Nuevas alertas sobre los TLC Periscopio: allende nuestras fronteras |
Septiembre 21, 2007 | 933 palabras
Por Martin Khor - director de Third World Network
Un Premio Nóbel de Economía y el principal laboratorio de ideas de las
Naciones Unidas sobre desarrollo dieron la alarma acerca de cómo los países del
Sur podrían verse perjudicados por la firma de tratados de libre comercio (TLC)
con países industrializados.
En su reciente visita a Kuala Lumpur, el Premio Nóbel y ex economista
principal del Banco Mundial Joseph Stiglitz criticó fuertemente a los TLC en
los que participa Estados Unidos asegurando que no han beneficiado a los países
en desarrollo que los firmaron. De hecho, esos países perdieron mucho, en
especial en materia de acceso a la propiedad intelectual, declaró en una
entrevista. Les resulta más difícil acceder al conocimiento y en especial a
los medicamentos genéricos. De ahí que haya miles de personas que están
muriendo en los países en desarrollo como consecuencia de los acuerdos
comerciales con Estados Unidos.
Según Stiglitz, quien también fue el principal asesor económico del ex
presidente Bill Clinton, los aranceles de Estados Unidos son tan bajos (de tres
a cinco por ciento) que los países en desarrollo no necesitan un TLC para
exportar a ese mercado. No se trata de la venta de mercancías, se trata de la
pérdida de soberanía. Se trata de que Estados Unidos está imponiendo su agenda
particular. (Los TLC) no han beneficiado a ningún país y obtiene ventajas a
expensas de los países en desarrollo.
El comentario franco de Stiglitz de que en general, los tratados bilaterales
han sido un desastre para los países en desarrollo y para el sistema mundial de
comercio, fue reforzado la semana pasada por la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), que les advirtió que pensaran con
mucho cuidado antes de negociar tratados bilaterales de comercio.
En su Informe sobre el Comercio y el Desarrollo de 2007, la UNCTAD dice que
un país en desarrollo puede verse tentado a firmar un TLC con un país
desarrollado porque tiene la expectativa de mejorar el acceso a los mercados
para sus productos. Pero a menudo se ve defraudado en sus expectativas debido a
impedimentos sistémicos (por ejemplo, la reducción de las subvenciones
agrícolas no forma parte de los TLC), normas restrictivas de origen y
obstáculos no comerciales. Por otro lado, el país en desarrollo tiene que
suprimir sus obstáculos al comercio, lo que a menudo provoca un aumento de las
importaciones y empeora el equilibrio comercial con el socio del TLC, a la vez
que elimina los instrumentos de política necesarios para el desarrollo, dice el
informe de la UNCTAD. Y añade: Así pues, para los países en desarrollo las
ventajas de un mayor acceso a los mercados no están ni mucho menos garantizadas
mientras que es segura la pérdida de espacio de políticas. Ese espacio les
hubiera servido para promover la creación de nuevas capacidades productivas,
el mejoramiento industrial y el cambio estructural de sus economías.
En el informe se detallan cinco sectores no comerciales en los cuales los TLC
con países desarrollados perjudicarán especialmente a los países en desarrollo.
En primer lugar, en las compras del sector público, los países en desarrollo
utilizan políticas que favorecen a empresas y ciudadanos locales e impulsan la
economía nacional. Sin embargo, el TLC elimina esa herramienta al abrir el
sector a los extranjeros, lo que provoca pérdida de divisas y de las cuotas de
mercado de las empresas nacionales.
En segundo lugar, la liberalización de los servicios en el marco de un TLC
puede alterar los planes nacionales de fortalecer los sectores nacionales de
servicios tales como la banca, las finanzas, las telecomunicaciones y los
servicios profesionales.
En tercer lugar, las normas de protección de inversiones de un TLC otorgan
nuevos derechos a los potenciales inversionistas extranjeros, reduciendo así,
de manera drástica, el margen que tiene el país receptor para decidir si
aprueba o no una inversión extranjera o para imponer condiciones a dicha
aprobación. Además, deben limitarse las medidas que favorecen a los
inversionistas nacionales ya que se considera que son discriminatorias para con
los inversionistas extranjeros. En el informe se menciona que varias de las
medidas adoptadas exitosamente por Malasia durante la crisis financiera de
1997-1999, como restricciones temporales a las salidas de capital por parte de
extranjeros en el país, hubieran estado prohibidas.
En cuarto lugar, en materia de propiedad intelectual, en el informe se
critica a los TLC por reducir la posibilidad de los países en desarrollo de
fijar sus propias políticas en materia de concesión de patentes, el uso de
licencias obligatorias y los derechos de autor y reproducción.
En quinto lugar, la parte de las políticas de competencia de un TLC puede
impedir el crecimiento de las empresas nacionales y reducir su capacidad de
competir o sobrevivir frente a grandes empresas extranjeras, y esto puede
provocar finalmente una disminución de la competencia.
La UNCTAD concluye en su informe que sería prudente que los países en
desarrollo fueran cautelosos y no se precipitaran en la firma de TLC Norte-Sur
bilaterales o regionales.
A la hora de evaluar los costos y beneficios, un país debería tener en cuenta
no solo el impacto de las exportaciones, importaciones e inversión extranjera
sino también su capacidad de utilizar opciones de políticas e instrumentos
alternativos para una estrategia de desarrollo a más largo plazo.
En contraposición con los TLC Norte-Sur, la UNCTAD promueve el comercio y la
cooperación regionales entre los países en desarrollo, que presentan mayores
posibilidades de beneficiarlos en la medida que se encuentran en un grado de
desarrollo similar y los ayudan en su proceso comercial y de industrialización.
(www.rebelion.org/noticia.php?id=56430)
Periscopio: allende nuestras fronteras | Septiembre 21, 2007
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