Gaur urtarrilak 11an La Vanguardian zetorren hurrengo artikulua.
Katolikotasunak azkenengo 30 urtetan izan daben bilakaera kontatzen da bertan.
Errua beti da bestena.
Ima
Un ensayo revela un salto generacional hacia la laicidad en Catalunya
Desde 1980 al 2007, el número de católicos practicantes ha bajado del 33,8 al
18,7% | La religiosidad de las mujeres está 15 puntos por encima de la de los
hombres
PLAYÀ MASET | Barcelona | 11/01/2010 | Actualizada a las 00:08h | Ciudadanos
Treinta años de democracia en Catalunya y en España han provocado un vuelco en
la religiosidad de sus ciudadanos. Así lo refleja el ensayo Catalunya ha deixat
de ser catòlica? de Jordi Serrano, actual rector de la Universitat Progressista
d'Estiu de Catalunya. En este libro recién publicado se realiza una exhaustiva
recopilación de datos que reflejan un cambio en los hábitos religiosos,
especialmente entre los más jóvenes, en que el catolicismo ha pasado a ser una
práctica minoritaria.
Másgente en las mezquitas
"La crisis ha provocado un aumento de la religiosidad entre los musulmanes",
dice Mohammed Chaib, diputado y presidente de Ibn Batuta. "Quizá porque la
mezquita -añade- es un espacio social y punto de encuentro donde la gente se
ayuda y habla".
Otras confesiones han registrado también un ligero aumento de fieles. Los
inmigrantes del Este han favorecido el crecimiento de la Iglesia ortodoxa.
Sacerdotes ortodoxos han llegado incluso a acuerdos aislados para hacer sus
celebraciones en templos católicos. También ha crecido la Iglesia evangelista,
gracias a los latinoamericanos. Pero no hay datos precisos de estos fenómenos.
Chaib cree que la inmigración más que cambiar el escenario religioso "ha hecho
ver que existen más confesiones y nos puede ayudar a crear un marco más laico y
respetuoso con las distintas creencias".
--------------------------------------------------------------------------------
De especial interés son los resultados que comparan la religiosidad en 1970, en
las postrimerías del franquismo, con la actual. Si entonces un 87% de los
españoles se declaraba católico practicante y otro 9% católico no practicante,
ahora esos porcentajes se han reducido al 36,3% y al 37,5%, respectivamente, y
en Catalunya, aún más, al 18,7% y al 48,4%. Del mismo modo, los no creyentes
han pasado del 2% de 1970 al 19,7% en España, y al 29,1% en Catalunya.
En Catalunya, desde 1980 al 2007, el número de católicos practicantes ha pasado
del 33,8% al 18,7%, lo que indica una caída de 15 puntos. "Me ha sorprendido
-dice el autor- esa transición tan rápida hacia una Catalunya poscatólica". De
las comparaciones entre comunidades se desprende que Catalunya es la más laica,
junto con el País Vasco y las Baleares. "Pero el proceso -dice Serrano- es
similar en todas partes y con una evolución espectacular, aunque quizás otras
comunidades estén 10 o 15 años por detrás de Catalunya".
Otros datos corroboran este cambio. Los matrimonios civiles han pasado en
Catalunya del 9,7% en 1983 al 62,8% en el 2006. La opción de los declarantes a
favor de la Iglesia católica en la atribución tributaria del 0,52% del IRPF
bajó del 30,8% de 1991 al 13,7% en el 2002, mientras que ese año un 42,9% de
los catalanes lo destinaba a otros fines sociales y un 11,8% a ambos fines. El
descenso del asociacionismo religioso, la caída del número de seminaristas o la
reducción de alumnos que cursan la asignatura optativa de Religión en la
escuela son otros elementos que corroboran la tesis principal.
Y aunque el análisis de las otras confesiones no sea el centro de este estudio,
todo indica que el cambio es hacia una sociedad menos religiosa, que se define
como agnóstica, atea o simplemente indiferente. "El crecimiento de otras
religiones parece debido a la inmigración y no a que sean una alternativa al
catolicismo", asegura Serrano, quien precisamente ha militado en la Liga por la
Laicidad, lo cual queda patente en algunas valoraciones.
El análisis por sexos indica que la religiosidad sigue siendo más alta entre
las mujeres. En Catalunya, el porcentaje de mujeres católicas está 15 puntos
por encima del de los hombres (y en España la diferencia se eleva a 21 puntos).
Sin embargo, entre los más jóvenes esta diferencia por género tiende a
desaparecer. Los chicos catalanes que se declaran no religiosos o ateos son el
75% del total, y las chicas ya son el 67%.
Según Jordi Serrano, "el espectacular cambio generacional que se refleja en el
ámbito religioso no tiene precedentes en ningún otro campo de los valores o de
las actitudes". Una encuesta entre jóvenes catalanes de 18 a 24 años indicaba
hace tres años que un 87% no acudía casi nunca a misa, y no llegaban al 4% los
que lo hacían semanalmente.
En este sentido, es llamativa una encuesta del Observatori Català de la
Joventut del 2002, donde sólo un 17,8% de los jóvenes de 18 a 29 años decía
sentir "mucha o bastante" confianza en la Iglesia. En una escala de 17
instituciones, la Iglesia ocupaba el último lugar, por detrás de las fuerzas
armadas. En una valoración más subjetiva, el autor aclara que "es posible que
los jóvenes no se sientan representados por la Conferencia Episcopal y en
cambio se sientan más cerca de una figura como Casaldàliga, que no ven como
autoridad eclesiástica".
Otro cambio sociológico lo ofrece el análisis por clases sociales. Si en los
siglos XVIII, XIX y gran parte delXXlas clases populares -obreros no
cualificados y personas con bajos ingresos- se alejaron de la Iglesia, ahora es
al revés. Y en cambio, el mayor número de no creyentes y la religiosidad más
baja se dan en las clases media/alta, entre las personas con más ingresos y
quienes tienen más estudios. No sorprende la autodefinición religiosa en
función de la adscripción ideológica o del voto confesado. Entre los votantes
de derecha y centro están la mayoría de quienes se declaran católicos. Sólo
entre los votantes de ICV-EUiA el número de agnósticos/ateos supera al de
católicos, practicantes o no.
Por todas esas razones, Jordi Serrano responde al final al interrogante del
título señalando que "Catalunya ha dejado de ser católica" y lo ha hecho "a un
ritmo impresionante". Y aunque no es fácil la comparación, por la disparidad de
criterios, países como Polonia, Portugal, Italia o Irlanda reflejan unas cifras
de religiosidad mucho más altas ya que España, y más aún que Catalunya. Y todo
ello lleva al autor a señalar que el poder del que aún dispone la Iglesia
catalana y española viene más del pasado o de privilegios como el Concordato
que de la realidad sociológica.
_______________________________________________
Harpidetza eteteko, bidali mezua hona: [email protected]
izenburuan jarriz 'unsubscribe' (horixe bakarrik, komatxo barik)
Ondoren konfirmazio mezua jasoko duzu harpidetza-etetea berresteko.