Me uno a la felicitación expresada por Purificación a Jose Antonio por
la revisión tan exhaustiva del estado de la cuestión sobre las
bibliotecas escolares en España.
"brotes verdes, incertidumbre"... nunca mejor expresado. Es cierto que
existen muchas iniciativas en el pais asi como literatura al respecto
e incluso legislación orientadas a dar a la biblioteca escolar el peso
que en realidad debe de tener una vez que ha quedado en terreno de
nadie o en el limbo como dice Purificación.
Una buen idea es la interconexión con las bibliotecas municipales o
incluso con las secciones infantiles y juveniles de las bibliotecas
públicas pero también y como ligeramente aporta José Antonio, existe
la posibilidad dentro de lo que es la nueva titulación de maestro y
concretamente de Primaria incluir la especialización de "biblioteca
escolar" como mención cualificadora.
En la E.U.F.P de Lugo ha sido propuesta por la Comisión de Plan de
Estudios del grado de maestro de primaria y aprobado el Plan por la
Comisión General de Planes de Estudios de la USC.
Muy dificil, primero porque la propuesta inicialmente tenía que partir
del cuerpo docente pero el diseño de las cuatro optativas, prácticum y
proyecto debía de correr a cargo de un profesional de bibliotecas.
Como bibliotecaria del centro se me encargó la misión de la
elaboración del informe de justificación, el diseño y la memoria con
las fichas docentes y proximamente las guias correspondientes y
ahora... ¿como se va a organizar esa docencia?
Un brote verde, creo que si, pero de momento con mucha incertidumbre
pese a las buenas expectativas, y en cierta medida, un éxito
profesional pero con todas las dudas de que la propuesta de un modelo
de biblioteca integrador, multialfabetizador, espacio social, dinámico
y participativo que trabaje con recursos tanto físicos como digitales,
se desvirtue si al final tienen que asumir la docencia profesores
afines dentro del area de conocimiento a la que fué incluida
"Didáctica y Organización Escolar" ( única posibilidad) y no a
profesionales de la información y bibliotecas que formen al maestro
bibliotecario e inculque en él el nuevo concepto de biblioteca como
agente dinamizador y centro de recursos para el aprendizaje que reuna
todas las sinergias de los integrantes del centro escolar.
Un proyecto muy atractivo y un reto, pero...
Carmen Varela Prado
Biblioteca de la E.U.F.P de Lugo
Estase citando Biblioteca <[email protected]>:
Enhorabuena José Antonio, la revisión del estado de la cuestión
"bibliotecas escolares en España" es magnífica. Me gustaría apoyar
una de las ideas que se esboza en el estudio: el papel de las
bibliotecas municipales en el desarrollo y toma de conciencia de que
las bibliotecas escolares deben constituirse en centros de recursos
para el aprendizaje. Desde la Biblioteca Municipal de Villanueva de
la Cañada-Madrid llevamos siete años trabajando en esta propuesta y
ha sido el Ayuntamiento el que ha tomado la iniciativa de crear un
Plan de Dinamización de Bibliotecas escolares (premiado como Buenas
prácticas por el Ministerio en el 2006).
La esencia de este plan es la colaboración entre la Biblioteca
Municipal que posee el personal estable y formado para realizar esa
labor de coordinación y los centros escolares que deben aportar un
mínimo presupuesto y el apoyo de profesores que colaboren en su
ejecución.
Las Bibliotecas Municipales pueden asumir el reto de poner a
disposición de los centros escolares una persona encargada de
"liderar" la puesta en marcha de las bibliotecas escolares-centros
de recursos de aprendizaje, porque en la inmensa mayoría ya existe
una base de colaboración con los centros educativos y porque los
materiales-fondos y recursos sobre los que trabaja son muy
similares, es decir que parte del trabajo ya está hecho. Se trataría
en definitiva de poner a disposición de la comunidad educativa los
servicios de la biblioteca municipal, que al fin y al cabo es que lo
que llevamos haciendo muchos años los bibliotecarios, pero
definiendo acuerdos de colaboración, subvenciones, etc. que
impliquen y motiven a los equipos directivos y profesores.
