Hace días que leo el mensaje de Juan y me quedé pensando en la realidad de la ciudad de Buenos Aires respecto de este tema.

Todas las escuelas primarias dependientes del GCABA tiene un CET o Coordinador/a Escolar en Tecnologías que trabajan en pareja pedagógica con los maestros de grado. Soy una de ellas desde hace varios años. En la actualidad dependemos de la DOINTEC que unifica todos los proyectos relacionados NTIC'S dentro de la ciudad.

El proyecto al que originariamente pertenezco se llamaba IEC (Instancias Educativas Complementarias) y, como cualquier proyecto implicaba que tenía un comienzo y un final. El futuro era algo incierto hace 20 años atrás cuando comenzó la inclusión de la Informática en la escuela y se pensaba que tendría un fin. El tiempo y los avatares tecnológicos nos signaron como algo más que un proyecto, somos una realidad dentro de la escuela y , sin embargo, aún seguimos siendo eso: un PROYECTO... y quienes formamos parte del mismo no pertenecemos a ningún lugar: somos trabajadores precarizados, después de 20 años seguimos siendo contratados, año a año, por el GCABA.

Algunos de ustedes se preguntarán el por qué de mi comentario dentro de este contexto. Hace unos cinco años que venidos luchando por ingresar al Estatuto del Docente, que se creen nuestros cargos, tener posibilidad de concursar por ellos y acceso a una carrera de ascenso. En este camino, una de las cosas que vimos es que no existe organismo estatal que forme docentes con el rol que nosotros llevamos adelante. Nosotros somos un poco técnicos, un poco informáticos pero, por sobre todo, somos MAESTROS. Y ser maestro no es poca cosa...

Ser maestro es tener la chispa para reírse del absurdo, plantearse las cosas más locas y, encima, ver que funcionan (y bien). Con esto no quiero decir que no se pueda ser maestro con cualquier título sino que con los títulos no alcanza. Sin embargo, no existe ninguna carrera que intente preparar a los futuros maestros/informáticos, listos para trabajar codo a codos con el maestro de grado o la profe de Plástica, que tenga la suficiente ductilidad para darse cuenta cuando un dolor de panza es real o producido porque algo no sale como lo esperaba... Desde este lugar es que pienso que cualquiera que desee enseñar puede hacerlo pero pensando en el respeto por el otro, tomándose en serio a esas personitas que esperan que se abra el laboratorio y que les propongamos todos los días algo nuevo. Ese otro que estamos formando, al que estamos mostrándole un camino... un recorrido que, seguramente, será muy distinto al nuestro.

No sé si todo esto que yo siento y ejerzo se puede enseñar en algún lugar, ojalá fuera así porque para todos sería más sencillo. Sería más sencillo tener un título socialmente aceptado, un rol reconocido como imprescindible en la escuela de hoy y con la jerarquía que merece.

Mientras tanto... las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires siguen teniendo sus "Profes de Informática" que mañana pueden dejar de estar aunque las aulas estén repletas de pizarras digitales y OLPC'S.

Saludos. Euge


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