*Catalogación de objetos culturales y difusión en red del patrimonio* Por Tomás Saorín Pérez
Grupo ThinkEPI Vivimos un buen momento para los proyectos digitales. Si mezclamos las mejores características de cada uno de ellos, detectamos los puntos de innovación y exploramos analogías con otros servicios de éxito en la red, quizá podamos decir que están alcanzando la masa crítica y la robustez tecnológica para dar el salto. ¿Hacia dónde? Una respuesta oscura sería hacia un espacio semántico de objetos de información relevantes. Una respuesta más llana sería: crear el *youtube* del patrimonio cultural. ¿Cuánta información sobre objetos culturales existe en la red? ¿Alguien duda de la sobreabundancia de contenidos sobre patrimonio, arte o museos? Sin embargo aún hay escasez de contenidos, tanto en cantidad como en calidad. Sin duda bastarían unos pocos clicks para localizar unas fotos sobre el *Teatro Romano de Cartagena*, un artículo y varias menciones en Wikipedia, el sitio web específico del museo, una página didáctica en el canal de patrimonio del portal regional de contenidos digitales, unos vídeos pirateados en Youtube, otros varios caseros, la memoria de intervenciones arqueológicas, noticias de prensa de su inauguración y musealización, y un largo etcétera. Con un poco más de esfuerzo accederíamos a bibliografía científica sobre el teatro y su investigación arqueológica. Sin embargo el objeto informativo digital Teatro Romano de Cartagena no existe. Vamos a explicarlo, para poner de relieve la importancia y espacio de crecimiento que hay para la catalogación y creación de repositorios normalizados de objetos culturales. Deliberadamente he optado por usar de ejemplo un sitio arquelógico que no pertenece a la colección de un museo (aunque él mismo lo sea). Lo mismo ocurriría con monumentos, edificios, conjuntos históricos, etc que pertenecen al ámbito de gestión del patrimonio cultural extramuseístico. En la última década los museos españoles han dado el salto hacia la gestión de información documental de sus colecciones a través del desarrollo del sistema integral Domus, que abarca todos los subsistemas informativos del museo, siendo de especial relevancia la catalogación o descripción de las piezas de las colecciones. ¿Cómo repercute en el público la mejora de la capacidad informativa de los museos? A través de la publicación y consulta en línea de sus colecciones. El catálogo colectivo *Ceres* permite acceder a una información descriptiva y visual de las colecciones de un número creciente de museos. Aquí nos estamos acercando a la existencia del objeto informativo digital de carácter cultural. Dentro del museo, en sus colecciones. Este objeto informativo, procedente del catálogo del museo, está reutilizado en *Ceres*, en *Hispana* y en *Europeana*. Dispone de un identificador OAI, y sus metadatos son adaptativos para usos en diferentes contextos. Pueden incorporarse a una exhibición virtual usando el software libre *Omeka*. Lo que sucede es que podemos hacer que vuelva a ser central la catalogación, y con ella la activación de oportunidades profesionales en los proyectos de información cultural liderados por museólogos o historiadores del arte. En realidad catalogación con valor añadido tecnológico: asegurar que los esfuerzos de formalización adoptan las soluciones tecnológicas adecuadas para producir valor en la web 2.0, la web social o como quiera que la llamemos: la red que evoluciona e impacta. ¿Qué es catalogación? Decidir cuáles son los objetos, explicarlos individualmente y articularlos. Crear metadatos que permitan su uso contextualizado, estableciendo relaciones complejos de diferente naturaleza y nivel de análisis, entre colecciones propias y ajenas. Actualmente los modelos conceptuales para la descripción en bibliotecas, archivos y museos tienden a confluir. Las características singulares de estas instituciones de la memoria, que gestionan las colecciones de objetos en los que permanece el conocimiento individual, institucional y colectivo, operan sobre una base común: su organización para permitir el conocimiento. En cada una de estas tres instituciones ha habido un ritmo de desarrollo diferente, en relación a estándares de gestión de información sobre colecciones. Las bibliotecas lideraron la normalización bibliográfica y la creación de instrumentos globalizados para compartir información, los catálogos colectivos. En la última década hemos visto aumentar la eficacia que la normalización en el ámbito de archivos ha supuesto para el acceso a información digital sobre sus fondos, a partir de la familia de