La respuesta más razonable me parece la de XavierOS.A ello añadiría algunos 
comentarios sobre los mecanismos de autorregulación de los ecosistemas, sobre 
los que se sabe más bien poco, puesto que los estudios científicos rigurosos 
sobre este tema han venido derivando invariablemente en misticismo estéril, 
dada la gran escala temporal en la que operan dichos procesos (véase la 
historia registrada de las pandemias durante los últimos cinco o más siglos). 
Son mecanismos que han evolucionado durante miles de millones de años en la 
Tierra y en los océanos, de cuyos secretos apenas hemos arañado la superficie 
en este último siglo, gracias a las tecnologías de secuenciación genética. 
Entiéndase en el sentido de que, cuando una especie concreta se expande 
demasiado (nótese que hay cuatro veces más seres humanos sobre la faz de la 
Tierra ahora que en la pandemia de gripe de hace un siglo), y cuando la 
distribución de recursos es inapropiada, se ocasionan conflictos, guerras, 
condiciones inapropiadas de higiene (incluyendo contaminación del entorno), y 
que gran cantidad de los descendientes de dicha especie experimenten una 
calidad de vida peor que la de sus padres/antecesores, mientras que unos pocos 
individuos acaparan la mayoría de los recursos. En esta situación, otros 
organismos competitivos (en este caso un coronavirus), que han esperado su 
oportunidad en modo larvado o letárgico, aprovechan la debilidad de la especie 
para expandirse exponencialmente hasta que se vuelve a alcanzar un nuevo punto 
de equilibrio. Este equilibrio, al ser dinámico y no estático, corresponde, más 
que a un punto, a una superficie de geometría variable. El efecto neto es el de 
un cortafuegos que funciona para evitar que la primera especie prosiga en su 
espiral de autodestrucción, reprogramando y reequilibrando el ecosistema. 
Cuando un solo cortafuegos de este tipo no resulta suficiente para alcanzar el 
equilibrio, se producen sucesivas oleadas hasta que una de las dos especies se 
extingue, o se vuelve a alcanzar el equilibrio por pura selección natural. Dado 
que existe una cantidad órdenes de magnitud superior de virus, que de seres 
humanos, y que además aquéllos son de un tamaño muchísimo menor, 
sub-microscópico, lo normal sería que se alcanzara el equilibrio sin mediar 
extinción. Lo que está por ver es la cantidad de oleadas que van a llegar y su 
dureza para con la especie humana.También la reconexión de ecosistemas que han 
evolucionado de forma separada puede causar estos efectos, puesto que al 
multiplicarse una especie, naturalmente requiere más territorio, lo que produce 
que especies diferentes que no han alcanzado un equilibrio mutuo en el pasado, 
se vean súbitamente envueltas en este proceso de reorganización y reequilibrado 
poli-genético, que podríamos llamar "reprogramación ecosistémica co-evolutiva".
Mis 2 centavos.AsW

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  El mar., abr. 7, 2020 a 6:52, xavieros<[email protected]> escribió:   
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