gostaria de sair da lista
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Sent: Saturday, March 10, 2001 11:01 PM
Subject: [CrashList] (Spanish) Susan George & The Lugano Report: neolibs,
ecocides breed Apocalypsis


> Source for this unknown, probably the _El País_ newspaper in Spain.
>
> Domingo, 25 de febrero de 2001
>
>
> MARGARITA RIVIÈRE
>
>
> Susan George
>
> presidenta del Observatorio de la Mundialización, filósofa y analista
política
>
>
> 'Se gesta una lucha de todos contra todos'
>
>
> La filósofa y analista política Susan George presenta esta semana en
España su
> nuevo libro, 'El Informe Lugano. Sobre la conservación del capitalismo en
el
> siglo XXI', publicado por Intermon, en el que novela sus teorías sobre la
> globalización y el poder de los mercados y critica crueldad de la derecha
y los
> dogmas de la izquierda.
>
>
> Las catástrofes cotidianas no son nada en comparación con lo que puede
venir,
> según Susan George, filósofa, analista política y experta en
globalización,
> presidenta del Observatorio de la Mundialización, de París, y directora
> asociada del Instituto Transnacional, de Amsterdam. Un accidente global,
por
> ejemplo, que empezara con un crack financiero tendría consecuencias
> inimaginables. Pero eso no es lo peor.
>
>
> Según esta mujer, de 66 años, con tres hijos y cuatro nietos, una
verdadera
> observadora del contraste entre poder y miseria, 'se está gestando una
lucha de
> todos contra todos. Nuestro sistema económico actual es una máquina
universal
> para arrasar el medio ambiente y para producir millones de perdedores con
los
> que nadie tiene la más mínima idea de qué hacer. El crecimiento económico
tiene
> límites y el neoliberalismo no puede acoger a los 7.000 millones de
personas
> que se esperan en el año 2020'.
>
> Su diagnóstico es brutal y su esperanza limitada. En esta entrevista habla
por
> primera vez en España de su último libro, El informe Lugano. Sobre la
> conservación del capitalismo en el siglo XXI, editado por la ONG Intermon,
ya
> traducido, como sus otras obras, a diez idiomas, que se presenta esta
semana en
> Madrid y Barcelona.
>
> 'He escrito para afligir a los que se sienten confortados y no puedo,
claro,
> confortar a los afligidos. Pero no vivimos tiempos agradables y es mucho
lo que
> está en juego', explica en el epílogo de esa novela que parece ciencia
ficción
> aunque que es un ensayo con datos reales espeluznantes, sacados de una
> investigación que ha durado más de cinco años y que la ha llevado a que
> 'necesariamente han de producirse más crisis y sufrimientos en todo el
mundo'.
> Por eso, esta mujer, doctorada en literatura, en ciencias políticas y en
> filosofía, autora de nueve libros, entre ellos El boomerang de la deuda o
La
> religión del crédito, ha utilizado una trama de novela. Para que muchos
más
> comprendan 'qué nos está pasando'.
>
> Éste es el desarrollo del libro, del cual Noam Chomsky ha dicho que
'debería
> estar en la mesilla de noche de los políticos de Occidente': reunidos en
la
> ciudad suiza de Lugano, un selecto grupo de superexpertos redacta un
informe
> confidencial sobre cómo debe sobrevivir un capitalismo global que se
siente en
> peligro. El encargo, secreto, permite una total claridad y los expertos no
se
> muerden la lengua: la mala gestión de la economía globalizada, sus propios
> excesos y descontrol llevan a la quiebra del sistema ya que éste 'no puede
> asegurar la felicidad para todos', que hasta ahora había constituido su
gran
> éxito. Los expertos, desde luego, trabajan con datos reales actualizados;
su
> análisis es riguroso.
