU en Barrio Amón, tel 2585641) UNA PEQUEÑA SINÓPSIS DE UNA OBRA DE ARTE CRÍTICA: Por aquí y por allá, en Francia, Agnès Varda se ha encontrado con espigadores, recolectores y gente que busca entre la basura. Por necesidad, puramente por azar o por obligación esta gente recoge objetos desechados por otros. Su mundo es sorprendente. Constituye un gran contraste con el mundo de los espigadores de ayer, de las mujeres campesinas que escarbaban para conseguir los pequeños granos de trigo que quedaban después de la cosecha. Patatas, manzanas y otros alimentos desechados, cosas sin dueño, relojes sin manillas, televisores, juguetes; éste es el menú de los espigadores de hoy. Vivimos en la sociedad del despilfarro donde una patata de menos de cuatro centímetros o una de más de siete se queda fuera del circuito de venta, al igual que una manzana algo bronceada por el sol. Priman la estética, la uniformidad y las leyes de marketing. Sin embargo, en Francia la ley permite que, una vez realizada la cosecha, cualquiera pueda recoger las sobras. En forma de reportaje periodístico, "Los espigadores y la espigadora" cuenta la historia de personajes que viven de lo que la sociedad desaprovecha. Esta película, firmada con un cierto tono desenfadado, recoge la forma de vida de los modernos espigadores urbanos, que ya no rebuscan los granos sueltos de las cosechas, sino los yogures que caducaron el día anterior o los restos de fruta y verdura de los mercados que pueden encontrar en los contenedores o directamente abandonados en los campos. Algunos de ellos lo hacen por necesidad, otros animados por el deseo de acabar con el despilfarro consumista. Uno de estos protagonistas anónimos presume de haber estado diez años alimentándose de la basura sin haber estado enfermo. ¿Existe un mayor sinsentido que permitir que la comida se pudra antes que ofrecerla a personas que se mueren de hambre? Esta moderna visión de los recicladores, a menudo considerados mendigos, personas a las cuales el simple azar quizás los ha convertido en marginales, no hace sino poner en evidencia que hay comida para todos si las leyes del mercado no fueran tan estrictas. La máxima de reciclar y reutilizar se vuelve una exigencia de vida para quienes el sustento diario proviene únicamente de recoger lo que otros desechan. Con perseverancia son capaces de encontrar lo suficiente para vivir en lo que muchos consideraríamos únicamente basura. Tan sólo hay que lavarse las manos después de la cosecha. Es una película de gran sensibilidad y, a pesar de presentarse en formato de reportaje, cada una de las historias que cuentan sus protagonistas, cargando con desechos agrícolas o trastos viejos, mantiene la atención con incluso toques de humor. También demuestra que los residuos pueden ser los protagonistas de la imaginación y el arte de personas que saben dar nuevas utilidades a lo que la mayoría rechazamos. Un espectáculo fílmico sin desperdicio alguno. PRÓXIMO MARTES DE MAIZ: Martes 25 de septiembre: La larga noche de los 500 años (de la serie voces contra la globalización) [Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]
