http://www.diarioextra.com/2008/agosto/04/opinion05.php ANACRISTINA ROSSI,
ANALISTA DE ASUNTOS NACIONALES
Licda. Hilda González Ramírez

Se nos había olvidado cómo escribía doña Anacristina Rossi, y con qué
sarcasmo y sorna discurría su pluma en el análisis de los asuntos
nacionales. Se nos había olvidado, sobre todo, su caliginosa forma de pensar
y de pronosticar el futuro del país. Ahora tenemos, sin embargo, una nueva
oportunidad para leer y "lamentarnos" sobre la Costa Rica que doña
Anacristina ve y estudia "desde su ventana" cada martes.

Una ventana que no es ninguna novedad para quien haya tenido la oportunidad
de leer alguno de sus libros o de escucharla dictar alguna de sus cátedras.
Una ventana en que, desde hace poco más de dos años, ella y algunos de sus
compañeros de "lucha patriótica", han vuelto a asomarse con espejismos
disfrazados de ideologías y prejuicios encubiertos de rigurosidad académica,
para lanzar andanadas sin tregua contra las instituciones democráticas,
contra la paz y contra el sufragio; pilares todos de nuestra convivencia
social.

Pareciera además que doña Anacristina hace "fijos" en el marco de su
ventana. Día y noche, semana tras semana, se sienta tranquilamente – y
podríamos decir que hasta con cierto placer– a ver cómo los diputados, los
ministros y el Presidente de la República, resuelven los problemas
nacionales e internacionales, toman las decisiones que Costa Rica necesita,
representan dignamente al país en el ámbito mundial, coordinan esfuerzos
para mitigar los efectos de las últimas lluvias, e intentan revertir el
estado de inacción en el que habíamos caído, para luego encender su
computadora y dejarse decir que todo lo malo que acontece en el mundo es por
culpa de Óscar Arias y del TLC.

¿Será acaso que doña Anacristina tiene todavía pegada en el marco de su
ventana la calcomanía de "Mi corazón dice NO"? ¿Será eso, acaso, lo que la
impulsa cada martes a despotricar contra quienes apoyaron el TLC, y piensan
distinto que ella? No sabemos por cuánto tiempo más durará esa calcomanía
ahí pegada, y si tendremos que seguir recibiendo cada martes en su columna
una cuota de incurable "notelecismo". No sabemos si en los análisis de doña
Anacristina podrá brotar un día de éstos alguna reflexión que no involucre
burla, o pesimismo. No sabemos si doña Anacristina, ahora como analista de
asuntos nacionales, podrá abandonar la noria en la que giran quienes
encontraron en su oposición al TLC un espacio para oponerse a todo,
irónicamente, "porque SÍ". No sabemos si doña Anacristina seguirá
revolviendo el terreno ahí donde la mayoría de los costarricenses quiere
sembrar. Pero lo que sí sabemos es que su columna "ventana" nos podrá seguir
acompañando gracias a los valores que permiten su libertad de expresión, los
valores democráticos que ella tanto minimiza y desprecia. Olvida doña
Anacristina que su ventana está intacta porque aún no han arremetido contra
ella sus amigos, que sí han arremetido contra todas las instituciones del
Estado. Olvida doña Anacristina que las piedras y los palos que ella tanto
alaba en las protestas de "fraude" del pasado 7 de octubre, y ahora en las
protestas en Sardinal, pueden algún día hacer añicos su ventana, como las
ventanas de todos los demás.

No sé qué fuerza oculta o qué fijación mental me impulsa cada martes a leer
la columna de doña Anacristina. Ha de ser la misma que me impulsa cada
domingo a leer la de don Rodolfo Cerdas. Sólo sé que seguiré despertando
todas las semanas con la urgencia de saber quién, sin querer queriendo, pasó
por la ventana de doña Anacristina para recibir su diatriba de males e
infortunios.

¿Por qué no miramos también los bellos colores de la naturaleza humana a
través de su ventana?

** Diputada*


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"Los pueblos que no defienden lo suyo ... terminan siendo inquilinos en su
propia tierra". Y si no lo cree, dése una vuelta por las costas del Pacífico
costarricense.

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