>
> La guerra contra el medio natural, dicen, 'se plantea en términos de vida
o
> muerte y nadie quiere vivir en un planeta muerto'. La criminalidad
económica,
> la ineficiencia de las instituciones financieras y políticas, la 'ira de
los
> pobres', el paro, les lleva al diagnóstico de 'la desconexión del sistema
con
> la realidad'. Así escriben: 'Hay demasiadas fábricas notablemente
eficientes
> que producen demasiados bienes para muy pocos compradores solventes'. Se
> propone, pues, un 'plan de salvación' escalofriante que es el único que
> garantiza la supervivencia de los amos del mundo, y unas
estrategias -entre las
> que está la 'intoxicación alimentaria'- encaminadas a 'seleccionar a las
> víctimas' que lograrán, por ejemplo, que esas víctimas, gracias a 'la
política
> de identidad' que exacerba los fanatismos, se exterminen entre ellas. Lo
> contrario, asegura el informe, 'es el caos'.
>
> Pregunta. Su diagnóstico es tremendo.
>
> Respuesta. Lo que he hecho es estudiar, observar cómo actúa el poder, la
gente
> que manda en el mundo y sus servidores, como las organizaciones
> internacionales, es que ayudan a su política, desde hace más de 25 años.
>
> P. ¿Su interés por el poder es consecuencia de una rebeldía generacional?
>
> R. Nací en los años treinta, y mi generación, en los Estados Unidos, era
> conformista, todo les gustaba. Nací entre dos generaciones de rebeldes.
Hoy los
> jóvenes tampoco son rebeldes, pero sí son mucho más realistas que otras
> generaciones anteriores. Esto es lo que yo veo.
>
> P. ¿Por qué una escritora de ensayo hace una novela?
>
> R. No he hecho una novela en el sentido convencional de la palabra. Hay,
sí, un
> guión de base, pero no hay personajes, y el informe que elaboran es
totalmente
> real, describe hechos no inventados. Y precisamente reivindico el no haber
> hecho ciencia-ficción, pero quería encontrar un método nuevo para exponer
la
> realidad, una nueva pedagogía. Esto ya lo hago habitualmente cuando doy
> conferencias y pensé que era lógico llevar esa idea hasta el final, ya que
el
> tema de este libro es que ese poder económico trata de librarse de todos
> aquellos que no contribuyen a consolidar la economía, eliminando a los que
> sobran. Desde la epidemia del sida, a la gente le resulta bastante
evidente que
> no importa demasiado cuántos mueren o quedan excluidos.
>
> P. ¿Usted cree?
>
> R. Sería bastante fácil, ya que el mundo hoy es más rico que nunca,
> redistribuir mejor esa riqueza y organizarse de otra manera. Pero la
realidad
> se aproxima cada vez más a la ficción, ya que yo empecé a escribir en
1997.
>
> P. ¿Ha escrito para los políticos, los empresarios o la gente normal?
>
> R. Para todo el mundo. Tengo un público limitado y no sé hablar a los
> empresarios; aunque he procurado no ser agresiva, siempre han recibido mal
mis
> palabras. Seguramente es culpa mía porque el mensaje no es agradable y
ellos no
> son personas libres, son gente que si no aseguran una rentabilidad del
15%, si
> no despiden, si no hacen todo eso, dejan de ser empresarios. En el libro
> explico esta paradoja: quienes están más y más implicados en el sistema
> resultan incapaces de modificarlo, por lo cual tampoco pueden protegerlo
del
> desastre.
>
> Ésta es la lógica de Lugano: si se deja que este sistema se embale, cada
vez
> excluirá más, destruirá más y creará más desequilibrios económicos,
sociales,
> ecológicos y de todo tipo.
>
> P. Ofrece una visión apocalíptica...
>
> R. He tenido un montón de críticas, pero nadie me ha dicho que las
premisas
> fueran falsas o que pudiera existir otra lógica. Me han dicho que causa
pavor
> lo que explico; seguramente es un texto molesto, pero es lo que quería,
> desestabilizar tantas conciencias dormidas.
>
> P. Se puede decir que expone una gran conspiración planetaria.
>
> R. No. No creo en las conspiraciones, sino en los intereses. He descrito
que
> los amos del universo hacen lo que deben hacer dado quiénes son, lo cual
no es
> una conspiración. El informe de los expertos toma sus distancias sobre
> cualquier sistema conspirativo o burocrático.
>
> P. Esos expertos son unos cínicos.
>
> R. Son gentes muy bien pagadas para decir la verdad. Son fríos y dicen lo
que
> piensan. Tienen la ventaja de que cuanto menor es la audiencia de un
documento,
> más fiel puede ser a la realidad y a la verdad. Los informes destinados al
gran
> público van llenos de retórica. En cambio, ellos reciben el encargo de
decir la
> verdad sobre lo que hay que hacer para proteger y extender el sistema en
el
> siglo XXI.
