La principal virtud del artículo de Adriana Cobo es la de que - a pesar de sus reticencias moralistas - nos invita a aprender de la arquitectura de los narcos, al igual que hicieron en su momento Robert Venturi y Dennis Scott Burton, con esa otra arquitectura mafiosa, que fue, que es la de Las Vegas. Y no me soprende que ella haya decidido a hacernos esa invitación desde Inglaterra, la madre de todos los pastiches, empezando por el primero y psra mí el más célebre de todos: el palacio real de Brighton, de 1816, lobo, hortera, flamboyant, kitsch como pocos o como niguno. Tanto que parece construido ayer tarde...! en Dubai¡ En fin, que el nuevorriquismo no conoce, desde hace por lo menos dos siglos, fronteras, ni latitudes, ni culturas, razas o religiones. Un nuevo rico es un nuevo rico. Y punto. Sólo que tiene la caracteristica de generar o de promover unas heterodoxias formales que irritan muchísimo a los ortodoxos que, normalmente son - tal y como lo advierte astutamente Adolf Loos en su archicitado ensayo ¨La ornamentación y otros delitos - los aristocratas. O sea los nuevos ricos que por el simple paso del tiempo han dejado de serlo. Por eso no me sorprende la observación de que los narcos caleños de tercera generación, se decantan ahora por las viviendas minimalistas, de escasa o neutra ornamentación,que es la que desde hace ya bastantes años atras prefieren los ricos de toda la vida Nueva York, Londres o Madrid. Y los yuppies y altos ejecutivos que se empeñan en imitarlos. ¡Ah de las maravillosas virtudes de la imitación!
Carlos Jiménez paricipación relacionada > http://elobservatorio.info/nfblog/?p=93
