El fomento de la lectura en la biblioteca pública 2.0: Una apuesta por la 
innovación y el riesgo. 

 

por Roser Lozano

Directora de la Biblioteca Pública de Tarragona

Miembro del grupo ThinkEpi

 

 

En una sociedad cada vez más virtual y tecnológica, las bibliotecas públicas 
continuan creciendo en número de visitas y préstamos. Es cierto que en 
numerosas ocasiones este gran auge de uso   no se acaba por traducir en un 
aumento notable de los lectores ni de los hábitos de lectura. Este momento en 
el que hay más usuarios que nunca en las bibliotecas públicas y que se 
programan multitud de  actividades de animación a la lectura, sabemos que no 
siempre conlleva un cambio mayoritario en los hábitos de los ciudadanos en 
general. 

 

Desde hace ya unos cuantos años, en nuestro pais se está produciendo un 
auténtico renacimiento de la sociabilización alrededor del libro y de la 
lectura. Hay un incremento extraordinario de las actividades  dirigidas tanto a 
adultos como a niños. Es curioso porque en medio de una sociedad cada vez más 
mediática, tecnológica y virtual, los clubs de lectura y las actividades 
alrededor del libro  recobran cada vez más importancia en la biblioteca, al 
estilo de los salones literarios del siglo XVIII.  

 

Pero aunque nunca se ha leído tanto como ahora,  ni nunca han existido tantos 
lectores, ni tanta asistencia a bibliotecas,  ni tanta  publicidad oficial  
sobre los beneficios de la lectura, leer continua sin estar de moda; al 
contrario, es una actividad muy poco valorada por la sociedad  y, 
particularmente por los jóvenes, que serán los encargados de configurar la 
sociedad del futuro. 

 

Biblioteca pública y promoción de la lectura  continua siendo un tándem 
indisoluble, lo que significa  una gran responsabilidad para la biblioteca en 
relación a la promoción y difusión de obras y  autores: ¿ Cómo formamos la 
colección  de la biblioteca? ¿ Qué promocionamos en nuestras guías de lectura? 
¿ Qué seleccionamos para nuestros clubs de lectura? ¿ Qué obras y que autores 
centran nuestro interés y que otros rechazamos ? ¿ Y porqué? ¿ Tenemos  claros 
nuestros objetivos?  ¿Somos ágiles en la búsqueda de sinergias  y cooperación? 
¿Cuáles son los formatos de actividades por los que apostamos? ¿Sabemos innovar 
y diversificar nuestras actividades en función de los diferentes segmentos y 
necesidades ? Muchas preguntas, pero en definitiva las podríamos resumir en una 
: ¿ Se invierte eficientemente el  presupuesto público para el  fomento de la 
lectura ? 

 

La biblioteca pública, en sus actividades de promoción y de fomento de libros y 
de lectura ,  no debe conformarse con responder únicamente a unas necesidades o 
demandas de ni  someterse a la ley de la oferta y la demanda como si fuera un 
establecimiento comercial. En el circuito comercial, el márqueting y la 
publicidad influyen en las necesidades y demanda de lectura. Pero, por el  
contrario, la biblioteca pública tiene la responsabilidad de mantener una 
política de difusión y de promoción de libros y de lectura consecuente con su 
función como servicio público .Sus actividades  deben tener  unos objetivos 
netamente definidos, explícitos y  ofrecer un valor añadido como servicio 
público de proyección social. 

 

Y estos objetivos no siempre tienen por qué coincidir con las modas de las 
lecturas comerciales del momento. Entendemos que para evitar caer en un 
activismo errático, en un "hacer por hacer" , en el "todo vale", las 
actividades de fomento de la lectura se han de insertar  y formar parte del 
nucleo del proyecto de biblioteca pública.  Y se han de vestir con innovación, 
con propuestas arriesgadas, diferentes, basadas en la cooperación, en la 
búsqueda de sinergias y en el uso eficiente de los recursos.  No debieran ser  
simples actividades complementarias, o espectáculos de ocio, donde más o menos 
cualquier cosa que tenga éxito vale. Por tanto, tampoco deberían estar sujetas 
únicamente a esa especie de "índices de audiencia"  que son los resultados 
cuantitativos de asistencia de público. No debería ser así, si ello implica 
programar únicamente espectáculos de ocio y entretenimiento porque sabemos con 
antelación  que son los que tienen éxito, aunque no respondan a ningún 
objetivo. Es lo más fácil, pero no estoy yo segura de que sea lo más correcto 
éticamente. Manejamos dinero público y por tanto tenemos que saber muy bien en 
qué y para qué lo gastamos.  

 

El  programa de actividades de la biblioteca pública debería ser  un programa 
pensado, ideado y adecuado a las exigencias de esta sociedad del conocimiento,  
que necesita que todos sus  ciudadanos sean lectores competentes, críticos y 
capaces de leer diferentes tipos de textos y de discriminar la abundante 
información a la que tienen acceso en distintos soportes. Si en tiempos pasados 
la lectura fué una actividad minoritaria, que aupaba y distinguia a las 
personas como letradas y  cultas, actualmente debería ser un derecho básico de 
todos los ciudadanos para poderse desarrollar plenamente en esta nueva sociedad.

 

En pleno siglo XXI  y en la sociedad  del conocimiento,  nos tendríamos que 
plantear si sirve el mismo modelo de actividades de fomento de la lectura que 
en épocas pasadas. En un momento donde el mundo virtual tiene una  importancia 
vital  y ante una sociedad multicultural y global, hemos de reflexionar sobre 
qué tipos de lectores o no lectores se sienten atraidos por nuestras 
actividades y que segmentos de población  deberíamos tener en cuenta en  
nuestra programación de actividades.

