Francisco Vila Doncel wrote:
>
> Sois muy amables en contestar tan r�pidamente, pero vayamos al fondo del
> problema. Si una tarjeta es m�s recomendable que otra, para m� en este
> momento no importa tanto como el hecho de que sea oficialmente compatible con
> linux.
>
> �A nadie le mosquea que ninguna tarjeta coincidiera en las dos listas?
> �Est� linux condenado a funcionar solamente con hardware antiguo?
>
> Y si las tarjetas actuales son compatibles, decidme, por favor, �c�mo lo
> sab�is? �os gastasteis el dinero para comprobar DESPU�S que, efectivamente,
> la tarjeta ERA compatible?
>
> En resumen, que uno no puede, tranquilamente, ir a una tienda y comprarse un
> ordenador. Es decir, puede hacerlo, pero tendr� que instalar Windows y luego
> esperar cinco a�os hasta que todo el ordenador sea compatible con Potato.
>
> S�, ya lo s�, es algo inherente a Linux, pero reconozc�moslo: s�lo para ese
> viejo PC que estabas a punto de tirar.
>
> Si estoy equivocado, vuestras ense�anzas son bienvenidas.
Hola,
Yo creo que para eso tiene linux sus listas de compatibilidad.
Hace poco me he comprado una tarjeta PCMCIA Modem/Ethernet. Lo que hice
fu� imprimir la lista de hardware soportado e irme a la tienda. Quiz�s
el �ltimo modelo no este en algunos casos soportado, pero casi siempre
encuentras lo que necesitas.
Lo que no puedes hacer es ir a la tienda y traerte lo que te suelte el
vendedor de turno, porque normalmente son tarjetas rebuscadas para
aumentar el margen de beneficio y no suelen estar soportada.
En mi opini�n es cuesti�n de exigir calidad y competencia, raz�n por la
que dej� guinDOS y me pas� a linux.
Saludos,
P.D. Puedo decir que mi tarjeta funciona de maravilla. S�lo tarde 30 min
en instalarla (compilaci�n del nucleo incluida) sin ning�n contratiempo
(es una 3COM 3C562D)
--
---------------------------------------------------
Jose Luis Triviño Rodriguez
http://alcor.lcc.uma.es/~trivino
Usuario registrado de linux n� 53043
---------------------------------------------------
La medida de programar es programar sin medida