Quoting Xicoteta <[EMAIL PROTECTED]>:
Bones,
nomes volia dir-vos que un dia vareu parlar de e-tandem i em va
agradar la idea, m'hi vaig apuntar i avui ja he rebut la primera
carta d'una altra persona amb angles. :-))) Ara vull provar el
romanes perquè també l'estic aprenent amb una noia nativa, el parlo
una mica pero escriure'l ja son figues d'un altre paner. A veure que
pasa.
Petons,
-Xicoteta-
hola Xicoteta... el teu escrit m'ha fet pensar en un article del Francesc-Marc
Álvaro, que reprodueixo a continuació... de fet, em va agradar tant, que el
tenia guardat, que si no ara no el tindria a l'abast de les tecles! :-)
Que per cert, no en tenia ni idea d'això de l'e-partner, però em sembla
genial! I molta sort amb aquestes parelles de la llengua... :-)
Josep
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Las parejas lingüísticas
Dúos amantes
Desde hace tres años funcionan las parejas lingüísticas para promover el
aprendizaje del catalán. Las integran un voluntario catalanohablante y una
persona que, llegada de fuera, desea saber el idioma. De momento, se calculan
cerca de 10.000 parejas. La Comisión Europea ha distinguido esta iniciativa
FRANCESC-MARC ÁLVARO - 15/01/2006
Aprender una lengua es un acto de amor. Más que amor a esa lengua o al país
donde se habla es un acto de amor a uno mismo. El profesor Jesús Tuson lo ha
escrito muy bien: "Poseer una lengua nos hace inteligentes y nos abre las
puertas de las otras lenguas". Al aprender un nuevo idioma, amamos
precisamente
aquello que nos hace humanos y diferentes al resto de las especies. Al
respecto, Tuson cita a Humboldt: "El hombre es hombre sólo a causa del
lenguaje; pero, para inventar el lenguaje, el hombre ya debe ser hombre". Las
distintas lenguas, paradójicamente, nos reafirman en la patria común de los
humanos. Por ello se dice que cuando un idioma desaparece es una pérdida no
sólo para los que fueron sus hablantes sino para toda la humanidad. Contra el
signo de Babel, la voluntad de comunicación. Una lengua puede ser barrera o
puede ser puerta de entrada a un mundo. Dependerá de nuestra capacidad de
amar.
Las parejas lingüísticas, que nacieron en el Centre de Normalització
Lingüística de Cornellà, convierten el aprendizaje del catalán en un acto
de interrelación personal que enriquece a maestros y alumnos. De hecho, ambos
papeles se alternan, pues quien enseña también aprende del alumno. Los
voluntarios catalanohablantes se prestan a dedicar unas horas a charlar con
personas llegadas de otras latitudes que tienen ganas de soltarse con el
catalán. Hoy son 300 las entidades adheridas a esta iniciativa. El método no
puede ser más sencillo: conversación sobre cualquier asunto, un poco de
paciencia y un mucho de curiosidad por ambas partes. El acuerdo es de una hora
semanal de charla durante diez semanas. Al final, el idioma lleva a la amistad
y la amistad que surge refuerza la motivación por dominar KIM MANRESA unas
palabras que, al principio, son extrañas y difíciles. El nuevo hablante
comprende que el catalán tiene cara y ojos y el improvisado maestro descubre
otras culturas.
Jóvenes y personas jubiladas, hombres y mujeres, de grandes ciudades y de
pequeñas poblaciones, son diversos los orígenes de los voluntarios que se
ofrecen para formar estos dúos. Entre los que quieren aprender hay docenas de
nacionalidades y miles de historias, desde dura inmigración económica hasta
profesionales que trasladan su negocio, desde refugiados de países castigados
hasta quienes llegaron aquí por casualidad. Las parejas lingüísticas charlan
y también pasean, toman un café, van al cine, comentan la televisión y el
periódico. La nueva lengua deja de ser algo aburrido y antipático que hay que
aprender y se transforma en algo personal y relacionado con los afectos.
Cuando la inmigración figura en todas las agendas políticas como un reto
principal, cuando tanto se habla de civismo y cuando hay personajes
importantes
de la vida pública española que confunden torpemente un idioma con una
manifestación folklórica, las parejas lingüísticas aparecen como portadores
ejemplares de convivencia, sentido común y civilidad. Los propagadores de
mentiras sobre el catalán no han mencionado nunca esta iniciativa.
Elias Canetti, en Las voces de Marrakesh,dice que sueña "en un hombre que
olvida las lenguas de la Tierra hasta no comprender cuanto se dice en ninguna
de ellas". Los sonidos nuevos fascinan e invitan a redescubrir el mundo. Con
cada nuevo idioma, volvemos a mirar y a escuchar. Las parejas lingüísticas
son un acto de amor contra el olvido, una llave para todas las puertas.
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