 

¿ Sirven las mismas actividades para los  lectores tradicionales que para los 
denominados nativos digitales? ¿ Estamos preparados para ofrecer actividades de 
animación atractivas para los  jóvenes actuales? Encuestas varias sobre hábitos 
de lectura apuntan a que al llegar a la adolescencia muchos jóvenes , dejan el 
hábito lector. Este dato tan importante y tan conocido...¿ Influye en la 
programación de las  actividades de animación a la lectura de las bibliotecas?

 

Y esta sociedad en que nos movemos, está en continua transformación: todo 
cambia y cada vez de forma más rápida. Estamos en un mundo en continua 
transformación: sociedad del conocimiento, sociedad globalizada, multicultural, 
digital , web 2.0, biblioteca 2.0... nada es igual que ayer  e intuimos que 
nada será igual que mañana. ¿ Estamos preparados para el cambio? ¿ Cómo 
afrontan en este momento de cambio las bibliotecas públicas sus políticas de 
fomento de la lectura? ¿ Cómo pueden participar los usuarios en las actividades 
de animación en este nuevo paradigma de biblioteca 2.0? Todas estas preguntas 
tienen respuestas imprecisas, poco definidas aún en nuestro país. 

 

Desde mi punto de vista, tenemos aún una asignatura pendiente en la biblioteca 
pública ( una de tantas, es cierto) : la de vincular el fomento del hábito 
lector con la  innovación, con propuestas diferentes, diversificadas, 
atractivas, porque demasiadas veces  se repiten fórmulas de actividades que 
parecen estancadas en el pasado. Las numerosas actividades de animación a la 
lectura,  en la mayoría de las  ocasiones se reducen a  actividades aisladas, 
puntuales, con formatos tradicionales y dirigidas mayoritariamente a un público 
infantil. En ellas  se aplaude a un buen cuentacuentos a modo de espectáculo, 
se realizan talleres varios, se conversa con algún autor conocido, le lee o se 
comentan lecturas en grupo, muchas veces con los mismos asistentes 
repetidamente año tras año...etc.  Actualmente y a la vista de la programación 
de actividades de algunas bibliotecas, las actividades de animación a la 
lectura  podrían  llegar a confundirse con simples espectáculos  vinculados 
únicamente  al ocio y al entretenimiento.

 

En un momento en que las bibliotecas públicas se abren a nuevos usos y a nuevos 
usuarios, la función del  fomento del hábito lector  tendría que impregnarse de 
 innovación y de la  filosofía de la "biblioteca 2.0"  con la utilización del 
conjunto de herramientas gratuitas o de bajo coste que la biblioteca tiene a su 
alcance para maximizar su presencia virtual y mejorar su colaboración con 
usuarios  y otras instituciones.  

 

Estamos ante un nuevo modelo cultural que ha pasado de una cultura alfabética, 
textual e impresa a otra que se construye mediante imágenes audiovisuales. Este 
cambio de paradigma debe provocar también cambios en la forma de programar las 
actividades de fomento de la lectura y de promoción del libro.  Los clubs de 
lectura virtuales, y la utilización de las herramientas virtuales de la web 2.0 
com  los blogs, el   twitter o la sindicación de contenidos ( RSS) se extienden 
cada vez más en las bibliotecas públicas para la promoción de libros y de la 
lectura.  Actualmente es muy fácil contar con una galeria de fotos de las 
actividades de la biblioteca en Flickr, crear un podcast o cargar un video en 
YouTube. Las posibilidades son inmensas actualmente y cada vez más las 
programaciones de actividades en las bibliotecas tendrian  que tener  un doble 
seguimiento: el presencial, sujeto a un horario determinado y el virtual, al 
que el ciudadano podrá acceder sin barreras horarias ni físicas. 

 

E incluso, el Opac 2.0 u  Opac social,  definido como la aplicación de las 
tecnologías y de las actitudes del la Web 2.0 al catálogo bibliográfico, ya es 
por sí mismo,  la mejor herramienta de fomento de la lectura con que puede 
contar una biblioteca pública, por la cantidad de prestaciones añadidas que 
comporta.  Es la  puerta a un nuevo universo, a una verdadera revolución de la 
función de fomento de la lectura. 

 

Y paralelamente en nuestras actividades presenciales, deberíamos evitar caer en 
un activismo errático. Se deben  programar actividades de fomento a la lectura 
para crear opinión y reflexión y  para  desarrollar ciudadanos críticos que 
sean competentes  en esta sociedad de la información.  También se debe aspirar 
a cooperar y colaborar con usuarios y que sean ellos los que hagan llegar sus 
opiniones, evaluaciones y gustos a la biblioteca pública. Actualmente ya no 
podemos programar actividades de animación a la lectura a espaldas de la 
opinión y de las necesidades de nuestros usuarios. Les necesitamos. A ellos y a 
todos los agentes culturales y sociales de nuestra comunidad para programar 
conjuntamente actividades diversificadas para diferentes segmentos y 
necesidades, actividades atractivas para todos y compartiendo recursos. 

 

La innovación, el compromiso y el espíritu de la  filosofía 2.0 debe llegar 
también a estas actividades y las administraciones que gestionan bibliotecas 
públicas deben fomentar el uso de estas nuevas herramientas 2.0 y facilitar la 
introducción de nuevos formatos y modelos de actividades.  Necesitamos innovar 
y para ello hemos de arriesgar y dejar atrás modelos y formatos de actividades  
obsoletos y caducos, aunque ello comporte dejar también atrás el éxito del 
índice de  audiencia del espectáculo asegurado. 

 

Roser Lozano

Directora de la Biblioteca Pública de Tarragona

c/ Fortuny, 30 43001- TARRAGONA

977240331, ext.:16501

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