Buenos días.

Ya se sabe que no hay que dar de comer al troll, pero parece que ya ha
salido de nuevo a la palestra el asunto de obra intelectual = bien material.

Personalmente opino que las creaciones intelectuales no existen como bien
material y lo que hacemos es asociarles artificialmente unas restricciones
(licencias, contratos o lo que sea), ya que no las podemos encerrar en un
armario o sala y prohibir de esta manera su uso.

A mí me convencieron suficientemente los argumentos de Josep Vives en esta
misma lista en el hilo ¿Préstamo gratuito? ¿Desde cuándo?, de junio de 2007.

Y es que las obras no se gastan, no se consumen por usarlas más veces.
Tampoco se puede argumentar que un mayor uso implica un mayor trabajo del
autor. De acuerdo que una reproducción implica unos gastos, pero son
precisamente los asociados al soporte material, no a una reiteración de la
creación intelectual.

En la época en que los artistas musicales (autores, intérpretes, músicos,
etc... los que trabajan) empiezan a obtener sus ingresos más de los
conciertos (que son un servicio que se presta cada vez, y en lógica
consecuencia, se cobra cada vez) y menos de los discos y canciones (que son
un bien reproducible infinitamente, aunque, claro, sólo se hayan creado una
vez), algo parece que no cuadra.

Pues tal y como están las cosas, los autores, creadores y artistas no tienen
> ni para llegar a fin de mes con su trabajo, salvo cuatro privilegiados. Es
> un mundo poblado de pluriempleo, cuando se encuentra.
>

Al igual que tantos colectivos, a quienes no se les ocurre imponer tasas por
el uso de su trabajo.


> Lo que contáis como un atraco a las bibliotecas quisieran sufrirlo los que
> ven su trabajo robado (escritores, músicos, productoras cinematográficas,
> firmas de moda, prensa diaria, fabricantes de piezas para maquinaria...) y
> los que también ven cómo los recortes les llegan al haber menos contratos
> por parte de las administraciones. Pero el tema del pirateo es otro y desde
> hace años sabemos que las cosas le iban a ir mal al sector de la
> información, entre otros, mientras no se implanten buenos sistemas para
> evitar el fraude.
>

O bien, hasta que deje de considerarse pirateo y fraude lo que tanta gente
considera un uso normal. El derecho de autor es una convención.


>  ¿Qué va a pasar cuando nadie pueda vivir del trabajo de creación salvo
> los que contraten las administraciones públicas o las televisiones? ¿Nos
> vamos a quedar sin nuevas músicas? ¿Vamos a prescindir de nuevos autores
> literarios o de nuevas películas? ¿Van a ser responsables de la creación las
> bibliotecas o el Ministerio de Cultura? ¿Nos vamos a conformar con la
> cultura institucionalizada?
>

El arte es una manifestación espontánea. Aunque nadie pudiera vivir sólo del
arte, seguiría produciéndose. Claro que la industria ayuda pero ¿no
institucionaliza la industria el arte que apadrina tanto como las
instituciones públicas? ¿Es que es más arte el arte encargado por la
industria que el arte encargado por las instituciones?


> Poco fomento de la cultura contemporánea se podrá hacer cuando no haya nada
> que fomentar.
>
> El problema es mucho más profundo que lo que trasluce vuestra asfixia. El
> insulto a las empresas privadas queda fuera de lugar. Por supuesto no me voy
> a extender en ese tema pues se desacredita quien escribe sin saber. ¿También
> lanzas esos insultos al Corte Inglés, a Mercadona, a la Seat...?
>

Si te compras ropa, comida o coches, estás comprando bienes tangibles, no
intelectuales. Huelga insistir: no son lo mismo.


