Estimados,

Os paso un artículo escrito por Enrique Dans en su blog.

Saludos,

Javier Leiva Aguilera
Empresa: http://www.catorze.com
Blog persofesional: http://www.javierleiva.info

--

*El desarrollo del mercado del libro electrónico*
http://www.enriquedans.com/2009/08/el-desarrollo-del-mercado-del-libro-electronico.html

El mercado del libro electrónico se encuentra en plena efervescencia, y
parece un buen momento para dedicarle un pequeño análisis. En muy poco
tiempo, hemos visto aparecer y desarrollarse competidores con muy distinto
enfoque, alianzas de todo tipo, movimientos de actores teóricamente
importantes, estrategias diversas, escándalos…

En un análisis muy rápido podríamos mencionar la aparición de los primeros
dispositivos basados en
e-Ink<http://electronics.howstuffworks.com/e-ink.htm>con enfoque
hardware (Sony
Reader<http://www.sonystyle.com/webapp/wcs/stores/servlet/CategoryDisplay?catalogId=10551&storeId=10151&langId=-1&categoryId=8198552921644523779&SR=nav:electronics:portable_electronics:reader_digital_book:shop_compare:ss&ref=http%3A//www.sony.com/index.php>,
iRex iLiad <http://www.irextechnologies.com/products/iliad>, etc.), la
llegada del Kindle de Amazon <http://www.amazon.com/dp/B00154JDAI> con
enfoque de servicio integrado con su propia tienda, ya con una segunda
generación y dos versiones en el mercado, la entrada de Google con Google
Books <http://books.google.com/>, las alianzas de proveedores como
Barnes&Noble con fabricantes de
hardware<http://online.wsj.com/article/SB124812243356966275.html>como
Plastic
Logic <http://www.plasticlogic.com/> o Borders UK con
Elonex<http://www.borders.co.uk/elonex-ereader>,
la llegada de otros fabricantes (eSlick<http://www.foxitsoftware.com/ebook/>,
Jetbook <http://www.jetbook.net/>, Papyre <http://www.grammata.es/papyre>,
iLiber <http://www.iliber.com/> o más recientemente hasta El Corte Inglés
con 
Inves<http://www.elcorteingles.es/informatica/producto/producto.asp?referencia=28555700021>),
la batalla de los diferentes
formatos<http://en.wikipedia.org/wiki/Comparison_of_e-book_formats>,
o el impacto de dispositivos multifuncionales como el iPod o el
previsible tablet
de Apple <http://edition.cnn.com/2009/TECH/07/28/apple.tablet.amazon/>. Y
por supuesto, los temas relacionados con la protección de contenidos
mediante DRM, con escándalos como el muy reciente de
Amazon<http://www.enriquedans.com/2009/07/amazon-el-kindle-y-la-mano-negra-que-se-lleva-tus-libros.html>por
el que Jeff
Bezos tuvo que pedir
disculpas<http://www.amazon.com/tag/kindle/forum/ref=cm_cd_ecf_tft_tp?_encoding=UTF8&cdForum=Fx1D7SY3BVSESG&cdThread=Tx1FXQPSF67X1IU>y
que todavía
dará que 
hablar<http://gigaom.com/2009/08/04/amazon%E2%80%99s-1984-problems-are-just-beginning/>
.

La cuestión fundamental aquí es entender hasta qué punto se está siguiendo
el mercado editorial una trayectoria similar a la que hemos vivido ya en el
mercado de la música. Durante muchos años, se consideró que el libro estaba
al margen de este tipo de temas: sí, podían encontrarse copias de libros en
formato electrónico en infinidad de sitios en la red, pero su uso era
sumamente marginal: el mercado opina mayoritariamente que la mejor forma de
consumir un libro sigue siendo en papel. Sin embargo, a medida que el
mercado avanza y la competencia va generando dispositivos y propuestas de
valor más adecuadas, nos acercamos al punto sin retorno: por un lado, la
experiencia de leer en formato electrónico mejora notablemente, y en algunos
de sus atributos de manera especial (portabilidad, usabilidad, funciones
añadidas…) y, por otro, los fabricantes de dispositivos llegan a acuerdos
con proveedores de contenidos basados en una supuesta protección de éstos
que ni funciona, ni funcionará (prácticamente todos los formatos tienen ya
su sistema de desprotección publicado, y la cuestión tiene además
manifiestas similitudes con el de la música, contando incluso con el
equivalente del “agujer0 analógico<http://en.wikipedia.org/wiki/Analog_hole>“),
además de introducir molestias para quien los adquiere de manera
legítima y generar
movimientos de protesta <http://www.defectivebydesign.org/amazon1984> en los
clientes.

