*Biblioteca, aprendizaje y acceso a la información en medio del temporal
tecnológico.
Roser Lozano*
Algunas de las repercusiones de las innovaciones tecnológicas en
bibliotecas son explícitas y bien conocidas, otras en cambio provocan
cambios muy sutiles, y a veces muy difícilmente percibidos, pero no por
ello menos importantes.
Es bien sabido que la innovación tecnológica requiere de grandes ajustes
en las organizaciones y en las empresas. Aunque los servicios públicos,
donde se enmarcan las bibliotecas, amortiguan en cierta medida estos
ajustes, estaríamos de acuerdo en que en la historia de las bibliotecas,
hay un antes y un después de acontecimientos tales como la aparición de
Internet, de los móviles, o de las herramientas 2.0.
Y ahora estamos expectantes ante otros grandes cambios, por ejemplo
los vaticinados por la aparición del e-book. Sabemos que nos tocará
cambiar permanentemente, aunque no sepamos muy bien hacia dónde hemos de
fijar el rumbo ni la intensidad de los cambios por llegar.
Lo cierto es que hasta la fecha todos los avances tecnológicos lo han
sido en una dirección: arrebatar a las bibliotecas sus monopolios ( y
lo digo en plural). Durante siglos las bibliotecas, y los celosos
bibliotecarios, guardaban todo el acervo cultural de la humanidad entre
paredes, entre depósitos y compactos y entre lenguaje encriptado, del
que hoy, tristemente aún no nos hemos deshecho totalmente. Fue realmente
una heroica y entrañable labor para la humanidad.
Pero en el otro lado de la balanza tenemos el recuerdo de lo tortuoso
que significaba acceder a la más mínima información que necesitábamos.
Hasta la década de los noventa en que Internet y los móviles hicieron
trizas el paradigma de nuestro mundo ( y casi sin enterarnos de lo magno
del cambio), el vivir en una gran ciudad o en un pueblo pequeño era
decisivo para poder acceder o no a una información necesaria y era
vital para el futuro de una persona, para su educación y cultura.
Sucesivos monopolios bibliotecarios han caído bajo el peso de las
innovaciones tecnológicas: el de lugar de almacenaje de la información y
de la cultura, sustituido por repositorios digitales en libre acceso,
el de acceso a la información, sustituido por esta vasta red de
información que es Internet, el de orientación y apoyo al usuario,
sustituido por las redes sociales y espacios virtuales de intercambio de
información...etc
Las bibliotecas han cambiado " por reacción". Cambian sobre todo
porque se transforman los hábitos de los ciudadanos, la forma en que
se accede a la información y la forma de aprender de las personas.
Entender las transformaciones habidas en estos dos ámbitos ( acceso a
la información y educación) es vital para entender la transformación de
las bibliotecas.
Hasta hace pocos años, la etapa de educación de las personas estaba
separada de la etapa laboral; constituía un periodo muy delimitado de
aprendizaje formal que se complementaba posteriormente con algunos
cursos de actualización. Hoy en día el/ aprendizaje a lo largo de la
vida/, / / forma ya parte de nuestra cotidianeidad, y casi sin darnos
cuenta.
Aprendemos diariamente y en muchas ocasiones de forma casi
imperceptible. Y se aprende diferente: entreteniéndose, virtualmente en
"conversaciones" laterales, chateando, hablando, compartiendo en redes
sociales...etc. Se genera información informal que llega a ser más
potente que la formal; así el autodidactismo va ganando terreno a la
educación reglada y la información informal a la información "oficial".
Y no es cierto que los jóvenes no aprenden. Por ejemplo: el estándar
habitual de la mayor parte de los /nativos digitales/ es el de mantener
conversaciones con personas de todo el planeta casi a diario, con todo
lo que ello conlleva de formación, de cultura y de apertura de nuevos
horizontes.
Ciertamente no aprenden lo mismo que aprendimos nosotros, ni aprenden
de la misma forma. No tienen porqué. Porque les esperan nuevos retos,
con nuevos hábitos y nuevas habilidades. Si situamos a un joven de 18
años de la década de los 70 al lado de un joven de 18 años de 2010,
podríamos comparar el grado de formación de uno con otro. Y creo que nos
quedaríamos gratamente sorprendidos y quizás asombrados de tener que
aceptar que no es cierto que los jóvenes que aprenden ahora lo hagan
peor. Diferente sí, pero no peor.
Lo cierto es que el aprendizaje, la relación profesor-alumno y la
forma en que las instituciones académicas entienden la docencia y el
aprendizaje ha dado un salto enorme en la actualidad . Y ahí está el
Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) con todos los cambios que
arrastra no únicamente para la función académica de las universidades,
sino también para las bibliotecas universitarias.
Y también hay un cambio en la relación usuario- bibliotecario. Si hoy
deseamos encontrar una buena lectura, o saber cual de los libros
recomendados en una asignatura es el mejor, ya no hace falta ir a la
biblioteca o a pedir consejo a un bibliotecario. Simplemente podemos
preguntar en facebook o por twitter y nuestros "amigos" nos van a dar
una buena selección de lecturas o nos van a deleitar con una crítica muy
personal e instantánea sobre cual es la bibliografía que mejor nos va a
ayudar a preparar el examen.
Hemos de ser conscientes de que actualmente entre los usuarios circula
mucha más información de la que ofrece la biblioteca y de que ahora la
comunidad "está conectada" entre sí. Y también hemos de asumir que la
información y la valoración de libros, la crítica y la orientación
circula lateralmente y libremente entre usuarios.
Antes, la biblioteca era la protagonista del mundo de la información:
seleccionaba libros, ofertaba servicios, información y orientación al
usuario y mantenía intacto sus monopolios. Ahora tiene que compartir
protagonismo y desarrollar nuevas funciones acorde con los tiempos que
corren.
Y la biblioteca se transforma para responder a estos cambios y evitar
convertirse en una institución obsoleta. Porque si la biblioteca no
ofrece lo que los usuarios desean y cómo lo desean, ellos buscan,
encuentran y utilizan nuevos entornos. Y ahora tienen la tecnología para
ello. Un ejemplo es " Libray Think" <http://www.librarything.es/> uno
de los entornos virtuales más utilizados por los buenos lectores.
Así, las bibliotecas públicas dejaron de ser espacios de almacenaje de
información y cada vez más están dejando de ser también espacios de
acceso a la información. En cambio se están convirtiendo en espacios de
aprendizaje y de sociabilización. Progresivamente, la alfabetización
informacional y digital se va haciendo un hueco destacado en su
programación.
Las bibliotecas universitarias también emprendieron hace años un nuevo
rumbo con los Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Información
(CRAI), esos nuevos entornos dinámicos que integran los servicios
universitarios que dan apoyo a la docencia, al aprendizaje y a la
investigación.
Sea como sea, parece que la biblioteca por el momento es un ser vivo,
mutante, un verdadero superviviente en este temporal tecnológico que se
lleva por delante a tantas organizaciones.
*Roser Lozano ha sido directora de la Biblioteca Pública de Tarragona
(1984-2009) y actualmente es vicegerente, Coordinadora General del CRAI
de la Universitat Rovira i Virgili (URV). *
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Los archivos de IWETEL pueden ser consultados en:
http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
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