¡Hola a todos! He seguido este hilo con mucho interés, estridencias aparte.
Me vais a perdonar que me ponga algo paternal, debido a mis 45 años y a haber visto y vivido muchas cosas a lo largo de los más de 25 años que llevo tratando con la informática (UNIX, MS-DOS, varios sabores de Windows y,no os lo vais a creer, tratando de volver a los inicios... ;D). Me perdonáis también lo extenso de esta nota. La perspectiva que me ofrece mi propia experiencia me dice que el éxito de cualquier tecnología pasa por ser abierta, tanto por su amplia disponibilidad y configurabilidad, como por no tener que pagar a nadie por utilizarla (salvo comprar hw, claro), como por poder llegar a ser tan simple que mi hijo mayor (sólo tiene 12 años) la maneje, configure, instale, etc. Como estoy en una lista Debian (gracias a todos; no importa si el asunto de vuestras consultas o respuestas me atañe directamente o no: aprendo con todo ello), las comparaciones podrían ser con Debian, pero permitidme eliminar nombres. Linux ha traido de nuevo al usuario la libertad de elegir. Sin embargo, sólo una parte relativamente pequeña de quienes adquieren un automóvil invierten una cantidad considerable de tiempo, esfuerzo y dinero en adaptarlo a sus gustos, aficiones, fantasías, etc. Es posible hacerlo, aún así y es fantástico que exista esa posibilidad. Hoy nadie puede plantearse, en el sw salido de Redmond, lo que solíamos llamar "trastear" con las interioridades del s.o. Linux sigue permitiéndolo, incentivándolo incluso. ¿Qué porcentaje de los usuarios de un ordenador cualquiera están dispuestos a construírselo, crearse el entorno desde cero (llevando las cosas al límite), adaptárselo al 100%? No me considero un lego en estas materias. Sin embargo, coincido con muchos en que he de realizar un trabajo y ese trabajo consiste en utilizar el equipo, hw, so y sw, para generar beneficios a quien me paga, sin tener que inventar la rueda cada vez. Alguien, en este hilo, ha pedido que nos concentremos en cómo hacer que Linux pueda llegar a todos y cada uno de los escritorios del mundo. Para ello, hemos de empezar por reconocer que las distribuciones "cómodas" (y ninguna lo es como quisiéramos) están haciendo mucho más por extender la influencia de Linux que ninguna de las posturas de apóstol que suelo ver en esta lista. Vaya, desde aquí, mi homenaje para quienes han creado algunas de esas distros cómodas. He utilizado Knoppix para iniciarme de nuevo en este mundillo y verificar el tremendo esfuerzo invertido por la comunidad en desarrollar y ofrecer aplicaciones equiparables a las que se puedan hallar en Windows y mejorar algunos (cuando no muchos) de sus puntos fuertes. Con esa "live" me he atrevido a intentar usar mis "mochilas" WiFi con Knoppix y lo he conseguido. No sabéis el subidón que me produjo conseguirlo. Aunque sólo había controladores para Windows (tomad nota), Linux tiene medios para aprovecharlos e integrarlos en su funcionamiento. ESO ES LIBERTAD. Personalmente, de cara al aprendizaje, no sólo no me molesta tener más de un cliente de correo o más de un navegador disponible en la distro, sino que me permiten buscar, comparar y usar lo que más me guste. También he de deciros que agradecí los botones que me invitaban a usar Konqueror, OpeOffice Write y demás. No creo que mi caso sea único. Tengo tanta aversión por los productos privativos como el que más, pero siempre he tratado de ser pragmático y evitar que el detalle me haga perder la perspectiva. Y el caso es que la gente (publicaciones del entorno Windows incluidas) vienen quejándose de que haya que "saber" ciertas para utilizar un ordenador con un rendimiento medio, no digamos para sacarle todo el jugo. Si llevamos a esa gente al mundo Linux, se les pondrían los pelos de punta. Seamos tolerantes con la gente que comparte este credo, para empezar, y tratemos de unir fuerzas para alcanzar el objetivo común de conseguir desplazar cada vez más software privativo de nuestros ordenadores y, más importante, de los de nuestros hijos. Un saludo, Antonio Rodulfo Ingeniero Industrial