>
> EL PODER DE LOS MERCADOS
>
> P. Su libro describe un tremendo poder, pero no da ni un nombre. ¿Quién
tiene
> el poder?
>
> R. ¿No ha estado en Davos? Todos están ahí. El poder hoy está en los
mercados
> financieros, en los que sólo cuentan 150 personas, y está en los
dirigentes de
> las transnacionales y sus servidores, que se ocupan de la Organización
Mundial
> del Comercio, de la OCDE, de la banca o de la Comisión Europea. Se
encuentran
> entre ellos en instancias como la Mesa de la Industria Europea o el
> Transatlantic Bussines Dialogue, en comités permanentes de presidentes y
> directores generales que cada año presentan, por ejemplo, a la Comisión
Europea
> o al Gobierno norteamericano, la lista de lo que se llama deliverable, que
> viene a ser la lista de lo que les interesa que los Gobiernos les
faciliten.
>
> P. ¿Qué hay en esa lista?
>
> R. Objetivos políticos, muchas veces muy bien descritos y precisos sobre
las
> reglas del juego económico en cada terreno económico y a cada nivel de las
> diversas administraciones. Piden generalmente normas técnicas para
problemas
> concretos. El Gobierno norteamericano trabaja regularmente con las
federaciones
> de la industria que hacen peticiones ante la OMC para evitar obstáculos al
> comercio, cosas de este tipo. Ahora, por ejemplo, se pide que se
privaticen los
> servicios de correos. En su conjunto se trata de elaborar una
'constitución
> comercial' para el mundo hecha a su medida. Esto es la globalización tal
como
> esta gente la define: libertad total para los movimientos de capitales en
todos
> los sentidos, comprando, vendiendo... Y pretendiendo que ésta es la manera
de
> crear riqueza para todos. Y, así, resulta que si se está contra la
libertad de
> comercio, se está en contra de los pobres. Envié un mensaje sobre esto a
Porto
> Alegre, sobre qué hay que hacer ahora.
>
> P. ¿Qué cree que hay que hacer?
>
> R. Es una ideología que hay que combatir. No es cierto que si unos se
> enriquecen, los demás se enriquecerán también... Todo esto es falso y
responde
> a un aparato de propaganda muy eficaz.
>
> P. ¿El Estado es la solución?
>
> R. Los Estados tienen más poder del que utilizan. Es paradójico que sean
los
> Gobiernos socialdemócratas los que hayan catapultado en buena medida este
> programa neoliberal. Estos Gobiernos socialdemócratas escuchan, sobre
todo, a
> las transnacionales. Lo mismo sucede con la Comisión Europea. Yo critico
la
> crueldad de la derecha, pero también lo que considero ceguera o dogmas de
la
> izquierda.
>
> LA POLÍTICA DE IDENTIDAD
>
> P. Su libro describe sin piedad lo que llama la política de identidad.
>
> R. La política de identidad es una gran ventaja para los que gobiernan;
por
> eso, los expertos del grupo de trabajo la recomiendan calurosamente.
Ayudando a
> la gente a preocuparse por quiénes son desde el punto de vista histórico,
o
> político, o religioso, o racial, o de sexo, se evita que se ocupen de lo
que
> pueden hacer juntos. Se bloquea la solidaridad. Se trata de evitar que la
gente
> comprenda que tienen los mismos intereses y que se unan, ya que si la
gente se
> une y deja el individualismo, el sistema difícilmente funcionaría. Por
esto se
> procura que se mire hacia otros objetivos y que, por ejemplo, el cristiano
vaya
> contra el judío o el musulmán y viceversa, o que la mujer vaya contra el
> hombre, o el negro contra el blanco. Si todo esto se exacerba, nos
olvidamos de
> las transnacionales. Parece clarísimo que las políticas de identidad son
> sumamente útiles para entretenernos.
>
> P. Y también para exterminarnos, según su libro.
