Buenas tardes a t...@s 

Con el ánimo de celebrar el Día del Libro, pero sin olvidar los problemas de 
censura y de injerencia profesional que l...@s bibliotec...@s de Navarra 
estamos teniendo en la actualidad, ASNABI ha convocado para este jueves una 
serie de actos alrededor del Manifiesto "Bibliotecas públicas para todas las 
personas, cuando todas somos todas", que os incluyo en el texto del menaje, 
y entre los que destacan la entrega del Manifiesto a autoridades políticas 
municipales y regionales, y lectura pública del mismo.
Hemos preparado también un cartel/poster, que ofrecemos también a t...@s l...@s 
intere...@s para ello podéis solicitarlo a la biblioteca pública de Barañain 
([email protected]), y se enviará por correo postal.

Muchas gracias por vuestra atención.

Iñaki Suso
Secretario de ASNABI

Manifiesto de Asnabi (Asociación Navarra de Bibliotecarios / Nafarroako 
Liburuzainen Elkartea)
 Perogrullo estaría orgulloso del título de este manifiesto, si no fuera porque 
la afirmación obvia que plantea el título se está hoy cuestionando en las 
bibliotecas públicas de Navarra y en la sociedad navarra por extensión. Los 
bibliotecarios estamos alarmados. Los ciudadanos, por supuesto, también lo 
estamos. La alarma salta cuando, allá por febrero de 2009, de la biblioteca 
pública de Barañain desaparecen (no por su propio pie) dos de los periódicos 
que acostumbraban a compartir espacio con el resto. El motivo de su 
desaparición es que un ciudadano (en su calidad de concejal), al que esos 
periódicos no le acaban de gustar, lo decide así. También que otro ciudadano 
(en su calidad de Jefe del Servicio de Bibliotecas), por motivos desconocidos, 
lo decide así. Y suena, semanas después, de nuevo la alarma en las bibliotecas 
públicas de Pamplona-Iruñea. La función de las alarmas es alarmar, y sólo 
escuchándolas podremos evitar que
 la patología se extienda, y así hacer que todo quede en un puntual esguince 
cultural y moral que con cuidados preventivos vuelve a estar en su sitio, y 
entre los cuidados está el de hacer balance de las cualidades de la biblioteca 
pública. Eso hacemos ahora: Las bibliotecas, mal que les pese a algunos 
ciudadanos, no rechazan. Las bibliotecas públicas están hechas de un tejido 
inusual, un tejido no comercializable, no ideológico, un tejido que se expande, 
un tejido no censor. Ahí radica su grandeza, en su permeabilidad y su infinita 
capacidad. Cuando se edita un nuevo libro, una nueva revista, un nuevo 
periódico, un nuevo pensamiento manuscrito, la biblioteca se hace de inmediato 
unos centímetros más grande, con el único fin de acoger al recién llegado, de 
hacerle un sitio. De esta forma, todo lo ya creado y lo aún por crear tiene un 
lugar, la biblioteca pública, en el que poder respirar, codearse con los de su 
especie (la magnífica
 especie de lo escrito)y hacerse accesible al mundo, a los lectores. Y si no es 
así, la biblioteca pública enferma; y la única terapia para reconstituirla será 
tejerla de nuevo ese traje elástico, reconstruir ese continente de contenido 
infinito que nunca se debió quebrar. La biblioteca pública es uno de los 
enclaves básicos de la cultura. Y la cultura, la civilización, no es sino esto: 
Que una bibliotecaria ultraurbanita preste con su mejor sonrisa un libro sobre 
la corteza del abedul. Que conviva un libro de física cuántica, apoyado tapa 
con (no contra) tapa, al lado de uno que apueste firmemente por la teoría de la 
relatividad. Que haya libros en papel, y que haya otros que podamos leer en 
Internet. Que se crucen y saluden en la entrada de la biblioteca el que porta 
un disco de Salieri y el que va en busca de otro de Mozart. La cultura es que 
todo, todas, todos, tengamos cabida en la biblioteca pública. Hemos dicho una y 
mil veces "hay un
 libro para cada lector", con la aspiración soñada de que todos podemos ser 
amantes de un libro, para después convertirnos en concubinos de cientos. ¿Qué 
sucede entonces si no hay un libro para un lector?, y aún peor, ¿qué sucede si 
hay un libro para un lector y ese libro se lo quitamos a ese lector de las 
manos? Si un libro, una revista, un periódico, un papel lleno de tinta 
significante, no es bienvenido a las bibliotecas públicas, no nos engañemos, 
eso significará que un lector, y tal vez otra, y otra, y otro lector, tan 
ciudadanos como el resto, no son bienvenidos a las bibliotecas públicas. No, no 
nos engañemos: es como si instalamos una cuerda con la señal de "prohibido" en 
la puerta de la biblioteca y la extendemos o no, en función de quién se acerca, 
es como si editamos carnés de biblioteca de primera y segunda categoría, unos 
magenta, otros de otro color; es como si colgamos en el día del libro grandes 
letreros que digan
 "lean, pero no lean todo"; es como si a un lector de un periódico, le damos 
otro periódico, le damos el periódico que a mí me gusta, y no el periódico que 
él quiere leer; es como si ponemos entre comillas (y no subrayado, como 
debiera) el "pública" de la biblioteca pública. Los que suscribimos este 
manifiesto sentimos que haya llegado este triste momento en que este manifiesto 
se ha tenido que idear, y firmar.





----------------------------------------------------
Los artículos de IWETEL son distribuidos gracias al apoyo y colaboración 
técnica de RedIRIS - Red Académica española - (http://www.rediris.es)
----------------------------------------------------

Responder a