normas ISAD(G) o ISAAR (cpf) y el concepto de descripción multinivel. Han impactado al mismo tiempo en los nuevos requerimientos funcionales para registros bibliográficos (FRBR) y de autoridades (Franar). En el campo de los museos y colecciones culturales o patrimoniales, ya ha madurado la corriente de normalización e integración, cuyos fundamentos y posibilidades informativas podemos encontrar primero en la normalización de vocabularios controlados para arte y arquitectura y otros como “Nomenclature 3.0 for museum cataloguing”, “Art & Architecture Thesaurus (AAT)” o “Herein Thesaurus Projet. European Heritage Network (Herein)” y posteriormente en la creación de un esquema de metadatos como VRA Core. El sistema de información del museo, conlleva una complejidad derivada de la propia diversidad de sus colecciones, servicios y tipologías, asociadas a las necesidades de documentación de la investigación, conservación, movimiento de colecciones y protección institucional del patrimonio cultural, sintetizado en el Modelo conceptual de Referencia del Cidoc (Gutiérrez Usillos, 2010). Dentro de este sistema, la descripción de los contenidos, adquiere una especificidad diferente del resto de aspectos de gestión, por lo que admite un enfoque globalizado que permite definir un estándar común. Pero si reducimos la normalización documental al interior del museo, estaremos perdiendo una oportunidad de crear valor informativo duradero en todo el resto del patrimonio de valor cultural, que tanto tirón tiene en el sector económico del turismo cultural y la gestión cultural de la ciudad. ¿A qué objetos referencian las plataformas de realidad aumentada o los webs informativos basados en mapas? A Wikipedia. El artículo de Wikipedia sobre un sitio cultural se ha convertido en el objeto informativo central, por delante del propio de las instituciones especializadas en cultura y patrimonio. ¿Es ésta la única vía? ¿Eclipsará Wikipedia Commons a *Europeana *? ¿Por qué no usar simplemente Flickr para difundir las imágenes del patrimonio cultural? Una primera aproximación al concepto de “objeto cultural” nos sitúa más allá de las colecciones de los museos, aunque ellas constituyan el núcleo. No sólo las obras de arte, sino todos aquellos restos de la cultura material conservados en museos de todo tipo. Se consideran objetos culturales principalmente a aquellos con un valor histórico-artístico, aunque bajo la definición de museos se acojan un buen número de piezas de valor científico (historia natural) o incluso espacios creación contemporánea, o de exhibición de artes escénicas y musicales. El objeto cultural nos remite al concepto de patrimonio cultural; edificios, monumentos, espacios monumentales y sitios arqueológicos. Se trata pues de objetos singulares, poseedores de un valor cultural establecido por las instituciones artístico-culturales, que son recurso primario para la investigación histórica y cultural, y que son contemplados desde la óptica de la museología contextual. El objeto es portador de unos valores originales en un contexto histórico-cultural determinado, que los agentes que los custodian y comunican tienen que conservar, fundamentalmente mediante información secundaria asociada a ellos. Además debe comunicarlo globalmente, en red, para cumplir su rol en la sociedad digital (Mateo Rusillo, 2008). El objeto cultural tiene pues unas características tangibles o directas, pero incluye diferentes capas de información intangible o contextual, que debe mantenerse unida a él para que mantenga a lo largo del tiempo su significado. ALA y la Visual Resource Association elaboraron el *“Cataloging cultural objects: a guide to describing cultural Works and their images”*, que debería ser una lectura obligada no sólo para los equipos técnicos de lo museos, sino para los responsables de difusión digital del patrimonio. Existe información cultural, pero su naturaleza no formalizada limita su potencial de impacto, perjudicando a la calidad intrínseca que puedan tener. Al trabajar con el concepto de objeto cultural, se permite delimitar una estructura de datos para describir de forma homogénea tanto un edificio histórico, una escultura monumental, un retablo, un cuadro, un tapiz, un sílex, un vestido, una urna funeraria, una inscripción o un yacimiento arqueológico. Y también un graffiti urbano, una escultura de rotonda, un barrio singular, un arco de triunfo, el puente de los franceses, el edificio Agbar, un parque minero o la ciudad de Toledo entera. El objeto es además una entidad compleja, compuesta a menudo de partes con valor individual, del mismo