SEMANARIO
UNIVERSIDAD  8-13 de setiembre del 2010

 

 

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LA
PRENSA LIBRE  Viernes 3 de setiembre del
2010 

 

 

http://www.prensalibre.cr/pl/comentarios/31509-don-julio-acosta-y-un-congreso-indigno.html

 

 



 



 

DON JULIO ACOSTA Y UN
CONGRESO INDIGNO


Freddy Pacheco*



Después de encabezar el movimiento revolucionario que eventualmente derrocara
al régimen dictatorial de Federico Tinoco, rescatando para Costa Rica la
libertad y el prestigio mancillados, la historia le tenía reservada la creación
de una de las páginas más preclaras. Desde que ingresara triunfante con su
tropa en setiembre de 1919, se vislumbraba la forja de un presidente de la
República dispuesto a recuperar los derechos subyugados. 

 

Pero
hizo más. Como primer mandatario se opuso vehementemente a que se favoreciera o
recompensara con monedas a los que junto a él habían luchado contra la
dictadura, enfrentándose incluso a partidarios y amigos entrañables que
aspiraban ser recompensados. Gracias a su hidalguía, su manifiesta oposición de
entonces perdura y sigue molestando la conciencia de algunos de los gobernantes
que le sucedieron. 

 

Con
fecha de 2 de julio de 1920, don Julio DEVOLVIÓ SIN FIRMAR la “Ley de
Recompensas” aprobada por el Congreso Constitucional, conque se pretendía
premiar con dinero a los héroes distinguidos en la lucha armada que acabara con
la dictadura. En su memorable veto, decía don Julio Acosta:

 

“Todavía
contemplan mis ojos las lágrimas de las mujeres, la alegría delirante de los
niños, la emoción desbordada de las multitudes… al recibir a sus soldados
predilectos…” Y agregaba: “Arrebatados por fuerzas interiores y hecho ascuas el
corazón, los adolescentes de los liceos y los niños de las escuelas lanzaron su
grito de protesta. ¿Vamos a enseñarles a ellos que eso, que es espíritu, se
puede pagar con lo otro que es materia? Las cosas del espíritu sólo se pueden
pagar con cosas del espíritu, porque si no fuera así, se apagaría el fulgor de
lo único que engrandece al hombre.  ¿Hubo
gloria en la actitud asumida por los que se enfrentaron al déspota? Entonces no
hay paga en dinero.  ¿Hubo paga? Entonces
no hay gloria; que no se puede servir a dos señores.  ¿Si hay paga quien 
ofrenda su vida? Lo único
que invita a la muerte es el ideal.”

 

Sin
embargo, como ahora, aunque sus palabras incomodaron a más de uno en el
Congreso, los que se molestaron no la pensaron dos veces para RESELLAR la “Ley
de Recompensas”, echando al basurero la gloria bien ganada. 

 

Pocas
semanas antes de su muerte, en 1954, fue declarado Benemérito de la Patria…
quizá apoyado por los mismos que 34 años antes prefirieron la paga. 

 







*Catedrático UNA

 



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