Naila Morales <[EMAIL PROTECTED]> escribió:     MANIFIESTO
   
  Los escritores (as), artistas e intelectuales costarricenses aquí firmantes,  
ante el Referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, 
Centro América y República Dominica (TLC) y los graves acontecimientos que se 
han suscitado en este contexto,
   
                                CONSIDERANDO:
   
   
    
   La  importancia crucial del proceso hacia el referéndum que ha venido a 
cambiar las relaciones sociales  propias de  nuestro país y a crear un clima de 
tensión  de muy pocos precedentes, esto debido a la muy escasa participación de 
los sectores sociales mayoritarios en las negociaciones realizadas, el 
empecinamiento del Gobierno en su aprobación, la desinformación y la 
desigualdad de acceso a los medios de comunicación y, en algunos casos, el uso 
de la fuerza.   
     
   Que el llamado "Tratado de Libre Comercio" (TLC) no es un "tratado" para las 
dos partes, dado que en los Estados Unidos no tiene ese rango; está muy  lejos 
de ser "libre" puesto que no propicia la ampliación de las libertades cívicas, 
sino el sometimiento de Costa Rica en distintos ámbitos, y no es simplemente un 
convenio comercial, sino la imposición de un modelo de vida y de una concepción 
del mundo acordes con la estrategia neoliberal; por lo tanto, de ser aprobado 
se estaría aceptando una especie de neocolonización  económica, cultural y 
social, con la pérdida de las principales instituciones que han distinguido el 
modo de ser costarricense; en consecuencia,  su firma desfiguraría el tipo de 
Estado característico de Costa Rica.   
     
   Que la estrategia diseñada por el memorando Casas-Sánchez no parece ser una 
sugerencia aislada, sino la puesta en blanco y negro de una concepción que 
podría haber venido operando, de manera sigilosa, desde el inicio de esta 
campaña, según apuntan diversos indicios. En estas circunstancias, la actitud 
del Presidente Arias y su gobierno, que se permitió  restar importancia a lo 
sucedido y  esperar un mes para manifestar alguna reacción, plantea serias 
interrogantes.  
     
   Que las tomas de posición y prácticas del Tribunal Supremo de Elecciones 
dejan muchas dudas; por ejemplo, es muy sorprendente su afirmación sobre el 
supuesto derecho del  Presidente de la República y, en consecuencia, de otros 
miembros del gobierno, de hacer campaña a favor del sí  desde el sitial de su 
investidura; no se entiende tampoco que la investigación sobre el caso 
Casas-Sánchez, tan grave para la vida democrática, fuera delegada en una 
institución del Estado que carece de la competencia requerida (MIDEPLAN) y por 
un procedimiento  que no es el idóneo (auditoría interna); además, no se 
señalan fechas para la realización de la pesquisa, de ese modo los resultados 
ofrecidos después del referendo no tendrán el efecto de esclarecimiento debido 
a los votantes. Tampoco se esclareció suficientemente con cuáles criterios 
fueron seleccionados los miembros de mesa para el referendo y por qué  razón el 
 trabajo de un grupo de ellos será remunerado.  
     
   Que el pueblo de Costa Rica opuesto al  TLC está  librando con valentía una  
lucha muy desigual,  puesto que sus voceros no han tenido el adecuado acceso a 
los medios de comunicación y  porque solo han contado con recursos mínimos, 
logrados con esfuerzos solidarios, cuando los que apoyan el Tratado han 
manejado sumas monumentales. Sin embargo, por sobre todas las limitaciones 
señaladas y otras más, el pueblo está organizado, cantón por cantón y, muchas 
veces,  barrio por barrio para defender su identidad y oponerse al  vejamen.   
     
   Que lo estipulado por el TLC sobre aspectos  de vital importancia, por 
ejemplo,  lo referente a la agricultura, las medicinas, el agua, la explotación 
de la plataforma y subsuelo marinos, la posibilidad abierta de producir armas 
en el país, la concepción acerca de la propiedad intelectual y la "apertura" 
económica y su impacto letal sobre el INS, el ICE, el AyA, la CCSS y otras 
instituciones patrimoniales de Costa Rica, resulta inaceptable y produciría una 
violencia irreparable sobre sus mejores y distintivas tradiciones.  
     
