ThinkEPI. Los libros electrónicos: una realidad emergente
José Antonio Cordón.

El año 2009 va a concluir confirmando una profecía autocumplida, manifestada
hace tiempo por los algunos miembros del sector editorial: el libro
electrónico se erigirá en la estrella de los nuevos medios de transmisión
del conocimiento. Y efectivamente, después de algunos años de vacilaciones,
de iniciativas dudosas, de prospecciones tímidas, de modelos de negocio poco
pensados o desarrollados, la eclosión del libro electrónico es una realidad
inobjetable. Existen múltiples definiciones de libro electrónico (RAO, 2005,
DOCTOROW, 2004, BERUBE, 2005, KAG, 2009, etc.). Un libro electrónico puede
considerarse una versión digitalizada de un libro para visionarlo sobre un
dispositivo electrónico determinado. Igualmente se puede aplicar el concepto
a  cualquier obra legible en pantalla lo mismo que al dispositivo lector.
Otras definiciones se centran en cualquier forma de fichero en formato
digital y, como tal, puede descargarse en dispositivos electrónicos para su
posterior visualización. En definitiva se trata de un archivo digital que
precisa de un elemento adicional para su visionado, el dispositivo lector,
que debe contener un software adecuado para la lectura del documento. Una
idea de la importancia que ha alcanzado el fenómeno en estos últimos meses
en España la puede dar el hecho de que la Fundación del Español Urgente, una
institución sin ánimo de lucro que tiene como principal objetivo colaborar
con el buen uso del idioma español, especialmente en los medios de
comunicación, y cuya influencia en el desarrollo de esta lengua es cada vez
mayor, se pronunció en noviembre de 2009 sobre el uso correcto de los
términos e-book y ebook reader recomendando el empleo en español de "libro
electrónico", "libro digital" o "ciberlibro para los e-book y de "lector de
libros electrónicos", "lector de libros digitales" o "lector de ciberlibros”
para los dispositivos lectores.
Los hechos no hacen más que apuntalar esta evidencia. En Estados Unidos se
prevé una venta de más de 3 millones de dispositivos de lectura para el año
2009. Amazom y Sony, que comercializan respectivamente el Kindle y el Sony
Reader, confiesan haber sido desbordados por las peticiones de venta. La
consultora Forrester Resarch calcula que en los próximos años las ventas
superarán los 13 millones. En el resto del mundo, el fenómeno es similar.
¿Qué ha ocurrido para que se produzca esta explosión? ¿Qué factores han
desencadenado este fenómeno?
En primer lugar la edición electrónica es una realidad contundente en todos
los países del mundo occidental. Si las revistas científicas abrieron el
camino consolidándose como paradigmas digitales irreversibles en el ámbito
académico, las monografías científicas, y las más comerciales, después de
varios años sujetas a movimientos de signo contradictorio, en los que los
avances y retrocesos se sucedían al hilo de los éxitos y fracasos
tecnológicos, han iniciado un camino que se va afianzando progresivamente.
Los datos así lo aseveran. La ratio de crecimiento en producción y demanda
de libros electrónicos ha crecido aproximadamente un 20% en los últimos años
(JUST, 2007; ALVITE DIEZ, RODRIGUEZ BRAVO, 2009). Outsell (2009), incrementa
estos valores al 50% de progresión en los últimos años. Sólo en el mes de
diciembre de 2008, las ventas de libros en formato electrónico se habrían
incrementado en USA un 118%.  Según la AAP (American Publishers Association)
“E-books saw a 23.6 percent increase from last year with $67 million in
sales and a compound growth rate of 55.7 percent since 2002”. Las
estadísticas de ventas aportadas por el International Digital Publishing
Forum (IDPF, 2009) confirman esta tendencia de ventas crecientes con un
crecimiento muy importante en los últimos años.
