ACTUAR
Pedimos al pueblo costarricense
que recuerde:
1. EL VOTO ES LIBRE.
Son inaceptables las presiones que reciben las y los trabajadoras en ciertas
fábricas y plantaciones, en el sentido de que su obligación es votar a favor
del TLC. Corresponde a los propios trabajadores ejercer su libertad y rechazar
amenazas abiertas o disimuladas.
2. NO ACEPTAR PROPAGANDA SUPERFICIAL
que usa celebridades deportivas y formas livianas e irresponsables de
argumentación. Tampoco hay que dejarse llevar por falsedades como la supuesta
falta de empleo con montajes de caras tristes y honorables señoras. Debe usarse
la inteligencia para rechazar simplezas al estilo de hay que competir, nos
está dejando el tren, Nicaragua se nos está adelantando, no le haga el
juego a Fidel Castro ni a Hugo Chávez.
3. NO VOTAR POR SIMPLE APEGO A TRADICIONES PARTIDARIAS.
El referéndum no es una elección entre partidos políticos. De hecho, hay
partidarios del Sí y del No en todos los partidos. Se trata de decidir el
futuro de Costa Rica, si queremos seguir siendo un pueblo dueño de su destino,
soberano.
4. NO DEJARSE METER MIEDO.
La ciudadanía debe rechazar con energía las manipulaciones diarias, copiosas
y constantes, basadas en el temor, las que sugieren que este TLC es la última y
única oportunidad para mejorar el comercio internacional. Eso es falso y es
falso que, de no ser ratificado, se perderían miles de empleos y que se
cerrarían las aduanas de los EEUU a los productos de Costa Rica. Como ya se
explicó, de las veinte empresas exportadoras más fuertes, sólo una es de
capital costarricense (por cierto con importante participación de los hermanos
Oscar y Rodrigo Arias Sánchez). Nadie se imagina a los EEUU perjudicando a sus
propias empresas que operan en el extranjero.
Por otra parte, con el probable relevo en la Casa Blanca del Partido
Republicano por el Partido Demócrata el próximo año, se abren oportunidades
para otra negociación que garantice mejores condiciones para nuestro país.
Costa Rica puede buscar un Tratado con los Estados Unidos, sin participación
de los otros países centroamericanos, tal como está haciendo Panamá. Así se
podrá lograr lo que preconizaban nuestros Obispos ya en el 2005:
Si el tratado se configura de acuerdo a una perspectiva moral adecuada,
puede promover el desarrollo humano sostenible, respetando el medio ambiente,
fomentando una cooperación económica más estrecha entre los dos países que lo
suscriben elevando el nivel de vida de los pobres y marginados. La solidaridad
debe acompañar la integración económica a fin de preservar el valor de la vida,
proteger a las familias más vulnerables y defender las culturas locales.
Para que eso sea posible,
ES PRECISO QUE TRIUNFE EL NO EN EL REFERÉNDUM.
(Fragmento del documento suscrito por un numeroso grupo de sacerdotes
católicos el miércoles 26 de setiembre del 2007)
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