Con la gestión compartida de bibliotecas escolares entre el
propio centro y la biblioteca municipal se evitarían algunos de los
escollos fundamentales: inestabilidad del profesorado, perfil
profesional inadecuado, falta de legislación dentro del área de
educación.
Personalmente creo que la biblioteca escolar debe ser asumida por la
Biblioteca Municipal con un punto de servicio más. Actualmente y
como evidencia José Antonio está en un limbo no asumida por nadie,
educación/cultura, administración central/autonómica. Entendida de
esta forma sería más facil conseguir financiación para su
mantenimiento a través de las diferentes administraciones.
Purificación Flores Fernández
Jefa de la Sección de Biblioteca
Biblioteca F. Lázaro Carreter
Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada
[email protected]
----- Original Message -----
From: José A. Gómez Hernández
To: [email protected]
Sent: Thursday, December 10, 2009 12:00 AM
Subject: [IWETEL] Thinkepi: Las bibliotecas escolares en España
ante una nueva década: brotes verdes e incertidumbres
Las bibliotecas escolares en España ante una nueva década: brotes
verdes e incertidumbres
José-Antonio Gómez-Hernández
Grupo Thinkepi
En 2009 se han cumplido veinte años desde que Francisco J. Bernal
pusiera en marcha la revista Educación y Biblioteca con el deseo de
contribuir a superar "la incomprensible marginación educativa de la
biblioteca" (Bernal, 1989). Por eso es oportuno ver cómo estamos
tras estos años de altibajos de las bibliotecas escolares. Sin
minusvalorar los esfuerzos de muchos profesionales y las muchas
iniciativas de apoyo de las diversas administraciones implicadas, si
observamos la situación de conjunto, creemos que siguen siendo una
cuestión pendiente del sistema educativo y bibliotecario español.
Además, en una sociedad donde los procesos de creación, intercambio
y comunicación de conocimiento cambian tan rápidamente, el
estancamiento supone retroceso y marginación. Y esto es importante,
pues imaginemos un país en el que la mayoría de los veintiocho mil
centros educativos existentes tuvieran un servicio bibliotecario
apoyando la enseñanza y el aprendizaje, integrado en la formación de l
os jóvenes. Entonces la manera de aprender, de formarnos como
ciudadanos, de desarrollar nuestras competencias para la vida
personal, laboral y social sería totalmente distinta, y mucho mejor.
Y sería mejor en su conjunto el sistema bibliotecario: más
productivo, diverso y útil para la ciudadanía.
<!--[if !supportLists]-->
1. <!--[endif]-->Las carencias
Ramón Salaberría (2009), que continuó la labor de Bernal en
Educación y Biblioteca, recuerda que el mismo año en que nació la
revista, Lionel Jospin aprobó que todo centro escolar en Francia
tuviera "Centro de Documentación e Información", así como un
titulación de especialista en su gestión y uso educativo, del mismo
status que el resto de profesores. Hoy desempeñan esa labor más de
diez mil "profesores documentalistas", y su misión es, junto a los
profesores y otros técnicos bibliotecarios de los centros, "formar a
los alumnos en la búsqueda de la información, en su análisis y en su
restitución. La institución educativa integra el uso y la
apropiación de la información como un factor pedagógico en los
programas de las diferentes disciplinas".
"Nada de eso existe en España", concluye Salaberría. Y tiene en
buena parte razón si repasamos el último estudio global sobre las
bibliotecas escolares (Marchesi y Miret, 2005) promovido por la
Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el Instituto Idea:
a.. <!--[if !supportLists]--><!--[endif]-->Un 20% de centros no
llegaba a contar con biblioteca en el centro;
b.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Un 40% no tenía
presupuesto para ella; y un 21% más lo tenía pero por debajo de 300
euros al año.
c.. <!--[if !supportLists]--><!--[endif]-->En un 63% de los
centros el responsable de la biblioteca tenía una dedicación a la
biblioteca de menos de 5 horas semanales, y el 70% no había recibido
formación para su labor.
d.. <!--[if !supportLists]-->La apertura en Primaria de la
biblioteca se quedaba en 2 horas al día en la mitad de los centros,
y en Secundaria en 4 horas (en el 66% de los centros). Más de la
mitad no abría fuera del horario lectivo, y el 48% tampoco durante
los recreos.