En el caso de España, la edición electrónica experimentó en 2007 un aumento
del 88,2% respecto al año anterior, incremento sostenido en 2008
(PANORÁMICA, 2009). Dentro de ésta, la edición de archivos de Internet
aumentó en un 68,9%, siendo particularmente importante en el ámbito de las
Ciencias Sociales y la Tecnología, donde representan más de un 60%, datos
confirmados en este mismo sentido por El Comercio Interior del libro (2009)
En 2008 ha sido particularmente importante el incremento del sector de la
Creación Literaria, que experimenta un crecimiento del 58,3% con respecto al
año anterior. En noviembre de 2009 se presentó el estudio “La digitalización
del libro en España” (Dosdoce, 2009). En él se consideraba que la
digitalización del libro será una de las decisiones más estratégicas que
tendrán que tomar los editores en los próximos años y que comportará una
transformación general de la editorial, de su estrategia de producción y
distribución, de sus futuras políticas de marketing y comercialización de
sus libros y del mercado.
En Segundo lugar la edición electrónica en general y los libros electrónicos
en particular están llegando de manera natural al usuario final, pudiéndose
hablar de que el eslabón final de la cadena editorial, punto sensible y
crítico para la implantación de cualquier producto, muestra un grado de
receptividad creciente hacia los nuevos productos. Los estudios
desarrollados por  Springer (2008); Publishers Communication Groups (2008);
Centre for Information Behaviour and the Evaluation of Research (CIBER)
(2008); o el Joint Information Systems Committee (JISC, 2008) confirman este
supuesto. Los usuarios encuestados en diversos ámbitos manifiestan un
interés creciente en los formatos electrónicos para la consulta de
monografías, tanto para fines de estudio y de investigación como para la
lectura recreativa, y sostienen su creciente y definitivo uso para los
próximos años.
En tercer lugar el sector editorial es consciente de la inminencia e
inevitabilidad del proceso de migración o de sustitución parcial, si no
completa de un modelo por otro. En la última feria de Frankfurt  se efectuó
una encuesta a 1.000 expertos del sector de 30 países diferentes que
concluyeron en 2018 la edición digital superará a la edición clásica. La
encuesta llegó a otras conclusiones interesantes para el sector: en China la
edición digital se multiplicará por 3 en los próximos años, rompiendo el
monopolio de Estados Unidos; el buscador Google, Amazon y los propios
consumidores llevarán el libro digital a superar al libro clásico en 2018;
La venta de libros por Internet ha sido elegido como el hito más importante
de las historia de la edición en los últimos 60 años. Un signo de estos
cambios es que la Feria del libro de Frankfurt dejará pronto de ser Book
Fair para ser Media Fair, debido al empuje de los soportes digitales. En
España se ha celebrado en noviembre de 2009 la primera feria del libro
digital en la que Editoriales digitales como Publidisa, Leer-e, Grammata,
Luarna Ediciones, 36L Books, Edicat, Liceus, Soopbook, Biblio 3000 y Bubok,
mostraron mediante stands, mesas redondas, talleres, etc. experiencias,
contenidos y dispositivos relacionados con el libro digital y con toda su
cadena de valor así como nuevas fórmulas educativas, artísticas y
productivas propiciadas por el libro digital. Importantes organizaciones,
instituciones y redes sociales especializadas que cumplen una labor
prescriptora, como la Biblioteca Nacional, la Asociación de Revistas
Digitales de España (ARDE), la Asociación Española de Responsables de
Comunidad (AERCO), Ediciona, Literaturas.com; Libro de notas, Revista de
Libros, Dosdoce.com e Ilustrae, aportaron igualmente una visión integral del
potencial que se fragua actualmente bajo la denominación de “industria de
contenidos digitales escritos.”
En cuarto lugar, y en consonancia con lo anterior, la oferta de libros
electrónicos, es cada vez más amplia. Además de Amazom, Sony o Barnes and
Noble, que ofertan más de medio millón de libros electrónicos en sus
respectivas tiendas, son numerosos los editores que se han lanzado a la
ocupación de un nicho de mercado presumiblemente rentable en muy poco
tiempo. En España son varias las empresas que han comenzado a trabajar con
los nuevos formatos.