>
> R. En la solución Lugano, los expertos llegan la conclusión de que como no
se
> puede consumir tanto y que la tecnología no va suficientemente rápida, hay
que
> reducir esta masa de gente que no sólo no contribuye al sistema, sino que
es un
> obstáculo a su desarrollo y una fuente de desequilibrios. Se dan cuenta de
que
> con 8.000 millones de personas en el planeta, en 2020 el sistema no puede
> funcionar. Con tanta gente no se puede gestionar el medio ambiente, ni la
> sociedad, ni la política. Por esto promueven la vuelta a un planeta con
4.000
> millones de personas que puedan integrarse, tener trabajo o comida, porque
la
> gente tampoco pide mucho más. Observan que lo que no se puede sostener es
un
> sistema en el cual haya más o menos mil millones de personas que tienen un
> nivel correcto y 7.000 millones de excluidos.
>
> P. Es paradójico que un sistema pueda morir de éxito, por su propia
desmesura.
>
> R. Sí. Pero resulta que vamos en un avión sin piloto. Todos pedaleamos en
una
> bicicleta que va muy deprisa, que necesita ir cada vez más rápido y que no
> podemos parar aunque veamos que sería lo mejor para nuestros hijos. Éste
es el
> drama: vamos muy deprisa a estrellarnos contra un muro.
>
> P. Es decir, ha escrito un libro para salvar el capitalismo.
>
> R. En todo caso, sólo digo que el mercado tiene su lugar y que cuando el
> mercado lo ocupa todo es un desastre. Beber dos vasos de vino es
estupendo,
> pero tomarse varias botellas es otra cosa. Imagine lo que puede pasar con
una
> economía integrada mundialmente... Yo no deseo que un accidente global
cause
> enormes sufrimientos y lleve a la guerra de todos contra todos. No lo
deseo
> porque soy una reformista. Lo que verdaderamente importa es controlar esta
> máquina de destrucción de la cual todos dependemos, pero lo más grave es
que
> quienes se benefician más de ella son incapaces de controlarla.
>
> P. Cuando habla de accidente global, ¿en qué piensa?
>
> R. Ésta es una expresión de Paul Virilio, pero que describe muy bien
algunas
> cosas que pueden pasar. Pongamos por caso que Estados Unidos tuviera una
crisis
> bursátil o que, mañana, todo perdiera el 75% de su valor en la Bolsa y las
> empresas no pudieran pagar a los bancos: todo el mundo sería despedido,
los
> bancos y las empresas cerrarían, el paro se generalizaría, los Gobiernos
se
> verían impotentes, los precios aumentarían, la gente no tendría dinero y
el
> crimen y la inseguridad crecerían... Con lo cual, nos encontraríamos en el
> infierno de Hobbes de la guerra de todos contra todos. Para mí, éste es el
> escenario del accidente global. No quiero un porvenir así.
>
> P. ¿Es usted optimista o pesimista?
>
> R. Nunca respondo a esa pregunta. Estas palabras no tienen mucho sentido.
Se
> puede contestar fácilmente con la famosa cita de Gramsci que dijo que
vivía en
> el optimismo de la voluntad y en el pesimismo de la razón. Pero tengo
esperanza
> y creo que hay que actuar porque, aunque no haya ninguna posibilidad de
salirse
> de todo esto, al menos se habrá intentado. Sólo ahora se empieza a ver que
la
> globalización puede ser otra cosa si se apuesta por la solidaridad o la
> amistad.
>
> Hay que actuar para vivir con dignidad y ética. Pero el hecho de actuar
tampoco
> es ninguna garantía.
>
> P. Está describiendo una catástrofe.
>
> R. Todo esto se juega, como dicen en Francia, en un pañuelo. Si se cree en
la
> teoría del caos, según la cual una gota de agua puede cambiar infinidad de
> cosas, no existe ninguna garantía. Pero lo que sí sabemos es que si no se
hace
> nada, será peor.
>
> P. La realidad es, pues, como una novela de suspense.
>
> R. ¿Se quería el horror? Pues aquí está. Pero a mucha gente no le gusta.
Los
> que me han criticado no han cuestionado ni mis datos ni mis premisas; me
> encantaría que alguien me llevara la contraria, que me dijeran que me
equivoco
> en mis datos o en mis premisas.
>
>
>
>
>
> Néstor Miguel Gorojovsky
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> CrashList website: http://website.lineone.net/~resource_base


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