On 11/09/2010 10:31 PM, Marina Monastirsky wrote:
Disculpame que disienta. En el pabellón 2 hay gente interesada en
aprender, que se encuentra con una pared gigante: el sistema. Y no
tienen idea de cómo comunicarse institucionalmente o informalmente con
el pabellón 1 para recibir una mano. Ok, son pocos, pero si a esos pocos
no se los ayuda un toque, son cada vez menos!
saludos
Marina

    Solo una nota de pragmatismo. En el pabellón 2 no tienen voluntad de
    aprender a usar los sustitutos libres los profesores, y sin esa
    voluntad, para migrar allá estamos fritos (es algo que se discutió
    hace unos meses en la lista).

El apego al software privativo por ser la herramienta más cómoda no es sólo del pabellón 2. En el 1 pasa también, en casi todas las carreras y dependencias. Me parece que en parte es cultural, y en parte es una especie de pragmatismo poco ético (si se tuvieran que pagar las licencias de todo el software, seguramente no sería tan atractivo). Acá hay que separar las dos cosas: la cuestión académica y la cuestión cultural. En determinados contextos uno puede vencer la cuestión cultural y el apego al software por medio de la difusión, la educación y básicamente demostrando que existen formas mejores de hacer las cosas, que ganar en libertad es también ganar en calidad, etc.

Con respecto a lo académico, medio que es ahí donde las cosas se nos van de las manos. Ejemplos de física más o menos interesantes son Matlab y LabVIEW. Son "lo que se usa" en la industria y en los laboratorios del mundo. Se puede argumentar (y muchos docentes del DF lo hacen) que no enseñarlos es dejar afuera del circuito a los estudiantes (y sin embargo, ni los muestran en las materias de servicios: las que no son para físicos). Ejemplos no tan adecuados son Origin, MPLI, QuickBasic y otras tantas yerbas que aún persisten en el Departamento. Son tecnologías que no "se usan", y que incluso pueden ser contraproducentes para el desarrollo del un científico moderno. El problema es quién fija estas pautas. Hoy por hoy, son los profesores y las autoridades. Y desde dónde yo lo veo, el problema central es cuando se confunde una cosa con la otra: comodidad disfrazada con un argumento académico que no puede ser refutado desde lo técnico o lo práctico. Para mi, el camino es fomentar el cambio cultural. Demostrar que es posible trabajar de otra forma, que hay herramientas que no sólo te resuelven un problema, sino que te permiten controlar *cómo* resolver el problema... que te dan la libertad de explorar otros métodos y extrapolar el modelo a otros problemas que uno tal vez todavía ni imaginó. Requiere un elevado estándar: probar, mostrar, documentar, ayudar... mucho más laburo que sólo piratear un Origin y dejar que la bola se siga moviendo. Puede ser desde un pequeño paso (tipo, codificar y liberar herramientas que resuelvan problemas puntuales y "dejarlas fluir" por las redes de la facu, buscar alternativas libres a softwares de uso común y volverlas accesibles), o cosas más importantes como las charlas de Latex o el taller de instalación de linux. Ni hablar del efecto de migrar áreas administrativas y técnicas de la facultad (dónde el argumento académico no corta ni pincha) para fomentar el cambio de mentalidad. Lo que no tenemos que hacer es generalizar. No todos los profesores son fanáticos de herramientas privativas. Aún en el antro más MS-adicto del mundo puede haber perdido un partidario del software libre jejeje. De esas excepciones se puede nutrir un cambio muy muy interesante.
Saludos,


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Pablo M. Dotro
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Área de Servicios Informáticos
Laboratorios de Enseñanza
Departamento de Física (FCEyN - UBA)
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