La primera en abrir el fuego ha sido Carmen Balcells, la conocida agente
literaria El hecho de que sea una agente literaria la que haya adoptado este
tipo de iniciativas responde, en cierto modo, a las singularidades del
mercado español. Mientras que los editores estadounidenses controlan los
derechos electrónicos de sus autores, y por tanto pueden negociar cesiones
masivas para e-book, en el caso de los autores españoles (cuyos derechos
digitales no tienen los editores) esto se convierte en una tarea que hay que
hacer autor por autor, o con sus agentes. El proyecto se denomina PALABRAS
MAYORES. Se trata de una colección de libros de autores de renombre,
españoles e hispanoamericanos, editados en forma de e-book, para leer en la
pantalla ordenador, en un dispositivo de lectura o incluso en un dispositivo
móvil: agenda o teléfono. Hay que tener en cuenta que La agencia de Carmen
Balcells cuenta con los derechos de los escritores en castellano más
importantes: Cortázar, García Márquez, Cela, Vargas Llosa, etc. El acuerdo
al que ha llegado con la distribuidora online Leer-e incluye la publicación
a través de su web de más de 100 títulos que irán apareciendo en la web de
esta empresa con la intención de que para finales de 2009, haya unos 250 ó
300 títulos. En la actualidad se pueden encontrar ya en venta obras de
autores como Bryce Echenique, Vazquez Montalbán, Julio Cortazar, Juan
Goytisolo, Rosa Montero, Miguel Delibes, Miguel Angel Asturias, Camilo José
Cela y otros, todos al precio de 5 euros. Los libros se venden en formato
Mobipocket y Epub y están protegidos por DRM. La empresa permite descargas
de prueba de todas las obras.
La editorial catalana Grup 62 y el Institut Cambó también  han puesto en
marcha una colección de clásicos en formato ebook que representa su primera
incursión en el mercado digital. La colección la abren ‘Tragèdies tebanes’
de Sófocles y ‘La poesia eròtica’ de Ovidio, que forman parte de la
colección Biblioteca de Grecia y Roma de Bernat Merge, en la que editan
clásicos greco-romanos en catalán. Los libros estan disponibles en EPUB,
Mobipocket y PDF, y se comercializan en distintos canales de venta, desde la
propia Grup 62 hasta Casa del Libro, El Corte Inglés o Todoebook, entre
otros. Los precios de venta de los libros en formato ebook, no varían mucho
con respecto a los de papel, y se mantienen en unos estándares altos 19,50€
y 15,60€ respectivamente para Tragedies Tebanes y 18 euros y 14,40 para las
poesías de Ovidio, lo que representa una desventaja competitiva para este
tipo de productos. Aunque la apuesta por la publicación de este tipo de
obras es interesante, por ahora adolece de cierta timidez, contando además
con el inconveniente añadido de que no están publicitadas de ningún modo en
la plataforma web de la editorial, donde no existe ningún apartado para los
libros editados en este formato. Únicamente el lector avisado encontrará
estas obras.
Vicens Vives y la cooperativa editorial Abacus,  cooperativa catalana que
posee el 28% de 36Lbooks, una empresa de distribución editorial digital
constituida, además, por Cultura 03, Vicens Vives y una serie de inversores
privados, también está desarrollando un proyecto de producción y
distribución del libros electrónicos. La idea es que a partir del próximo 1
de diciembre, en las 31 tiendas que Abacus tiene repartidas por Catalunya y
la Comunidad Valenciana sea tan normal comprar un libro digital como uno
tradicional.
Finalmente Santillana, Planeta y Mondadori también han creado una plataforma
editorial para negociar los derechos para e-books de sus autores.
Además de estas experiencias de grupos grandes y medianos, numerosas
editoriales están comercializando libros electrónicos a través de
plataformas digitales de venta y distribución. La más importante en España
es Toebook.com, perteneciente a Publidisa, empresa española de nuevas
tecnologías al servicio del mundo editorial. Desde Todoebook cualquier
editor o servicio de publicaciones de organismos, instituciones o empresas
puede comercializar sus libros en formato electrónico a través de la Red. El
formato de los libros es pdf con el DRM de adobe. Los libros cuentan con un
descuento de un 40% con respecto a la versión en papel, en el caso de que la
haya.
