Hola a todos:
Creo que no son incompatibles los modelos de "league table" y de "report
card" y de hecho la experiencia demuestra que el impacto lo ha tenido el
primer modelo, mientras que aunque el segundo tiene ahora cierta mejor
prensa, resulta complejo de analizar y sujeto a multiples interpretaciones.
Sin embargo no es este el motivo de mi contestación. Lo que me parece
desproporcionado es la inversión prevista con los resultados esperados.
Aunque Enrique no lo cite expresamente, el proyecto tiene un monto de
1,1 millones de Euros (casi 200 millones de las antiguas pesetas) para
publicar un ranking de apenas 150 universidades dentro de tres años.
Teniendo en cuenta que la Unión Europea cuenta ya con más de 3.000
(tres mil!!) instituciones de educación superior resulta cuando menos
chocante este proyecto faraonico para tan poco resultado.
En la actualidad los Rankings mundiales publican resultados de unas 500
universidades de totales analizados de alrededor de 3000 y lo hacen al
menos una vez al año. El coste tanto para el usuario como para el
ciudadano es cero y me consta que las audiencias que tienen son del
orden de varios millones de visitantes anuales.
En fin, que a veces los mejor es enemigo de lo bueno.
Vuestro turno,
Enrique Orduña-Malea escribió:
Espero que en esta ocasión aparezcan correctamente los puntos y aparte y el
texto resulte más legible. Mis disculpas por el mensaje anterior.
Ranking de universidades en la Unión Europea: aproximación multidimensional
a una realidad compleja
Por Enrique Orduña-Malea
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1. LA COMPLEJIDAD DE LA UNIVERSIDAD
Tratar de describir las funciones de la Universidad del siglo XXI no es una
tarea trivial, siendo necesaria una aproximación multidimensional para ello.
Actualmente, es comúnmente aceptada la teoría de las 3 misiones (o
dimensiones) de la universidad: perpetuar el conocimiento actual (gracias a
la docencia), crear nuevo conocimiento (a través de la investigación) y
servir conocimiento a la sociedad (mediante actividades de transferencia).
Esta “tercera misión” aparece a principios de los años 80 del siglo pasado
cuando las universidades comienzan a diseñarse en un mundo globalizado
(Montesinos, 2008) y provoca, dada su dimensión social, empresarial y de
innovación, un aumento tanto de la complejidad de la universidad como
institución como el inicio de la mercantilización de las dos primeras
misiones.
En este último sentido, algunas circunstancias como el crecimiento de la
movilidad internacional de los estudiantes o las diversas acciones de
acreditación y homologación (como las impulsadas por el Plan Bolonia),
ayudan a colocar a la universidad en el mercado mundial. El propio portal de
la Unesco[1] es claro al respecto:
- El comercio en la educación superior es un negocio de millones de dólares.
- La capacidad del sector público no puede mantener el coste de una World
Class University (WCU).
- El desarrollo de las TIC y del e-learning provocan la creación de un
mercado muy lucrativo.
Dado que la educación es un negocio de pingües beneficios, la WTO comienza a
considerar una serie de propuestas para incluirla dentro de sus competencias
a través del General Agreement on Trade in Services (Gats)[2], tras ser
excluida en un primer momento[3].
Aunque la necesidad de acuerdos comerciales en servicios siempre ha sido muy
cuestionada (Siqueira, 2005), la comercialización de la educación
universitaria, tanto si un país acoge la educación según los acuerdos del
Gats o no, es un hecho y ha introducido, guste o no, casi definitivamente
los valores de mercado en los campus universitarios (Altbach, 2006).
2. HERRAMIENTAS DE INFORMACIÓN Y ELECCIÓN
La creciente complejidad de la universidad, acrecentada por su
mercantilización, provoca que la información acerca del conocimiento
gestionado por ésta (generado o consumido; científico, educativo o
transferido) sea también más compleja, tanto de obtener como de
contextualizar y redirigir (de forma gratuita o no) a sus diferentes
usuarios de forma adecuada.
Los rankings de universidades, pese a las críticas que reciben por diversas
razones -algunas de las cuales absolutamente legítimas-, aparecen como un
instrumento (entre muchos otros) que proporciona información contextualizada
a cada tipo de usuario.
