Esta noche he estado revisando nuestras traducciones actuales y me
siento en la obligación, como responsable de uno de los procesos de
traducción, de hacer un comentario para llamar la atención de todos los
que estamos con esta labor.
Al revisar algunos trabajos es plenamente reconocible el *uso de
traductores*. Si bien esta es una herramienta que puede ser válida para
muchos, es sumamente delicado cuando se replica el resultado que da el
programa de traducción a nuestro trabajo final.
En el caso de los manuales (OOoAuthors):
1) El editor pierde la idea de la traducción y se ve obligado a
consultar la versión original.
2) Al tener que revisar la versión original el paso a la segunda edición
del capítulo o de la publicación se retrasa.
En el caso del software (Pootle):
1) A nivel de los editores, se debe *Rechazar* la Sugerencia y esto
implica, en muchos casos, que el mismo editor deba volver a traducir.
2) Cuando el editor asume el papel de traductor, entre en juego otro
editor, generando así una cadena de trabajos innecesarias.
Resumiendo, debemos ser muy cuidadosos cuando plasmamos nuestras
traducciones, ya que si lo hacemos mal puede generar más carga a los
miembros del equipo que están editando y retrasos en el trabajo.
Saludos,
--
Ailé Carelén Filippi Sánchez
Bibliotecóloga
Linux counter id 431675
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