En cuarto lugar, pero no menos importante, hay que mencionar la
extraordinaria variedad alcanzada en la oferta de dispositivos de lectura y
la mejora permanente en sus prestaciones y diseño. La aparición de la tinta
electrónica representó el paso del Rubicon de unos lectores hasta entonces
regidos por el sistema de pantalla retroiluminada, muy molestos para la
vista, a otros donde el efecto papel conseguido era absoluto. En la
actualidad la calidad de representación, conseguida a través de unos niveles
de grises cada vez mayores y la progresiva implantación del color (como
ocurre con los últimos dispositivos presentados como el Nook de Barnes and
Noble) han convertido a los mismos en especialmente atractivos para la
lectura de todo tipo de textos. Si a esto se le une una capacidad de
almacenamiento cada vez mayor (de hasta varios miles de libros), un peso
cada vez menor (en torno a los 200 gr.), y unos niveles de conectividad cada
vez mas elevados, via wifi o 3G, el éxito de los mismos está garantizado.

De cualquier modo aun quedan varios varios problemas por resolver en
relación a los libros electrónicos.
En primer lugar está la cuestión del formato, en la actualidad son  muchos
los formatos que conviven, muchos de ellos con carácter propietario,
dificultando la migración e intercambio de información entre dispositivos y
usuarios. En la actualidad casi todos los fabricantes de dispositivos de
lectura han actualizado estos para que acepten el formato ePub, estándar
abierto desarrollado por el IDPF (Internationa Digital Publishing Forum).
Sony, uno de los mayores competidores de Amazom, lo incorporó hace tiempo
abandonando completamente su formato propietario. iRex, también comenzará a
dar soporte a este formato para finales de 2009, al igual que Shortcovers.
Google ha puesto a disposición de los usuarios más de un millón de libros,
con carácter gratuito, en este formato.
En segundo lugar hay que mencionar el desarrollo de DRM (digital Right
Management), esto es el sistema que permite a los editores gestionar los
derechos de los libros electrónicos, que se traduce en la práctica en el
control sobre los usos que se pueda hacer de ellos. Es cierto que el éxito
de los modelos comerciales en internet depende en gran medida de los
sistemas de protección de los derechos digitales,  Pero, el DRM puede estar
sujeto a malas prácticas. No hace mucho Amazom retiró de los catálogos
bibliográficos de sus clientes, las obras 1984 y Rebelión en la granja, de
George Orwell. La compañía no disponía de los correspondientes derechos de
autor y tras la denuncia de sus propietarios, se vio en la obligación de
retirar los dos libros de los Kindle de sus clientes y a devolverles lo que
habían pagado por ellos. No quedan claros cuales son los derechos de los
clientes sobre las obras. Si con el libro en papel el lector adquiría
derecho sobre la copia, Amazon ha puesto de relieve con su actuación, que el
propietario de un Kindle solo adquiere el derecho de lectura. El problema
del DRM es que condiciona los formatos abiertos como ePub. En el momento en
que libro con formato ePub contiene un sistema de DRM suprime su condición
de abierto y libre para depender de las especificaciones del DRM que se esté
aplicando.
En tercer lugar, está el problema de la oferta y precios de las obras y de
los precios de los dispositivos. Para que el libro electrónico se implante
definitivamente es necesario que exista un oferta rica y variada, a precios
competitivos con la edición en papel y con un nivel de novedad comparable
con esta. Por otra parte los precios de los dispositivos han de bajar
considerablemente para que su presencia en el mercado final se generalice.
En un encuesta desarrollada entre la población para analizar la penetración
y conocimiento de los e-books, los usuarios aducían el poco hábito de
lectura y el precio como razones principales para no emplear un dispositivo
portátil, y en cuanto a este último se mostraban dispuestos a pagar una
media de 80 euros por dispositivo (Cocktail Analisis, 2009).
Finalmente los libros electrónicos, y los dispositivos de lectura han de
llegar a las bibliotecas y estar sujetos a sistemas de préstamo que
faciliten su uso y consulta entre los usuarios. Hasta ahora son muy pocas
las experiencias las bibliotecas que lo han puesto en marcha (Biblioteca de
la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Biblioteca de la Universidad
Pompeu i Fabra, Biblioteca Gabriel Ferraté, Biblioteca de la Facultad de
Informática de la Universidad Complutense de Madrid, Fundación Germán
Sánchez Ruiperez, etc.) pero la experiencias se irá consolidando a lo largo
de 2010. Las biblioteca venían trabajando en un contexto digital desde que
las revistas electrónicas desplazaron al papel en la producción y recepción
de contenidos científicos. Ahora es el momento del libro electrónico.

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José Antonio Cordón
Universidad de Salamanca
Miembro del grupo ThinkEPI
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