Para ler, pensar e se envergonhar.

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---------- Forwarded message ----------
From: Rudolfo Tanscheit
Date: 2009/5/20
Subject: [mg] ENC: DISCURSO DO PRESIDENTE da COSTA RICA

 Amigos
Repasso tal como recebi, inclusive com as observações.
Abraços
Rudolfo

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Repasso. Vale mesmo a pena ler.

Adicionalmente, lembro de algo que certamente todos sabem, mas não custa
repetir: Costa Rica é um dos pouquíssimos, se não o único, pais que não tem
forças armadas !
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 *Assunto:* DISCURSO DO PRESIDENTE da COSTA RICA

*VALE A P**E**NA LER. É A PURA REALIDADE!!!!!!***

 *Este discurso mostra que ainda há luz na América Latina...*

 Algo hicimos mal (*)

O discurso de um presidente da república, com raras exceções, é um
aglomerado de platitudes e divagações futuristas sem qualquer sabor, bobo ou
interesseiro, fanático ou desinteressado. Porém, eis o discurso de um
presidente pragmático, realista e sincero:

Óscar Arias, da Costa Rica. Infelizmente, uma exceção.

Os demais políticos são apenas os lobos, com seus interesses à frente,
mormente o doentio desejo de poder e nele permanecer, como o nosso
Lullaloprado, p.ex.

Obviamente repasso no original espanhol, mas a riqueza das palavras compensa
a distância entre as línguas. Torna-o simples e claro.

Palabras del presidente Óscar Arias en la Cumbre de las Américas.

Trinidad y Tobago 18 de abril del 2009

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Tengo la impresión de que cada vez que los países caribeños y
latinoamericanos se reúnen con el presidente de los Estados Unidos de
América, es para pedirle cosas o para reclamarle cosas. Casi siempre, es
para culpar a Estados Unidos de nuestros males pasados, presentes y futuros.

No creo que eso sea del todo justo.

No podemos olvidar que América Latina tuvo universidades antes de que
Estados Unidos creara Harvard y William & Mary, que son las primeras
universidades de ese país.

No podemos olvidar que en este continente, como en el mundo entero, por lo
menos hasta 1750 todos los americanos eran más o menos iguales: todos eran
pobres.

Cuando aparece la Revolución Industrial en Inglaterra, otros países se
montan en ese vagón: Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá, Australia,
Nueva Zelanda... y así la Revolución Industrial pasó por América Latina como
un cometa, y no nos dimos cuenta. Ciertamente perdimos la oportunidad.

También hay una diferencia muy grande. Leyendo la historia de América
Latina, comparada con la historia de Estados Unidos, uno comprende que
Latinoamérica no tuvo un John Winthrop español, ni portugués, que viniera
con la Biblia en su mano dispuesto a construir "una Ciudad sobre una
Colina", una ciudad que brillara, como fue la pretensión de los peregrinos
que llegaron a Estados Unidos.

Hace 50 años, México era más rico que Portugal. En 1950, un país como Brasil
tenía un ingreso per cápita más elevado que el de Corea del Sur. Hace 60
años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur -en
cuestión de 35 ó 40 años- es un país con $40.000 de ingreso anual por
habitante.

Bueno, algo hicimos mal los latinoamericanos.

¿Qué hicimos mal?

No puedo enumerar todas las cosas que hemos hecho mal. Para comenzar,
tenemos una escolaridad de 7 años. Esa es la escolaridad promedio de América
Latina y no es el caso de la mayoría de los países asiáticos. Ciertamente no
es el caso de países como Estados Unidos y Canadá, con la mejor educación
del mundo, similar a la de los europeos. De cada 10 estudiantes que ingresan
a la secundaria en América Latina, en algunos países solo uno termina esa
secundaria. Hay países que tienen una mortalidad infantil de 50 niños por
cada mil, cuando el promedio en los países asiáticos más avanzados es de 8,
9 ó 10.

Nosotros tenemos países donde la carga tributaria es del 12% del producto
interno bruto, y no es responsabilidad de nadie, excepto la nuestra, que no
le cobremos dinero a la gente más rica de nuestros países. Nadie tiene la
culpa de eso, excepto nosotros mismos.

En 1950, cada ciudadano norteamericano era cuatro veces más rico que un
ciudadano latinoamericano. Hoy en día, un ciudadano norteamericano es 10, 15
ó 20 veces más rico que un latinoamericano. Eso no es culpa de Estados
Unidos, es culpa nuestra.

En mi intervención de esta mañana, me referí a un hecho que para mí es
grotesco, y que lo único que demuestra es que el sistema de valores del
siglo XX, que parece ser el que estamos poniendo en práctica también en el
siglo XXI, es un sistema de valores equivocado.

Porque no puede ser que el mundo rico dedique 100.000 millones de dólares
para aliviar la pobreza del 80% de la población del mundo -en un planeta que
tiene 2.500 millones de seres humanos con un ingreso de $2 por día- y que
gaste 13 veces más ($1.300.000.000.000) en armas y soldados.

Como lo dije esta mañana, no puede ser que América Latina se gaste $50.000
millones en armas y soldados. Yo me pregunto: ¿quién es el enemigo nuestro?

El enemigo nuestro, presidente Correa, de esa desigualdad que usted apunta
con mucha razón, es la falta de educación; es el analfabetismo; es que no
gastamos en la salud de nuestro pueblo; que no creamos la infraestructura
necesaria, los caminos, las carreteras, los puertos, los aeropuertos; que no
estamos dedicando los recursos necesarios para detener la degradación del
medio ambiente; es la desigualdad que tenemos, que realmente nos avergüenza;
es producto, entre muchas cosas, por supuesto, de que no estamos educando a
nuestros hijos y a nuestras hijas.

Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los
sesenta, setenta u ochenta.

Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy
importante, al caer el Muro de Berlín, y que el mundo cambió.

Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente
pienso que todos los académicos, que toda la gente de pensamiento, que todos
los economistas, que todos los historiadores, casi que coinciden en que el
siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Y yo,
lamentablemente, coincido con ellos.

Porque mientras nosotros seguimos discutiendo sobre ideologías, seguimos
discutiendo sobre todos los "ismos" (¿cuál es el mejor? capitalismo,
socialismo, comunismo, liberalismo, neoliberalismo, social cristianismo...),
los asiáticos encontraron un "ismo" muy realista para el siglo XXI y el
final del siglo XX, que es el pragmatismo.

Para solo citar un ejemplo, recordemos que cuando Deng Xiaoping visitó
Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios
vecinos se estaban enriqueciendo de una manera muy acelerada, regresó a
Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la
Larga Marcha: "Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que mí no me importa
si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones"

. Y si hubiera estado vivo Mao, se hubiera muerto de nuevo cuando dijo que
"la verdad es que enriquecerse es glorioso". Y mientras los chinos hacen
esto, y desde el 79 a hoy crecen a un 11%, 12% o 13%, y han sacado a 300
millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo sobre
ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás.

La buena noticia es que esto lo logró Deng Xioping cuando tenía 74 años.

Viendo alrededor, queridos Presidentes, no veo a nadie que esté cerca de los
74 años. Por eso solo les pido que no esperemos a cumplirlos para hacer los
cambios que tenemos que hacer.

Muchas gracias.

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