Hola a todos y todas.
Adjunto artículo muy interesante aparecido ayer en El País. Recomiendo su
lectura hasta la última frase (muy especialmente la última frase...). Un
abrazo. Mónica
http://www.elpais.com/articulo/cultura/libro/sabe/contesta/elpepicul/20090517elpepicul_1/Tes
El libro no sabe, no contesta
La literatura en español actúa con indolencia ante los retos del gran proyecto
de Google Books - El buscador ha digitalizado ya siete millones de títulos
JESÚS RUIZ MANTILLA - Madrid - 17/05/2009
Mientras los autores de Alemania o Francia se levantan en armas contra el
escaneo masivo de Google Books, los hispanos... no saben, no contestan. No se
pronuncian ni suscriben manifiestos como los de Heidelberg, que repudia el
acuerdo de autores y editores con el gigante informático tras un complicado
proceso judicial. La mecha la ha encendido una sentencia en Estados Unidos.
Condenaba la digitalización masiva de libros que emprendió el buscador para
hacerlos accesibles en la Red. Google Books ha escaneado nada menos que siete
millones de títulos, de los que cinco millones son considerados huérfanos:
aquellos cuyos derechos no han prescrito, pero cuya paternidad nadie reclama.
Títulos que no estaban en el mercado. Sacados de bibliotecas públicas de todo
el mundo, entre las que estaban la de las universidades Complutense, de
Salamanca, de Santiago de Compostela y la Jaume Fuster, en España. La justicia
ha condenado a la empresa a pagar. Y ésta ha provisto un fondo de 136 millones
de dólares (poco más de 100 millones de euros) para satisfacer las
reclamaciones. Para ello han puesto también las bases de una sociedad de
gestión a escala global que funcionaría con parte de ese fondo.
Una vez se han pronunciado los tribunales, empieza el negocio. ¿Cómo? Con una
oferta algo rácana y un plus algo tentador. Se ha concedido un plazo para
sondear a quienes han sido incluidos en el escaneo. La racanería asciende a 60
dólares por título -casi una propina- y un 63% de las ganancias que puedan
venir después. Y eso último es lo tentador. Que alguien en cualquier lugar del
mundo pueda comprar un libro y que el autor perciba ese porcentaje, cuando
ahora sólo se lleva el 10% o el 12% si es una estrella, no es mal negocio. Para
el editor titular de los derechos de la obra, tampoco.
¿Quién pierde? Libreros, distribuidores y agentes. Los intermediarios. Por eso,
quien más se ha movilizado por ahora en España son los agentes. La Asociación
de Agencias Literarias de España (ADAL) -que acoge a 22- ha enviado una
circular en la que desa-conseja acogerse a la oferta. Pero las respuestas se
hacen esperar. "Hay muy poca conciencia e información de momento", asegura
Alicia González Sterling, portavoz de ADAL. Otros han aconsejado quedarse al
margen. Es el caso de la agencia de Carmen Balcells. Lo explica Javier Martín,
de dicha empresa: "Es una propuesta irrisoria y tampoco es cuestión de darles
margen para que laven su imagen. Lo que va a pasar con los derechos está por
ver".
Desde Google, Luis Collado, directivo de la empresa en España y encargado de
explicar bien el acuerdo, pide calma y visión. "Muchos se van a quedar en el
camino si no se adaptan". Collado pide que el mundo editorial se mire en el
espejo de las discográficas y el cine. "Deberían aprender de lo que ha ocurrido
con esos sectores. Internet ya no es la jungla que hundió esos negocios, ha
cambiado. Ahora se abren muchas oportunidades de negocio".
Su empresa apostará por la conexión online. "Google Books ofrecerá los archivos
en Internet y el usuario podrá bajárselos y leerlos o utilizarlos como le
convenga, en su móvil, en su ordenador, en su libro electrónico". Eso no quiere
decir que vayan a desaparecer los formatos tradicionales. El papel sobrevivirá,
coinciden casi todos.
Magdalena Vinent es directora general del Centro Español de Derechos
Reprográficos (CEDRO). Al frente de la SGAE de los libros ha dado un paso
adelante. La entidad se ha erigido en intermediaria entre Google y los autores
a los que representan. "Cuesta movilizar a los autores y que den su respuesta",
admite Vinent.
De sus 15.000 asociados, tan sólo la mitad ha dado su consentimiento. Los
editores han respondido mejor. "Unos 600 nos han autorizado a que negociemos
con Google en su nombre. Están los más grandes, entre ellos representan el 80%
del mercado". La posición de CEDRO es abierta y nada condenatoria a la acción
de Google. "Lo positivo es que tras la sentencia exista una posibilidad de
acuerdo", comenta Vinent.
Si la multinacional se sienta en la mesa con CEDRO, la negociación no entra en
los cálculos de los agentes. "Nuestro consejo frente a la opción es excluirse.
Primero, para tener libre disposición de los derechos electrónicos de cada obra
y cederlos a quien convenga. Segundo, para no avalar el acto de piratería
editorial más grande de la historia", afirman en su comunicado.
¿Y los autores? Difícil respuesta. De los que han sido requeridos para este
reportaje, pocos contaban con una opinión formada. Santiago Roncagliolo, gran
adepto a la Red, tiene sus respuestas: "En el debate se confunden dos cosas.
Una es que Google usurpe los derechos de explotación comercial de las obras.
Eso es ilegal. La otra es que las obras literarias se ofrezcan al público en el
soporte digital. Eso es inevitable", asegura el autor de Memorias de una dama.
"En realidad, para los autores, el mejor usurpador posible es Google, porque lo
podemos demandar. El servidor ha ofrecido una indemnización porque puede medir
el daño y sabe que perdería un juicio. El mayor riesgo es que surjan
distribuidores incontrolables, como surgieron hace una década en la música",
cree Roncagliolo. "Internet está llena de posibilidades para la difusión e
incluso para el comercio cultural, pero sólo si nos anticipamos a ella en vez
de aterrorizarnos".
Otro de los grandes problemas que deja al descubierto este conflicto es el del
monopolio. Javier Celaya, experto en edición digital, alerta: "Con el nuevo
panorama, Google está en disposición de crear un auténtico monopolio en la Red
y eso es una barrera para el mercado". Un escenario en el que la empresa
determina el precio de las descargas sin contar, entre otros, con quienes han
colaborado en el proyecto: las bibliotecas. Ese frente amenaza ya con dar su
guerra. Pero eso será otro capítulo. El de una novela que acaba de comenzar y
cuyo final está abierto.
Los números cantan
- 45: los euros de la indemnización mínima acordada en Estados Unidos por cada
obra digitalizada sin permiso.
- 100: los millones de euros provistos por Google como fondo para satisfacer
las reclamaciones de derechos.
- 200: las editoriales españolas que en 2007 publicaron obras en formatos
distintos al papel. En total, el 10,5% de la facturación anual, que ronda las
3.000 millones de euros. La Federación de Gremios de Editores de España cuenta
con 900 asociados.
- 600: los editores que han autorizado a CEDRO a negociar con Google en su
nombre. Suponen el 80 % del mercado. De sus 15.000 autores asociados, sólo lo
han hecho la mitad.
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