e.. <!--[endif]-->La escasez de recursos y servicios digitales
en las bibliotecas, donde las tecnologías no han llegado
suficientemente
Complementariamente, Miret (2008), derivaba del estudio estas reflexiones:
a.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Las bibliotecas
tienen una orientación preferente hacia el fomento de la lectura
literaria, objeto de la mayoría de actividades con la que se
identifica el profesorado.
b.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->La escasa
consideración de la biblioteca en la enseñanza de las demás áreas
del currículo (humanísticas, científicas, técnicas, artísticas.). De
hecho, en pocas asignaturas los alumnos dicen hacer un uso más o
menos frecuente de la biblioteca. Las colecciones son muy
deficientes en recursos documentales para Tecnología, Música,
Filosofía, Lenguas Extranjeras o Educación Plástica.
c.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Las acciones que
implican una actividad directa del estudiante con los libros y otras
fuentes documentales tienen una presencia muy baja en las prácticas
declaradas por los profesores: recomendar lecturas voluntarias (lo
hace un 54% de ellos), solicitar la búsqueda de información (un 48%)
o proponer trabajos de investigación (un 31%). Otras iniciativas,
como la visita a la biblioteca con alumnos en horario de clase (ya
sea permitiendo el acceso autónomo de los alumnos o bien impartiendo
algunas clases en ella), se dan aún en porcentajes inferiores (solo
el 20% de los profesores facilita el acceso a la biblioteca en
horario de clase y el 10% trabaja con los alumnos en la biblioteca).
d.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Una proporción muy
elevada de profesores dice no programar actividades para enseñar a
utilizar recursos de información (tan solo el 34% de los profesores
declara realizarlo expresamente) y pocas bibliotecas organizan
programas de este tipo que tengan una incidencia en los alumnos (tan
sólo un 12% de los alumnos dice haber participado en actividades de
este tipo).
e.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->La consecuencia es
la percepción que tienen de la biblioteca los estudiantes: el 75% de
los estudiantes de Secundaria y Bachillerato declara no ir nunca a
la biblioteca con ninguno de sus profesores. La visita a la
biblioteca disminuye con la edad: Si un 46% de los estudiantes de
Primaria acude una vez por semana, es menos de la mitad (20%) en
Secundaria. En esta etapa además se usa más como espacio que como
servicio, y en cierto modo los estudiantes olvidan su experiencia de
la etapa Primaria.
f.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Hay una práctica
limitada de la lectura a la vista de los datos disponibles. Su
aprendizaje no se debe limitar al área de Lengua, sino que "se
necesita que los currículos de todas las materias incorporen las
competencias para leer y escribir los textos propios de cada ámbito
del saber, la investigación y la capacidad de aprendizaje autónomo.
Y es imprescindible, además, asignar tiempos, tener formación y
ejemplos".
Todo esto indica que, aunque se han desarrollado estructuras
normativas, formativas y de apoyo a las bibliotecas escolares en su
entorno externo, es difícil penetrar y crear estructuras permanentes
y arraigadas en la vida interna de cada centro. Para que ello se
produzca tiene que haber un cambio de la cultura docente. Y al
margen de los aspectos técnicos y organizativos, que son necesarios,
se precisa que el profesorado logre una inclusión de la biblioteca
en sus estrategias de enseñanza, que la biblioteca entienda y sepa
atender sus necesidades, y le ofrezca propuestas que le ayuden a
satisfacerlas (Durbàn, 2008).
<!--[if !supportLists]-->
2. <!--[endif]-->Los avances
Pero también se van haciendo muchos esfuerzos por la biblioteca
escolar, y hay que citarlos, pues difundir las buenas prácticas y
experiencias ayuda a extender la innovación educativa y la
convicción de que es posible hacerla real.
<!--[if !supportLists]--><!--[endif]-->
a.. La biblioteca escolar es citada en la actual Ley de
Educación. En el artículo 113 se considera obligatoria y se deja la
responsabilidad de su desarrollo a las comunidades autónomas, con el
apoyo posible de los ayuntamientos y sus bibliotecas municipales. Se
está induciendo a que los ayuntamientos cooperen o experimenten con
el "doble uso" público y escolar y así contribuyan a su dotación y
gestión. El Ministerio hace convocatorias nacionales de buenas
prácticas que dan lugar a premios a las bibliotecas escolares
seleccionadas, cuyas experiencias se difunden en publicaciones
(Bibliotecas Escolares, 2007). Precisamente la semana pasada se
entregaron los premios de 2008
(http://www.educacion.es/horizontales/prensa/notas/2009/12/bibliotecas-escolares.html).
b.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->En la Educación
Secundaria se han regulado las competencias básicas, y entre ellas
la denominada "Tratamiento de la información y competencia digital",
además de dar una gran importancia a la lectura un sentido amplio.