Por tanto, los rankings deben ser vistos como herramientas de ayuda a la
toma de decisiones, útiles para estudiantes (dónde cursar una determinada
carrera), investigadores (dónde realizar estancias posdoctorales), agencias
gubernamentales (qué universidades merecen ser financiadas en mayor medida y
en qué área, en caso de ser esto lícito…) o gestores universitarios (cómo
diseñar o corregir sus diferentes estrategias académicas), entre otros.
Es fundamental destacar en este punto que los rankings deben ser siempre
usados de forma complementaria, junto a otros productos de información, y no
de forma exclusiva.
No obstante, más allá de las posiciones finales, el interés radica en los
valores de los indicadores individuales. Por ello resulta fundamental que su
construcción sea de naturaleza multidimensional, que implique una
orientación más cercana al “report card” que a la “league table”.
La posibilidad de consulta e interpretación de diversos rankings
universitarios, con sus diferentes indicadores y orientaciones, nos lleva a
nuevas tareas de consultoría y asesoramiento a usuarios.
3. RANKING UNIVERSITARIO EN LA UNIÓN EUROPEA
Ante la situación descrita anteriormente, cabe preguntarse cuál es el papel
de la Unión Europea respecto a los rankings como herramientas de información
y comparación de universidades en un entorno globalizado, mercantilizado y
complejo.
Desde que en 2003 apareciese el primer ranking universitario de cobertura
mundial (Arwu)[4], éste se ha convertido en una referencia, aunque no son
pocas las críticas que recibe por su marcada orientación científica (dejando
de lado al resto de misiones universitarias) y anglosajona.
Entre las voces críticas destaca especialmente la francesa, que tras
protestar enérgicamente acerca del bajo rendimiento de sus universidades en
este ranking (Harfi, 2007) ha creado el suyo propio, ya por su tercera
edición[5]. No obstante, la calidad de éste es discutible al mostrar cinco
universidades francesas en el Top 20 mundial[6], lo que sólo puede provocar
algunas sonrisas.
Pese a esto, las protestas francesas no quedan ahí; tanto el senado
francés[7] como la propia ministra de educación, Valerie Pécresse[8],
proponen en 2008 el desarrollo de un nuevo sistema de ranking aprovechando
el período de presidencia europea de Sarkozy.
Las protestas tienen el efecto deseado[9] y la Comisión Europea, en
respuesta a la “invitación” francesa, publica el pasado 28 de noviembre de
2008 el consiguiente call for tenders con el título “Design and testing the
feasibility of a multi-dimensional global University Ranking”[10].
El 3 de junio de 2009 se resuelve finalmente la convocatoria, resultando
beneficiado el consorcio Cherpa (Consortium for Higher Education and
Research Performance Assessment), compuesto por los siguientes miembros:
- Centre for Higher Education Development (CHE).
- Center for Higher Education Policy Studies (Cheps).
- Centre for Science and Technology Studies (Cwts).
- Incentim-Research division.
- Observatoire des Sciences et des Techniques (OST).
- European Federation of National Engineering Associations (Feani).
- European Foundation for Management Development (Efmd).
El proyecto, dotado de una suma de 1.1 millones de euros, está preparado
para ser realizado en 2 fases (MacGregor, 2009):
- Diseño del ranking (mayo 2009 a diciembre 2009).
- Testeo del ranking (enero 2010 a mayo 2011), a través de una muestra de
150 instituciones y enfocando el análisis en las áreas de ingeniería y
negocios, donde al menos 6 instituciones pertenecerán a los 6 mayores
estados miembros de la UE, de 1 a 3 de los 21 estados restantes, más 25
instituciones estadounidenses, 25 de Asia y 3 australianas.
Pese a que todavía existe poca información, las principales características
de este proyecto son las siguientes[11]:
- Se tendrán en cuenta los contextos lingüísticos, culturales y económicos
de los sistemas educativos incluidos en el ranking.
- Se compararán universidades similares en estructura y misión, de forma que
el ranking se enlace con el proyecto de clasificación europea de
instituciones (U-Map)[12], desarrollado actualmente por Cheps.
- Se aplicará un enfoque a nivel de institución y de área temática.
- Se tendrá en cuenta la primera misión (relativa a docencia).
