Eco y la cerrada defensa del papel

El semiólogo y novelista italiano presenta en Madrid su nueva obra, un alegato 
argumentado a favor del libro

MIGUEL ÁNGEL VILLENA - Madrid - 19/05/2009

Umberto Eco acaba de publicar un libro en Italia con el significativo título de 
No esperéis libraros de los libros y esta mañana, en Madrid, defendió la 
pervivencia del papel frente a los soportes digitales. Pero el reputado 
semiólogo y popular novelista no apoya el invento de Gutenberg por razones 
nostálgicas, sino por variados argumentos que desgrana en el citado libro que 
ha surgido como fruto de un debate con el cineasta francés Jean Claude 
Carriere. "Desde luego", comentó Eco en una multitudinaria conferencia de 
prensa, "si tuviera que dejar un mensaje de futuro para la Humanidad, lo haría 
en un libro en papel y no en un disquete electrónico. Esta mañana he visitado 
la Biblioteca Nacional y he visto libros que tienen 500 años de antigüedad y si 
considero los manuscritos he visto algunos ejemplares escritos hace 1.000 años. 
Ahora bien, no sabemos cuánto puede durar un disquete de ordenador. Los 
llamados discos flexibles han muerto antes de agotar su capacidad de 
almacenamiento de datos. En cualquier caso, hemos escrito un libro de 350 
páginas para argumentar la larga vida que aguarda al libro en papel".

A juicio de Umberto Eco (Alessandria, Piamonte, 1932), que recibió la medalla 
de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid, "los nuevos medios de expresión 
que han surgido a lo largo de la historia, no han matado, no han eliminado a 
los anteriores". Así pues ni el cine terminó con el teatro ni la televisión 
obligó a desaparecer a la radio. "Es cierto", señaló el autor de El nombre de 
la rosa y de otro medio centenar de títulos, tanto de narrativa como de ensayo, 
"que desconocemos todavía la dimensión del fenómeno de Internet. Ahora bien, en 
un libro o en una obra de teatro sabemos quién es el autor o la tendencia 
ideológica, mientras que Internet se presta a una especia de mermelada 
comunicativa en la que todos hablan igual como sucedió con las emisoras de 
radio hace unos años". No se mostró tan seguro el filósofo italiano, 
catedrático de Semiótica durante décadas en la Universidad de Bolonia, sobre el 
futuro de los periódicos en papel.

"El libro electrónico", afirmó, "no sustituirá a los libros en papel, pero es 
probable que los soportes digitales releven a los diarios. Está claro que los 
periódicos ya sufrieron una crisis con la irrupción masiva de las televisiones. 
A partir de ese momento los informativos de televisión ofrecen las noticias en 
forma de telegrama, mientras el diario del día siguiente proporciona los temas 
con la extensión de una carta. Una de las alternativas que se abren para los 
diarios pasa profundizar en las noticias y generar un debate sobre ellas. Hegel 
dijo que la lectura de los diarios por la mañana eran el rezo matutino del 
hombre moderno, pero no sé si mi nieto querrá rezar de esa manera".

Sin su característica barba y apoyado en un bastón, Eco no ha perdido, a pesar 
de sus 77 años, ni un ápice de vigor intelectual ni de simpática ironía. 
Rodeado por una auténtica nube de fotógrafos, como si se tratara de una 
estrella de cine, visiblemente contento por recibir un premio en España, el 
escritor no ahorró críticas para sus compatriotas ni para el primer ministro 
italiano, Silvio Berlusconi. Vino a decir que los italianos tienen los 
políticos que se merecen cuando repasó la historia reciente de un país que 
apoyó al fascismo durante dos décadas, que mantuvo a gobiernos de la Democracia 
Cristiana durante medio siglo y que, en la actualidad, ha encumbrado como 
primer ministro a "un cuentachistes que se muestra como un caudillo".

Al contestar a una pregunta sobre el libro que le regalaría a Berlusconi, este 
doctor honoris causa por más de 30 universidades de todo el mundo declaró: "No 
le regalaría ninguno porque él mismo ha dicho que hace 20 años que no lee, 
aunque a la vista de las últimas noticias, le regalaría Lolita, de Nabokov". No 
esquivó ninguna cuestión sobre política y, fiel a su fama de intelectual 
polémico y con voz propia, llegó a definir el terrorismo como "la explosión de 
violencia con fines políticos cuando no hay guerras". "Entre 1939 y 1945 no 
hubo terrorismo, pero murieron 55 millones de personas en una guerra", 
apostilló.


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Los archivos de IWETEL  pueden ser consultados en: 
                http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
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