(Real Decreto 1631/2006).
c.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->También la Ley de
la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas de 2007 ha contribuido a
la inversión en bibliotecas escolares a través de las comunidades
autónomas, principalmente para colecciones.
d.. <!--[if !supportLists]--><!--[endif]-->Entre las comisiones
técnicas creadas en el marco de Consejo de Cooperación Bibliotecaria
hay una de bibliotecas escolares, que hasta ahora parece que está
volviendo a revisar "las necesidades detectadas en los centros
educativos para reforzar el papel de la biblioteca escolar como una
herramienta educativa de primer orden, integrada en el proyecto
curricular y educativo del centro, que favorezca los procesos de
enseñanza-aprendizaje y apoye la labor docente". (Ministerio de
Cultura, 2009). Igualmente, está proponiendo modificaciones del Plan
de Mejora de las bibliotecas escolares y revisando los criterios de
los concursos nacionales de buenas prácticas.
e.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->La organización de
centros coordinadores y de apoyo en muchas regiones (Andalucía,
Asturias, Cataluña, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra.) ha
contribuido a la formación, la organización, la difusión de buenas
prácticas, la creación de espacios de encuentro y apoyo mutuo. Las
Jornadas y Congresos de Bibliotecas Escolares se han consolidado en
muchas de estas regiones como espacio de encuentro y refuerzo de las
experiencias positivas. Extremadura, Galicia o Asturias son ejemplos
en este aspecto. Se han generado redes de bibliotecas escolares que
expresan su vitalidad a través de blogs, como los gallegos
(http://www.edu.xunta.es/biblioteca/blog/). Y se han actualizado los
estudios descriptivos de la situación de las bibliotecas que se
hicieron en los años noventa con nuevos datos, como en Málaga
(García-Guerrero y Luque, 2009), Navarra (Del Burgo y Bernal, 2007),
o Castilla-La Mancha (Ortiz-Repiso y Camacho, 2006).
f.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->Los portales
educativos de las administraciones autonómicas han provisto de
recopilaciones de recursos de información, materiales didácticos y
software educativo, estructuradas por etapas y áreas curriculares,
que pueden ser también colecciones de apoyo al trabajo en la
biblioteca escolar. En el ámbito estatal, portales como Sol
(http://www.sol-e.com) y otros recientes como Leer.es
(http://www.leer.es) ofrecen apoyo también para docentes y
estudiantes. Y es de esperar que el portal de Bibliotecas Escolares
del Ministerio, que por ahora evidencia cierto abandono
(http://www.ite.educacion.es/w3/recursos2/bibliotecas/), se
actualice pronto.
g.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->En cuanto a las
publicaciones sobre bibliotecas escolares,
a.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->siguen siendo
necesarios y abundantes los manuales o guías de cómo organizarlas,
usarlas y dinamizarlas, y las reflexiones para reafirmar su
importancia, lo que es también síntoma de su incipiente estadio de
desarrollo: Una muestra de los libros de esta última década
incluiría Bibliotecas escolares, ¿para qué? (Baró, Mañà y Vellosillo
(2001), La biblioteca escolar en España (Camacho, 2004), La
biblioteca escolar: soñar, pensar, hacer (Castán, 2002), Lectura,
alfabetización en información y biblioteca escolar (Cuevas, 2007).