o diferente autor o período, susceptibles de descripción independiente, que conformarán diferentes niveles de catalogación en objetos complejos, así como relaciones y agrupaciones apropiadas a la naturaleza de cada manifestación cultural. Piénsese en los diferentes elementos que pueden conformar la descripción de una catedral construida en diferentes fases, conforme a diferentes proyectos y estilos, que además alberga otras manifestaciones artísticas en su interior, articuladas a lo largo del tiempo como un todo cultural. Se trata fundamentalmente de restos materiales, por lo que un elemento clave en ellos son las representaciones gráficas de los mismos, que constituyen un elemento descriptivo de alto valor, que permiten un acceso digital al mismo, en cierto modo sustitutivo del acceso directo. Los Bancos de Imágenes procedentes de instituciones culturales son otro recurso sobre el que habría que reflexionar en términos de escasez artificial, gestión de derechos, modelo de negocio y misión social. ¿Qué campo está abriéndose? El de la compatibilidad en los sitios webs de patrimonio de modos de difusión complementarios, apoyados en repositorios de contenidos digitales de objetos culturales, susceptibles de ser enlazados, remezclados y apropiados por los usuarios de la red. Los sitios webs de los museos, y muchos canales de patrimonio, son islas informativas. Quizá vistosas, quizá adecuadas para sus fines inmediatos, pero al no ofrecer datos, desaprovechan un recurso de información cuya puesta a disposición de la sociedad generaría una inyección de valor, difusión y socialización diferente al impacto actual. ¿Cuántas webs de museos ofrecen código para embeber sus contenidos en blogs? ¿Cuántas proporcionan una url estable para sus piezas singulares? ¿Cuántas correrán el riesgo de aceptar etiquetado social? Estas preguntas pueden parecer un llamamiento desde la web 2.0, pero por debajo de ellas están otras menos visibles ¿Cuántas permiten navegar entre objetos de sus colecciones a otras colecciones? ¿Cuántas permiten descubrir relaciones interesantes? ¿Cuántas definen una licencia clara y amplia de reutilización de los metadatos y contenidos visuales? ¿Cuántas se ofrecen para mashups? La reutilización de datos culturales pasa, entre otros, por la extensión de las prácticas de catalogación de objetos culturales más allá de los sistemas exclusivamente museísticos y su formalización mediante los recursos de la web semántica (RDF, SKOS). También por la definición de condiciones claras y amplias de reutilización (Commons, Dominio público). El objeto cultural será el nodo central para la organización y difusión no sólo de las colecciones museográficas, sino en un sentido más amplio del patrimonio histórico-cultural. Este enfoque permite un espacio de conexión entre ambos ámbitos, rescatando el valor informativo del patrimonio que no forma parte directa de los fondos de museos, dibujando un amplio espacio para proyectos informativos culturales innovadores. *Bibliografía citada* - Nomenclature 3.0 for museum cataloging (Third edition of Robert G. Chenhall’s System for Classifying Man-Made Objects) AASLH, 2009 - Cataloging Cultural Objects: a guide to describing cultural Works and their images.Chicago: American Library Association, 2006 - Gutiérrez Usillos, A. (2010) Museología y documentación: Criterios para la definición de un proyecto de documentación en museos. Trea. - Mateo Rusillo, S. (2008) La comunicación global del patrimonio cultural. Trea. *Recursos citados* - VRA Core Metadata Set v 4.0 http://www.vraweb.org/projects/vracore4/ - Ceres. Red Digital de Colecciones de Museos de España http://ceres.mcu.es/ - Domus. Documentación de los museos (Ministerio de Cultura) http://www.mcu.es/museos/CE/Funciones/Documentacion/DocumenatacionColecciones.html - Art & Architecture Thesaurus (AAT). J. Paul Getty Trust http://www.getty.edu/research/conducting_research/vocabularies/ - Herein Thesaurus Projet. European Heritage Network http://thesaurus.european-heritage.net/ - Europeana, Think Culture http://www.europeana.org/ - Teatro Romano de Cartagena http://www.teatroromanocartagena.org/ *Tomás Saorín-Pérez**, Universidad de Murcia, Facultad de Comunicación y Documentación.* *Campus de Espinardo, 30071 Murcia.* *[email protected]* *http://www.um.es/gtiweb/wikipedialab/* * http://www.directorioexit.info/consulta.php?directorio=exit&campo=ID&texto=1039 * ---------------------------------------------------- Para darse de baja IWETEL pincha y envia el siguiente url mailto:[email protected] ----------------------------------------------------