Respecto a este último punto, cabe señalar que Odile Quintin, Directora
General de la Comisión Europea para la Educación (Slattery, 2009), apunta
que pese a que las universidades tienen un papel muy importante en
investigación, también lo tienen en enseñanza y empleabilidad, por lo que el
ranking debería medir estas dimensiones, no cubiertas por otros rankings.
Así mismo, IJperen (2009) insta a la diversificación de las universidades en
función de sus fortalezas, pues no todas las instituciones necesitan la
misma mezcla entre educación e investigación.
4. CONSIDERACIONES FINALES
Pese a que todavía es pronto para predecir el éxito o no de Cherpa, se abren
una serie de serios interrogantes al respecto que bien merecen debate y
discusión:
- ¿Se ajusta el presupuesto fijado a este tipo de proyecto?
- ¿Es equitativo el reparto de instituciones para la fase de testeo? ¿Qué
criterios se han seguido?
- ¿Hasta qué punto es necesario un proyecto financiado por la Unión Europea?
¿Será por ello más “justo” que los rankings creados por otras instituciones
o existirá cierto favoritismo hacia las universidades europeas?
- Puesto que muchos de los contextos culturales, promulgados por los
Principios de Berlín, se encuentran precisamente en la tercera misión, ¿por
qué se centra el interés en la docencia y no se habla en ningún momento de
indicadores relativos a la transferencia?
- Pese a la participación de Cheps en Cherpa, ¿existirá una adecuada
correspondencia entre el ranking y U-Map?
No deben entenderse estas consideraciones como críticas a esta iniciativa, a
la que deseo todo el éxito, en todo caso como dudas acerca del desarrollo de
un proyecto financiado por la Unión Europea en el que las universidades,
entre otros usuarios, tratarán de mirarse para, en función de su reflejo,
tomar ciertas decisiones que conllevarán gastos importantes en sus
presupuestos. Motivo suficiente pues como para prestarle al menos un mínimo
de atención crítica.
5. NOTAS
1. http://portal.unesco.org/education/es/
2. http://www.gatswatch.org/index.html
3. http://www.wto.org/english/tratop_e/serv_e/gatsqa_e.htm
4. http://arwu.org
5. http://www.ensmp.fr/Actualites/PR/defclassementEMP.html
6. http://rankingwatch.blogspot.com/2009/07/paris-rankings-are-out-lecole-
des-mines.html
7. http://www.senat.fr/rap/r07-442/r07-442.html
8. http://www.euractiv.com/en/education/france-challenges-world-university-
ranking/article-174324
9. http://europa.eu/rapid/pressReleasesAction.do?
reference=IP/08/1942&format=HTML&aged=0&language=EN&guiLanguage=en
10. http://ec.europa.eu/education/programmes/calls/3608/index_en.html
11. http://www.scienceguide.nl/article.asp?articleid=107347
12. http://www.u-map.eu
6. REFERENCIAS
Altbach, Philip G. International Higher Education: reflections on policy and
practice. Massachusetts: Center for International Higher Education, 2006.
Harfi, Mohamed; Mathieu, Claude. “Shanghai rankings and the international
image of French Universities”. IAU Horizons, 2007 v. 13, n. 2-3, pp. 8.
IJperen, Robin van. “Towards a multi-dimensional ranking: the view of the
European Commission on transparency in missions and performances of higher
education institutions”. En: The fourth meeting of international Ranking
Expert Group, 14-16 June 2009 , Astana, Kazakhstan.
MacGregor, Karen. “Brussels: Europe to launch new global rankings”.
University World News, July, 22th 2009.
http://www.universityworldnews.com/article.php?story=20090605131129195
Montesinos, Patricio; Carot, José Miguel; Martínez, Juan-Miguel; Mora,
Francisco. “Third mission ranking for World class universities: beyond
teaching and research”. Higher education in Europe, 2008, v. 33, n. 2/3, pp.
259-271.
Siqueira, Ángela C. de. “The regulation of education through the WTO/GATS”.
En: Jceps, v. 3, n. 1, 2005. http://www.jceps.com/index.php?
pageID=article&articleID=41
Slattery, Luke. “Europe to launch rival ranking index”. The Australian
higher education, June 3rd, 2009.
http://www.theaustralian.news.com.au/story/0,25197,25576903-12332,00.html
Enrique Orduña-Malea
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