La biblioteca escolar (Fuentes Romero, 2006), La biblioteca escolar,
un recurso imprescindible (García Guerrero, 1999), Una introducción
al rol de la biblioteca en la educación del siglo XXI (Kolesas,
2008), Guía para bibliotecas escolares (López Gómez y Santos Paz,
2009), Bibliotecas escolares: Ideas y buenas prácticas (MEC,
2006-2008), .Pero no imposible. Bitácora de la transformación de una
biblioteca escolar y su entorno (Nájera, 2008), Bibliotecas y
escuelas. Retos y posibilidades en la sociedad del conocimiento
(Bonilla, Goldin y Salaberría, 2008) Guía práctica para el
desarrollo y dinamización de la biblioteca escolar en Secundaria
(Yáguez, 2006).
b.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->además, ha habido
publicaciones con propuestas didácticas para aprovechar la
biblioteca, como las de Baró y Mañà (2002) La formación de usuarios
en la biblioteca escolar. Educación Infantil y Primaria, y La
formación de usuarios en la biblioteca escolar. Educación
Secundaria, la de Cobos y Álvarez (2006) Guía práctica de acceso a
la información en la biblioteca escolar. De la pregunta al
documento, o las del Grupo Bibliomedia (FMRPC, 2009), La biblioteca
mediateca. Educación infantil y primaria, y La biblioteca mediateca.
Educación Secundaria. Propuesta de trabajo (FMRPC, 2009). Cuadernos
de Pedagogía dedicó un estupendo monográfico a las bibliotecas
escolares a fines de 2005, igual que la Revista de Educación
c.. durante estos años, se han mantenido fieles a su cita a
final de mayo de cada año las Jornadas sobre bibliotecas infantiles,
juveniles y escolares de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, que
ya han llegado a su decimoséptima edición y han planteado todos los
problemas que han ido afectando a las formas y prácticas lecturas
de niños y jóvenes, por tanto escolares.
d.. <!--[if !supportLists]--> <!--[endif]-->y por último, en
el entorno de los Servicios coordinadores de bibliotecas escolares
como los de Málaga o Navarra se han generado colecciones de
monografías con distintas series (Blitz,
http://dpto.educacion.navarra.es/bibliotecasescolares/blitz.html en
Navarra, con unas veinticinco publicaciones accesible a texto
completo, o las ediciones de Málaga
http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar, con
numerosas guías y recursos, así como la revista Libro Abierto.
Junto con Pinakes (http://pinakes.educarex.es/index.php), la revista
del Plan de bibliotecas escolares de Extremadura y Abareque de
Asturias
(http://web.educastur.princast.es/proyectos/abareque/scripts/portada.php),
son una muestra de los esfuerzos docentes por usar la biblioteca
escolar para enseñar a sus alumnos.
<!--[endif]-->3. Las perspectivas de las bibliotecas
escolares <!--[endif]-->
a.. Vemos que la mayoría de estas iniciativas son
responsabilidad del sector educativo, más que del bibliotecario. Hay
pocos artículos de bibliotecas escolares en las principales revistas
científicas de Biblioteconomía españolas, pocas notas en Thinkepi o
Iwetel, por ejemplo. Está claro que es difícil penetrar
profesionalmente en el apoyo a las bibliotecas escolares porque
nuestro perfil bibliotecario o documentalista no forma parte de la
plantilla de los centros educativos. Indudablemente los
bibliotecarios públicos ayudan a los estudiantes, que son buena
parte de sus usuarios; quizás apoyen los planes lectores de los
colegios, colaboren con los maestros bajo demanda o por propia
iniciativa.. Están en contacto con el sistema escolar de modo
tangencial: a través de actividades formativas, participando en
Jornadas, colaborando en proyectos de investigación conjuntos,
aportando colecciones y actividades bajo demanda, etcétera. Ello es
también importantísimo (y para muestra record
emos el reciente Galardón Marta Mata a la bibliotecaria Mercè
Escardó por sus 25 años de labor educativa en la Biblioteca Can
Butjosa), pero al no ser una expectativa directa habitualmente se
reduce la dedicación a esta área de los que son propiamente
profesionales de Biblioteconomía y Documentación. Para nosotros, sin
embargo, es necesario continuar intentando vincularnos como
profesionales al apoyo al aprendizaje durante toda la vida, tanto a
través de nuestras bibliotecas como apoyando las del sistema
educativo formal.
