Apoyo popular, organizaciones sociales y oposición al neoliberalismo.
Percepciones sobre posiciones ideológicas con base en lo observado en el referéndum, para pensar en el trabajo político En el lado de la oposición al neoliberalismo están la mayoría de las mujeres. ¡Esto es fundamental si de derrotar al imperio de los negocios se trata! Ni una casa abre sus puertas, ni una orientación social se da, ni un sí o un no se consuma sin el beneplácito de las mujeres, sean estas esposas, madres, hijas, amigas o vecinas. Esta es y será una fuerza colosal que se debe organizar y movilizar para transformar la política desde adentro, y ganarle la partida a los neoliberales. La oposición contra los Arias y sus incondicionales es indecisa entre los más pobres y los campesinos. Estos son grupos susceptibles de influencia mediante y con el clientelismo, aunque en ellos y ellas gana el abstencionismo, en gran medida porque están cansados de vivir de las promesas, sin que sus vidas cambien significativamente. Esto hace que si se deciden a votar, generalmente en su mayoría, se sumen al oficialismo o a la oposición sin comprometerse con la organización partidaria. No obstante, con el Referéndum dos de las tres provinciales tradicionales baluartes del PLUSCLI votaron en su mayoría en contra del TLC. ¿Y los profesionales del sector público y privado? ¿Qué pasa con ellos y ellas? Los profesionales reflejan las tendencias de la movilidad social y los intereses de quienes aspiran a mayor bienestar social y económico, una vez superada la barrera de la pobreza. Constituyen la así llamada clase media que, desde los ochentas observa como su nivel de aspiraciones se ve limitada por las cargas impositivas y las mismas barreras del mercado que le impiden mantener su status quo. Han vivido tres décadas de tormenta con amenazas de los programas de reajuste estructural, tensión salarial, perdida de valor adquisitivo y la amenaza de empleos. ¡Y eso constituye un campo propicio para los neoliberales, cuando se trata de sembrar las semillas del chantaje, el miedo y la cizaña! La oposición contra el neoliberalismo es más clara en el caso de la juventud. Los estudiantes de escuelas, colegios y universidades son, por así decirlo, las tropas de choque ideológicas de la oposición que lucha por la inclusión y la equidad social. Han sido la principal vertiente motivadora contra los Arias y sus incondicionales. Este es y será un sector decisivo de la lucha, la juventud, las fuerzas activas del pensamiento solidario superan en mucho las fuerzas del mercantilismo individualista. No hay ninguna duda de que la mayoría de los jóvenes de las universidades están comprometidos con la justicia social, la equidad y la sostenibilidad, tres baluartes de la lucha contra los tratados de libre comercio. Todos son hijos e hijas de un sistema educativo, donde se premia la memorización, antes que la construcción del aprendizaje, pero a pesar de eso son leales con la defensa de los valores, principios y conceptos fundamentales del desarrollo con sentido social. Lo mismo puede aplicarse a la mayoría de los estudiantes del nivel secundario y los niños de las escuelas, si consideramos sus respuestas en el proceso y participación activa en el Referéndum. Entre los miembros de las asociaciones y sindicatos del sector público se tienen diferentes lecturas acerca de su voluntad opositora. Pero, de una cosa podemos estar seguros, cuanto más ascendemos en el análisis del compromiso de los y las docentes, por ejemplo, en el escalafón del servicio civil menos clara es la situación, principalmente en razón de compromiso político existente con los gobernantes de turno. En las últimas semanas previas al referéndum hubo rumores de amenazas contra docentes, técnico-docentes y administradores por su apatía en el proceso, y en muchos casos se les incluyo contra voluntad como fiscales de mesa y fiscales generales. ¡Esta es una advertencia seria se le señaló a muchos interinos! Entre las otras asociaciones y sindicatos, muchos serán leales a sus líderes, otros podrán estar disconformes con su actuar o serán críticos de las posiciones de la dirigencia sindical, cuando de enfrentar el programa de aperturas de los monopolios del sector público es el asunto, pero la mayoría de los asociados y sindicalistas probablemente sean personas que piensan más en sus carreras profesionales, en sus trabajos como técnicos o misceláneos, que en Costa Rica. Se inclinan a uno u otro lado político dependiendo del tipo de luchas que se den, pero estarán anuentes a organizarse y a participar políticamente, si de defender sus derechos laborales es el asunto, y si la apertura los amenaza en determinados momentos, es muy probable que se sumen a la lucha. Mención aparte merecen los trabajadores del sector privado. El Referéndum puso al descubierto la decisión de muchos empresarios de apostar definitivamente por el neoliberalismo y sus TLCs, y en esa coyuntura, no solo se aliaron a la Coalición del Sí, como Cámaras Patronales, sino que se constituyeron en la base organizativa de ese movimiento en muchos distritos, cantones y provincias. Esta es una realidad a tener en cuenta, por su capacidad financiera y su poder de meter miedo en los trabajadores, para obtener votos a favor de una u otra tendencia política de su intereses. Sin embargo, la verdadera correlación de fuerzas entre el neoliberalismo y la oposición durante el Referéndum, gracias en parte a las organizaciones sociales y a los Comités Patrióticos, con la inscripción de fiscales de mesa y fiscales generales ante el Tribunal Supremo de Elecciones, reveló que la base activa de la oposición al neoliberalismo bien dirigida es más sólida que la del neoliberalismo. El cuestionamiento del TLC con la verdad de sus implicaciones prácticas, así como a la oligarquía y los medios que lo promueven, solo es posible con la participación de la ciudadanía organizada y la sociedad civil en su amplitud. Pero, para hacerlo no debemos de esperar hasta que sea certificado, las violaciones a la institucionalidad legislativa y el TLC-plus con los excesos de las leyes de implementación, ponen al descubierto un gran conjunto de verdades, antes subrayadas como mentiras por los neoliberales, que debemos denunciar públicamente. ¿Qué estamos haciendo?