> La biblioteca pública, hoy por hoy, en España, demuestra su incapacidad
> para ser plataforma de cultura. Las razones no las sé, aunque algunas las
> puedo intuir. Seguro que todos tienen la culpa menos los responsables de su
> gestión. Por ejemplo, cualquier librería está haciendo más trabajo que las
> bibliotecas públicas para difundir lo que los nuevos autores publican.
> Tienen webs, blogs, espacios en facebook etc..., donde aportan información
> de novedades pertinentes, enlaces, críticas, agrupan a los lectores dándoles
> espacio para sus blogs... Y no tengo una librería, de verdad. Además, hoy ya
> no es un buen negocio (áquel del que puede vivir una familia, trabajando
> todos sus miembros un mínimo de 10 horas diarias), salvo para las grandes
> superficies. No voy a entrar en el sector audiovisual que hace aguas por
> todas partes.
>

A mí también me encanta comparar las bibliotecas con las librerías. Me
parece que las librerías (hay que decir que en un lógico intento de lucro)
realmente hacen muchas cosas que las bibliotecas podrían hacer... Pero no me
parece que tengan parangón en lo de difundir la cultura. Las librerías no
difunden a los autores nuevos porque sean autores nuevos, sino porque es lo
que tiene tirón comercial.


> Estoy francamente sorprendida (además de enfadada) al ver que varios años
> después de haber dejado de trabajar en el sector, la ñoñería siga siendo la
> misma.
>
> Las bibliotecas especializadas llevan muchas décadas firmando contratos
> paraguas (o licencias, como han preferido denominarlas) para dar acceso a
> sus usuarios a lo que sus usuarios demandaban. Y las licencias se pagan. Y
> los precios se negocian. Y para negociar hay que haber preparado el
> proyecto. No es nuevo: si no hay industria, ¿de qué va a vivir el estado?,
> ¿del turismo a las bibliotecas?
>

Hay otras industrias que se van al traste... la construcción no anda en sus
mejores momentos, tampoco los automóviles ¿algo anda ahora en sus mejores
momentos?

La "industria" de la cultura se basa en que los autores vendan sus derechos
de explotación a empresas que pueden explotarlos mejor que ellos, así ambos
ganan. La cuestión es que las empresas ya no los pueden explotar mejor
porque los usuarios se saltan todas las protecciones existentes.

PERO, ¿por qué se las saltan? ... Pues porque pueden.

Y, ¿por qué pueden? Porque una canción no es un coche. Porque no es lo mismo
la propiedad intelectual que la material.

Pero tampoco es para rasgarse las vestiduras, ni para ñoñerías. Otras
industrias aguantan estoicamente su declive imparable víctimas de la
tecnología. Ya nadie compra cintas VHS, ni carretes fotográficos, ni
bombillas incandescentes...

Puede que la industria cultural esté en peligro. En cambio no creo que la
cultura corra peligro alguno. Personalmente opino que cultura no es igual a
industria cultural o, más exactamente: la cultura es condición para la
industria, pero no al revés.


> La cuestión no pasa por insultar a nadie ni por rasgarse las vestiduras en
> iwetel, sino por hacer números y pensar: me cuesta tanto proyectar tantas
> películas; tengo tantos espectadores; puedo cobrar tanto..., ¿no
> hago competencia desleal a las salas de proyección?, ¿podría llegar a un
> acuerdo con ellas y organizar actividades conjuntas?... ¿Lo puedo hacer? ¿Es
> un objetivo en sí mismo?, ¿qué resultados quiero alcanzar?, ¿si vienen al
> cine de verano, vendrán después a leer, a consultar obras de referencia, a
> preguntarme cómo localizar libros en Google?...
>
> Creo que voy a pedir al Ministerio que me financie una Biblioteca Pública
> para poner películas, hacer conciertos, hacer presentaciones de libros,
> pasarela de moda, museo con sus instalaciones y alguna que otra performance,
> y no cobrar nada a nadie. Además, voy a pedir bonos de comida al Corte
> Inglés y un BMW por la cara. Eso sí, pegaré unos carteles en los que los
> logotipos de las empresas que no van a cobrar nada por sus servicios y
> productos aparezcan bien impresos.
>

¿Alguien tiene una copiadora de coches? ¿Se puede narrar una sopa? ¿Cada vez
que alguien lea este correo puedo cobrar por ello?

Saludos.


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