b.. <!--[if !supportLists]--> Una cuestión que nos parece
irresuelta es el de la formación para el trabajo en bibliotecas
escolares, pues ni en los nuevos grados de Maestro ni en los de
Información y Documentación (salvo algunas menciones insuficientes)
se percibe la presencia de este sector del sistema bibliotecario y
las competencias para desenvolverse en él. Esto justifica que se
desarrollen programas de postgrado sobre bibliotecas escolares, que
combinen la formación documental y la pedagógica, y de los que se
han dado algunos ejemplos estos años en universidades como Galicia o
Vic. Y también que los servicios educativos autonómicos formen a los
docentes en el aprovechamiento de las bibliotecas y su
organización.<!--[endif]-->
c.. <!--[if !supportLists]-->Otro tema que nos preocupa es que
en el contexto descrito de retraso de la biblioteca escolar, ésta se
vaya considerando cada vez más superflua y sustituible por la
dotación de tecnologías y redes de información. Si a todos los
escolares se les da ordenador portátil con conexión wifi, si dentro
de poco la mochila de libros de texto se aligerará al dar paso a los
e-books donde los estudiantes tendrán todos sus manuales y cuadernos
de ejercicios, si las pizarras digitales interactivas permiten
mostrar e interactuar con el ordenador y el docente, si se cree que
toda la información está en Internet y es accesible, si a través de
blogs, wikis, websquets y redes sociales se puede leer, escribir,
aprender cooperativamente y desarrollar las competencias
informacionales., ¿para qué mantener la biblioteca escolar?. La
respuesta está en el equilibrio. Todas las posibilidades que aportan
las tecnologías y las redes no eliminan la necesidad de espacios y
moment
os de trabajo individual y conjunto en la biblioteca, que implica
libertad de decisión, autonomía y trabajo cooperativo, combinación
de la cultura impresa, audiovisual y electrónica, adaptación al
ritmo individual, seguimiento de normas. El uso de la biblioteca es
una experiencia de convivencia, de contraste, de desarrollo de las
competencias lectoras e informacionales. Una enseñanza que aspira a
preparar para el aprendizaje permanente necesita escenarios y
situaciones como las que la biblioteca escolar crea para afrontar
proyectos documentales donde se combine la información textual, la
de la realidad, la intercambiada con los otros, la electrónica, el
análisis y la crítica. La biblioteca escolar se debe combinar con
las herramientas tipo web2.0 sin oponerse o sustituirse, pues la
biblioteca implica proximidad, entorno, facilita la integración del
alumnado de distintos niveles y procedencias culturales, puede ser
catalizadora y agregadora con las familias y comunidades del barrio
, facilita la educación en contextos no formales, estimula el
aprendizaje para toda la vida, es un elemento compensatorio para los
que no tienen menos recursos y circunstancias favorables. Tiene una
plena vigencia, y así se expresó, por ejemplo, en el último
Seminario sobre Alfabetización informacional de Vilanova
(http://www.alfared.org/page/bibliotecas_escolares/516) o el Taller
UNESCO
(http://medina-psicologia.ugr.es/biblioteca/mod/resource/view.php?inpopup=true&id=2014) de Granada. La biblioteca escolar puede ser un motor de cambio en la enseñanza, que sin ella seguirá lastrada por prácticas demasiado transmisoras aunque el libro de texto vaya en un e-book en lugar de una mochila, o las alumnas y alumnos lleven un netbook al aula.
<!--[endif]-->
d.. <!--[if !supportLists]-->También nos preocupa el que muchos
de los avances en las bibliotecas escolares siguen teniendo un
carácter precario, porque no se apoyan en estructuras firmes y
estables de los Centros, sino en elementos externos (como los
Servicios Centrales autonómicos) o coyunturales: la permanencia de
profesorado formado y vocacional; la participación en proyectos
piloto que facilitan colecciones y horarios pero que se acaban e
interrumpen; el que los esfuerzos que se están haciendo se centren
sobre todo en lo más fácil (dar ayudas económicas para
adquisiciones) y no tanto en lo estabilizador (consolidar personas,
tiempo de los centros, regulación más detallada y comprometida del
funcionamiento de las bibliotecas).
e.. En todo caso apoyarse en los centros coordinadores e
intentar un funcionamiento en red al modo de los sistemas regionales
o municipales de bibliotecas, es siempre positivo: el objetivo
sería generar catálogos colectivos on line, circulación de
colecciones, actividades en común, refuerzo mutuo....
