'Google' nació en 1910Un museo recuerda Mundaneum, la iniciativa de dos
pioneros belgas de recoger y relacionar la información de todos los libros
publicados.

En 1968, mientras la revuelta estudiantil traía de cabeza a las autoridades
de buena parte de Europa, un estudiante australiano recién licenciado
descubrió un auténtico tesoro en el viejo edificio de Anatomía de la
Universidad Libre, situada en el parque Leopold de Bruselas. El joven,
William Boyd Rayward, estaba muy interesado por la figura de Paul
Otlet<http://en.wikipedia.org/wiki/Paul_Otlet>, un abogado y
visionario belga de principios de siglo, así que decidió
acudir a la oficina donde se encontraba lo que quedaba del exhaustivo
trabajo de Otlet. Allí, en una inmensa habitación llena de libros y montañas
de papel cubiertas de telarañas, encontró restos de la primera pieza de lo
que hoy es Internet.

El propio Otlet había escrito: "La mesa de trabajo dejará de estar llena de
libros. En su lugar habrá una pantalla y un teléfono. Allá, a lo lejos, en
un edificio inmenso, se almacenarán todos los libros y toda la información,
y con una llamada podremos solicitar cualquier página para verla en la
pantalla".

Paul Otlet es uno de los dos visionarios que, a principios del siglo XX, y
cuando nadie siquiera intuía la revolución tecnológica y social que
supondría Internet, pusieron en marcha una iniciativa que podría
considerarse como la *abuela* de la Red y, particularmente, de los
buscadores como Google.

Otlet conoció en 1890 al abogado y político Henri La
Fontaine<http://nobelprize.org/nobel_prizes/peace/laureates/1913/fontaine-bio.html>,
también belga y posteriormente galardonado con el premio Nobel de la Paz en
1913 por fomentar las buenas relaciones entre Francia y Alemania. Otlet era
ambicioso. Antes de conocer a La Fontaine ya había imaginado "una máquina
para el trabajo intelectual, soporte de una enciclopedia total y colectiva
que refleje el pensamiento humano y la materialización gráfica de todas las
ciencias y de todas las artes. Todos los pensadores de cada época
colaborarían en su creación, y el resultado sería un esfuerzo intelectual
conjunto".

Cuando se conocieron, ambos se propusieron poner en marcha la idea de Otlet,
y hacerla aún más ambiciosa, recogiendo la información contenida en todos
los libros publicados durante toda la historia, y hacerse con revistas,
periódicos y fotografías que las bibliotecas desechaban.

Su ingente trabajo dio como resultado, en 1910, al
Mundaneum<http://www.mundaneum.be/index.asp?ID=240>.
Construido en el Palais du Cinquantenaire de Bruselas, la biblioteca llegó a
albergar millones de entradas, organizadas en pequeñas fichas. Otlet habló,
incluso, con el arquitecto Le Corbusier en 1929 para construir un edificio
gigantesco en Ginebra que nunca llegó a construirse.

Muchas de esas fichas aún se conservan hoy en el museo de Mons, una pequeña
localidad belga, donde explican que las intenciones de Otlet era crear un
vasto equipo de catalogadores que analizaran cada información que les
llegara. "Este nuevo entorno permitirá mucho más que consultar documentos;
les permitirá anotar la relación entre los elementos de los documentos para
formar lo que se podría llamar un Libro Universal", escribió el
investigador.

Otlet y La Fontaine fueron los precursores de muchas ideas que aún hoy se
utilizan en biblioteconomía y tecnologías de la información. Ambos fueron
los inventores de la clasificación Decimal Universal (CDU), que crearon
basándose en la Clasificación Decimal desarrollada por el estadounidense
Melvil Dewey, presidente de la Asociación de Bibliotecarios Americanos.
*De diez en diez*

El principio de la CDU es simple: el conjunto de los conocimientos humanos
se reparte en diez clases numeradas del cero al nueve; cada clase se
subdivide en diez grupos que, a su vez, se dividen en diez, y esas diez en
otras diez.

La CDU se presentó por vez primera en 1895 durante la Conferencia
Bibliográfica celebrada en París y, dos años más tarde, se publicó la
primera guía de este sistema alrededor del cual Otlet y La Fontaine crearon
el Repertorio Bibliográfico Universal (RBU), que más tarde se conocería como
Mundaneum.

Entre 1895 y 1930 se redactaron, clasificaron y se interrelacionaron más de
18 millones de fichas de 15 x 5 x 7,5 centímetros, cada una con información
precisa y detallada, con objeto de clasificar y organizar todas las
publicaciones aparecidas durante toda la Historia, en todos los países y
relativos a todas las materias. Las fichas se almacenaban en armarios
formados por pequeños cajones: algunos de ellos forman parte de la
escenografía del Mundaneum en la actualidad, donde se conserva todo aquello
que se salvó de la destrucción nazi durante la II Guerra Mundial.

Unos pocos años antes de la entrada de los alemanes en Bruselas, Otlet
diseñó un sistema mediante el cual todos los libros, documentos escritos,
imágenes, películas y audios estuvieran interconectados entre sí. En
realidad, Otlet creó una *protoweb* basada en una red de *telescopios
eléctricos*, como él los denominaba, que permitían navegar entre millones de
referencias en bases de datos conectadas por líneas de teléfono.

Otlet, incluso, describió cómo los usuarios podrían enviar mensajes,
compartir ficheros o congregarse en redes sociales. De hecho, él mismo
aseguró que su invento se había convertido en algo con lo que "cualquiera,
desde su asiento podría contemplar toda la creación". Es decir, pensó en que
todo el mundo tuviera acceso a toda la información imaginable desde su casa,
y utilizó términos como "red de conocimientos" o "enlace", para describir su
visión de un *almacén* donde se encontrara todo el conocimiento humano.

Pero Otlet fue más allá. En 1935, el Gobierno belga cedió un edificio para
el proyecto y los dos visionarios contrataron a un gran número de
trabajadores que daban servicio a cualquier ciudadano que les hiciera llegar
por carta o telégrafo alguna consulta. Se convirtieron en algo similar, por
tanto, a Google y recibían más de 1.500 consultas al año referentes a los
temas más variados.

Pero el crecimiento del Mundaneum provocó que cada vez hubiera más cantidad
de papel y que, literalmente, inundara todo el espacio disponible. Por eso,
Otlet imaginó una máquina que unía documentos utilizando *links* o enlaces
simbólicos. Aunque esto pueda parecer obvio hoy día, en 1935 fue todo un
descubrimiento conceptual.

Además, Otlet imaginó una especie de ordenador basado en papel, instalado en
una plataforma móvil con ruedas que movería los papeles sobre la superficie
de la mesa. El belga escribió sus ideas en un libro llamado *Cerebro*, donde
plasmó su concepto de *cerebro mecánico colectivo* capaz de almacenar toda
la información del mundo accesible a través de una red global de
telecomunicaciones. Google, por tanto, nació en 1910.

Fuente: http://www.publico.es/ciencias/228940/google/nacio

Un saludo,

Julián Marquina

Documentalista


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Julián Marquina Arenas
Director RecBib - Recursos Bibliotecarios

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