12 de agosto del 2009
Diario el Comercio

¿Y EL PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN?
Documentos históricos siguen desapareciendo (Perú)

Un grabado de 1684 fue sacado de un libro de la bóveda de la Biblioteca 
Nacional del Perú. Traficantes se aprovechan del abandono de los archivos 
públicos del país

En la imagen, Nicolás de Ayllón, el único indígena de América cuya vida fue 
llevada a un proceso de canonización durante los tiempos coloniales, mira hacia 
arriba como esperando una respuesta. El libro donde aparece —según los 
especialistas— el primer retrato impreso de un indígena en esa época es de 
Bernardo Sartolo: “Vida admirable, y muerte prodigiosa de Nicolás de Ayllón, y 
con renombre más glorioso Nicolás de Dios, natural de Chiclayo en las Indias 
del Perú”. Este tomo de 1684 está registrado en la Biblioteca Nacional del Perú 
(BNP) como X 271.792 A975 C. Lo extraño del libro es que fue prohibido por la 
Inquisición. Pero lo más extraño aun es que no aparezca el grabado de Nicolás 
de Ayllón, el mismo que más de un historiador asegura haber visto y utilizado 
para sus publicaciones del tomo de la BNP, que es guardado en la bóveda del 
local de Abancay, pues fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación. 

En los libros de Rafael Sánchez Concha (“Santos y santidad en el Perú 
virreynal”) y de Juan Carlos Estenssoro (“Del paganismo a la santidad: La 
incorporación de los indios del Perú al catolicismo, 1532-1750”) aparece el 
grabado de Nicolás de Ayllón e incluso detallan en sus páginas haberlo sacado 
del tomo de Sartolo que está en la BNP. La directora del Centro de Servicios 
Bibliotecarios Especializados, Nancy Herrera, nos enseñó el libro y dijo que en 
su registro realizado en el 2005 se da cuenta de dos grabados y ninguno es el 
de Nicolás de Ayllón. 

El Comercio tuvo acceso a un antiguo microfilme tomado del libro de la BNP, 
según un historiador, en el que aparece también el grabado. Otros intelectuales 
corroboran esa versión pero optan por no denunciar pues eso, aseguran, podría 
dificultar sus investigaciones en la BNP. Las palabras del director de la 
Biblioteca Nacional, Hugo Neira, parecen respaldar su decisión de mantenerse al 
margen: “Hay una guerrilla muy fuerte de la biblioteca, por desgracia, con un 
sector muy especial de la vida cultural peruana”. Y agrega: “Hay personas muy 
hostiles para la biblioteca”. Lo cierto es que alguien debe aclarar dónde está 
el grabado. Una respuesta no solo parece esperar Nicolás de Ayllón.

EN LOS ARCHIVOS
Las historias de nuestros antepasados no solo son agrupadas en volúmenes de 
pergamino como el libro de Sartolo. En los archivos regionales y municipales de 
lugares como Puno y Huancavelica el testimonio de los que alguna vez pisaron 
esas tierras están enterrados en costales negros como si fuesen documentos en 
luto (han perdido su valor), o NN sepultados en fosas comunes (no han sido 
identificados dentro del Patrimonio Cultural Archivístico), o desaparecidos 
(han sido retirados de su lugar de origen y nadie sabe su paradero actual). 

En estos linderos donde el pasado y el presente parecen enfrentados por el rol 
protagónico (solo hay presupuesto y atención para el ahora) transitan 
historiadores como Jesús Varillas (jefe de Biblioteca y Archivo del Museo de 
Arte de Lima) y César Gutiérrez (jefe del Archivo de la Universidad Católica). 
Avalados por instituciones y apoyados por proyectos del extranjero buscan 
rescatar el Patrimonio Cultural de la Nación antes de la llegada de 
coleccionistas: esa especie de depredadores atraídos por el olor a tinta vieja 
y papel de pergamino en el que se escribía el español de Castilla, cuyo valor 
adquiere dimensiones mayores en bibliotecas personales. 

Porque en el tema de archivos el factor tiempo tiene varios niveles: está el 
paso de los años con el que luchan los expertos en el tema de conservación de 
documentos. Está, además, el tiempo que marca su valor en el mercado de los 
coleccionistas. Y, finalmente, está el tiempo que demanda ordenar, catalogar, 
describir y levantar el inventario antes de que desaparezcan esos papeles 
coloniales y republicanos. Y para cada uno de esos pasos se necesita dinero y 
personal calificado. Y en Lima y en provincias hace falta esto último.

DOCUMENTOS PERDIDOS
“Destinatario: Jesús SITJA – Angli 29A Barcelona 08017 ESPAÑA-SPAIN”. El acta 
de apertura de lo incautado por Aduanas el 27 de mayo del presente año, al cual 
accedió El Comercio, detalla cómo Raúl Mendoza (DNI 08168558) intentó sacar del 
país, como si fuese filatelia, material que constituye Patrimonio Documental 
Cultural del Perú, tal como nos explicó el director nacional del Archivo 
Histórico del Archivo General de la Nación (AGN), Omar Rojas. En el registro, 
en el que participó la directora del Archivo Colonial del AGN, Yolanda Auqui, 
se describen decenas de hojas y pliegos de papel de pulpa de algodón tituladas 
por la Administración General de Correos que detallan, entre otras cosas, 
correspondencia entre ministros de gobierno de la década de 1850. Pero, ¿de 
dónde salieron estos documentos? Rojas aclara el panorama: “Consideramos que sí 
pertenecen a los fondos del Archivo Republicano instalado en el Palacio de 
Justicia.
 Aunque también es probable que hayan sido sustraídos de otros archivos 
regionales”. 

Otro material incautado, del mismo Mendoza pero que esta vez tenía como destino 
Alemania, da cuenta de hasta un cuadernillo del 1 de mayo de 1763 y que lleva 
dos sellos: “Fernandus du Hispania” y “Sirva para el reynado del S.D. Carlos 
III”. Los historiadores alzan la voz: ¿Qué ocurre con ese material que no es 
incautado por Aduanas y que traspasa nuestras fronteras y que muchas veces 
termina ofertándose en portales como eBay? ¿Y qué sanción recae en sujetos como 
Mendoza? 

El jefe institucional del Archivo General de la Nación, Lizardo Pasquel, 
responde: “La mayoría ha salido de otros archivos. Uno que otro documento de 
ese grupo ha salido de acá. Con una nueva norma de sanciones y multas estamos 
haciendo supervisiones más continuas. Esta semana estamos emitiendo 
resoluciones”. Prefiere mantener en reserva los nombres de las entidades e 
instituciones de las cuales se están sustrayendo estos documentos, pues asegura 
no querer estropear las investigaciones. 

En lo que va del año, cuenta Pasquel, el AGN ha hecho cien supervisiones en 
archivos del país y ha comprobado lo que es fácil suponer: “La gran mayoría de 
archivos públicos se encuentra en un estado de abandono”. En el Perú, nuestra 
historia escrita no solo lucha contra los saqueadores, sino también contra la 
falta de presupuesto y el olvido del Estado.

EL DATO
Ausencias
Según algunos trabajadores del Archivo General de la Nación, con más de veinte 
años en el puesto, los políticos no visitan el archivo, ni siquiera el 
presidente Alan García.

Fuente:
http://www.elcomercio.com.pe/impresa/notas/documentos-historicos-siguen-desapareciendo/20090812/326655
 





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