f.. <!--[if !supportLists]-->Quizás sea una oportunidad la
sensibilización por la lectura, sus modalidades, contextos y
soportes, motivada por los mediocres resultados de los estudiantes
españoles en PISA y otros estudios que evalúan la comprensión
lectora. La comprensión lectora de distintos tipos de textos debe
verse como algo importante para el aprendizaje, la capacidad crítica
y la maduración de los jóvenes, de modo complementario a las
competencias digitales y la alfabetización informacional. Y la
biblioteca escolar sería el punto de encuentro y engarce de ambas
facetas, comprensión lectora y alfabetización
informacional.<!--[endif]-->
g.. <!--[if !supportLists]-->Pero, a la vez, la evolución del
ritmo y los tiempos escolares también complica el que haya momentos
en la biblioteca: la jornada intensiva hace que la mayoría de los
alumnos no acuda por la tarde al Centro escolar salvo
excepcionalmente; la compactación y división rígida de horarios
impide ocasiones de visita individual a la biblioteca: el escaso
recreo o el tiempo previo a la comida, cuando, además, para los
profesores es difícil ir con todo el grupo a trabajar a ella.
<!--[endif]-->
h.. <!--[if !supportLists]--><!--[endif]-->La falta de
consolidación de la biblioteca en la cultura escolar, su dificultad
de aprovechamiento y organización, se produce, como siempre, en una
situación del Sistema Educativo muy compleja, en la que tiene
numerosas críticas y demandas. Para las familias no es una exigencia
principal: a la biblioteca anteponen, por ejemplo, la gratuidad del
libro de texto, la cercanía a la residencia familiar, la calidad de
las instalaciones deportivas o de servicios complementarios como
comedores o actividades extraescolares. Para los equipos directivos,
tampoco: priorizan respecto a la biblioteca la dotación de otros
profesionales como educadores sociales o mediadores interculturales,
psicopedagogos, auxiliares informáticos para el mantenimiento de las
tecnologías, profesores de apoyo lingüístico o para los alumnos con
necesidades educativas especiales (pedagogía terapéutica,
fisioterapia, logopedia.). Para los profesores, el logro de los
objetiv
os curriculares se identifica con el hilo conductor del libro de
texto, y el alumno responde a lo que pide y evalúa el profesor. De
modo que no se visualiza suficientemente ni por parte de padres, ni
de alumnos, profesores o directores la labor agregadora de un
bibliotecario que colabore con sus compañeros, sea gestor de
colecciones y contenidos web del Centro, enlace de un equipo de
colaboradores para reforzar el aprendizaje de quienes más lo
necesiten....
De modo que, aunque veamos con ilusión los muchos "brotes verdes"
habidos durante estos años, también tememos que a la priorización de
las tecnologías y de otros profesionales se sume la dificultad en sí
de mantener viva la biblioteca escolar, y se la arrincone en la
vida de muchos centros donde no pueda reafirmarse desde su situación
de precariedad. La fragilidad organizativa de los Centros (tamaño,
diversidad de problemas, rotación de los docentes....) tampoco
favorece la estabilidad que requiere el buen funcionamiento de las
bibliotecas.
Si las bibliotecas escolares hubieran partido ante la coyuntura
actual de una posición fuerte, como la de las bibliotecas
universitarias en sus instituciones, habrían podido aprovechar los
cambios para relanzarse, refundarse y fortalecerse de modo similar a
como ha ocurrido en las Universidades. Igual que la biblioteca
universitaria se ha hecho "CRAI", ha mejorado y diversificado sus
instalaciones, ha incrementado su labor de extensión cultural y sus
colecciones digitales, ha asumido el rol formador de las
competencias y el apoyo a los materiales docentes, se ha incorporado
a las redes sociales.., la biblioteca escolar se estaría haciendo
Centro de Recursos para el Aprendizaje y la Enseñanza, dinamizando y
siendo catalizadora de la vida de los centros. Y esto creemos que
ocurre solo en una minoría de los centros educativos españoles.
Habrá que seguir insistiendo, dando apoyo desde los sistemas
regionales de bibliotecas, reivindicando, cooperando, evolucionando,
argumentando y apoyando las buenas experiencias, pues si algo
caracteriza a los bibliotecarios es la capacidad de perseverar en
los objetivos en que creemos.
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