¿Pueden las editoriales sustraerse al impacto de Internet en su negocio? Las
editoriales controlan factores muy parecidos a los de las discográficas:
seleccionan, producen, distribuyen y promocionan, con un impacto en
resultados que en muchos casos es superior al que depende de la calidad
intrínseca del producto, y ponen a disposición de los clientes únicamente
una pequeña cantidad del inventario. ¿Qué parte de un *best-seller* viene
dada por la calidad del autor y cuánta del hecho de encontrarse en todos los
escaparates mediante la distribución adecuada, criticado por los mejores
críticos y mencionado en todos los telediarios? Sin embargo, en función de
la trayectoria que se vislumbra, mi opinión es que la trayectoria es
similar. Lo que ha mantenido hasta este momento al mercado editorial fuera
del impacto disruptivo de la red ha sido la presencia de determinados
atributos del producto que convertía en más conveniente la lectura de un
libro físico frente a su contrapartida electrónica, atributos que, además,
se encontraban perfectamente arraigados a lo largo de muchas generaciones.
En breve, veremos una cada vez mayor proliferación de dispositivos de
lectura progresivamente mejorados que proponen ventajas sobre la experiencia
de producto (portabilidad, búsqueda, diccionarios incorporados, etc.) y
tendremos una generación con poco apego al papel, unida a otra que se
mantiene en él por factores no racionales, sino puramente románticos (”huele
a libro”, “el tacto del papel”, etc.) Por otro lado, las editoriales juegan
un papel de filtros e intermediarios entre los autores y los lectores, papel
por el que perciben un margen importante: el autor medio percibe entre un 8%
y un 10% sobre el precio de venta, mientras que la editorial corre con los
gastos de fabricación, distribución y promoción, un esquema similar en su
orden de magnitudes al existente en el mundo de la música. ¿Cuánto le queda
a la industria editorial para empezar a sentir impactos parecidos a los
sufridos por la industria de la música? ¿Cuánto para empezar a ver autores
consagrados que se editan a sí mismos? ¿O para presenciar el crecimiento de
mercados paralelos de sus productos?

¿Es posible, de alguna manera, aprender de experiencias anteriores? Posible
sí, pero sumamente complejo. A los ojos de la mayoría de los directivos de
la industria, la solución parece casi peor que el propio problema. Las
variables a tener en cuenta en un proceso disruptivo son, desde mi punto de
vista, la velocidad de difusión de la innovación, la participación de los
actores en el proceso, y la estructura de márgenes. Si aplicamos lo
aprendido en procesos disruptivos anteriores, el secreto debería estar en
adelantarse a la generalización de la innovación participando adecuadamente
en ella, y diseñar una estructura de márgenes revisada que no solo resulte
razonable, sino que además disuada la creación de mercados paralelos. Pero
la posibilidad de convertirse en un negocio de menores márgenes y sujeto a
unas reglas diferentes es algo que, lógicamente, atrae poco a los
participantes de la industria, ante la imposibilidad de establecer
comparaciones con algo que todavía no ha tenido lugar, de manera que, en
lugar de cambiar ellos mismos, optan por intentar cambiar todo lo que les
rodea, el entorno en su conjunto, recurriendo para ello a todo lo
imaginable. Pero este tipo de procesos de adopción tecnológica, cuando llega
su momento, tienen lugar a gran velocidad. ¿Puede un sector de gestión tan
tradicional como el editorial reconocer los indicios que el mercado ya está
proporcionando, y reaccionar a ellos algo mejor de como en su momento lo
hicieron las discográficas?


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