   Que consideramos que Costa Rica requiere tratados comerciales con diversas 
naciones, siempre y cuando en ellos se defiendan apropiadamente nuestros 
derechos, se vele por los intereses patrimoniales y se respeten nuestras 
tradiciones culturales distintivas, construidas con mucho esfuerzo a lo largo 
de la historia nacional por una especial sensibilidad social que ha tendido a 
concordar y conciliar entre sectores sociales, a evitar en lo posible el 
conflicto y a procurar la justicia.
   
   
       POR LO TANTO, 
   
    
   Ofrecemos al pueblo de Costa Rica (representado en sus organizaciones 
comunitarias, sindicales, los sectores conscientes de las iglesias, grupos de 
jóvenes, universidades públicas y organizaciones no gubernamentales de bien 
común, entre otras más) un homenaje sentido y orgulloso por su heroica 
resistencia en la lucha ante  el TLC.  
     
   Pedimos vehementemente que se investigue lo actuado por quienes han  podido 
ser juez y parte en esta campaña, se sienten las responsabilidades y se 
garantice la transparencia de las votaciones, de modo que  no haya dudas sobre 
la legitimidad de este  trascendental proceso.  
     
   Que en caso de que gane el no, se renuncie a toda pretensión de hacer 
efectivas las intenciones del TLC por otras vías.  
     
   Llamamos a la ciudadanía  a VOTAR NO,  puesto que no hay ninguna amenaza 
real a nuestro modo de vida  en caso de no aprobarse el TLC  y muchas amenazas 
si triunfara un sí.
   
                                  Sepamos, hoy más que nunca, ser libres.
   
  San José de Costa Rica, 24  de setiembre de 2007                              
                      
   
   
  Alberto Cañas, escritor, Ex ministro de Cultura, Premio Magón; Carmen 
Naranjo, escritora, Ex ministra de Cultura, Premio Magón; Arnoldo Mora, 
filósofo, Ex ministro de Cultura; María Eugenia Dengo Obregón, ensayista, 
Premio Rodrigo Facio, Ex Ministra de Educación; María Eugenia Bozzoli, 
antropóloga, Premio Magón;  Hilda Chen Apuy Espinoza, Máster en Artes y 
Estudios Orientales, Premio Magón; Daniel Gallegos Troyo, escritor y 
dramaturgo, Premio Magón; Julieta Pinto, escritora Premio Magón; Julieta Dobles 
Izaguirre, Filóloga, Premio Aquileo Echeverría; Rodrigo Madrigal Montealegre, 
politólogo y ensayista; Álvaro Montero Mejía, politólogo y ensayista; Alfonso 
Chase, escritor, Premio Magón; Laureano Albán, poeta, Premio Magón; Clotilde 
Obregón Loría, historiadora, Premio Aquileo Echeverría; Tatiana Lobo, 
escritora, Premio Aquileo Echeverría; Ana Cristina Rossi, escritora, Premio 
Aquileo Echeverría; Rodolfo Dada, poeta, Premio Aquileo Echeverría; Guillermo 
Villegas, escritor,
 Premio Aquileo Echeverría; Magda Zavala, escritora, Premio UNA Palabra; Mayra 
Jiménez, poeta, Premio Aquileo Echeverría; Ana Istarú, poeta y dramaturga, 
Premio Aquileo Echeverría; Melvin Méndez, dramaturgo, Premio Aquileo 
Echeverría; Osvaldo Sauma, poeta, Premio Aquileo Echeverría; Juan Antillón 
Montealegre, poeta, Premio Aquileo Echeverría; José David Vargas, escenógrafo, 
Premio Aquileo Echeverría; Miguel Rojas, dramaturgo, Premio Juegos Florales de 
Guatemala; Ronald Bonilla, Premio Rogelio Sinán, Panamá; Adriano Corrales, 
poeta; Jorge Treval, poeta; Gabriel González, cineasta; Arabella Salaverry,  
poeta; Norberto Salinas, poeta; Luis Enrique Arce, poeta; Eric Gil Salas, 
poeta; Mauricio Molina, poeta. 
   
  Y decenas de firmas más
       
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