Apreciados colegas:
acabo de publicar un pequeño artículo en RecBib sobre "El valor educativo de la 
biblioteca pública".
El artículo viene a colación por varias razones. Una de ellas es que el otro 
día fui a una biblioteca pública, y solicité: "La Regenta", "Rojo y negro", y 
"Guerra y paz", tres grandes obras de la literatura universal. Mi sorpresa fue 
que no encontré ninguno en los estantes. "Estarán prestados", pensé yo, y 
pregunté a la ¿bibliotecaria? (pues desgraciadamente, casi todo lo que hay en 
las bibliotecas son ahora auxiliares, y debemos ser conscientes de que: EL 
USUARIO NO LO SABE. Y que poner auxiliares sin formación adecuada de cara al 
público, genera una imagen del "bibliotecario" que puede no beneficiar en nada 
a nuestro colectivo).
Bien: pregunto en el mostrador, y me dicen que "La Regenta" y "Rojo y negro" 
los tienen en el almacén, y que "Guerra y paz" ni siquiera lo tienen, ya que la 
gente "no lo lee".

Y aquí viene la reflexión: ¿qué tenemos entonces en las bibliotecas? ¿Sólo lo 
que la gente lee? Quizás debamos tener entonces sólo los best-sellers, el Hola, 
el Playboy y el Marca, que son los mayoritarios.

Cuando yo me planteé la carrera, venía de magisterio, y por deformación 
profesional, creía en una responsabilidad educativa de la biblioteca:
cuando los niños aprenden a leer, se les ha de intentar ofrecer lecturas 
adecuadas a sus edades (y no el Quijote, por ejemplo).
Cuando van a secundaria, se les ha de educar en la literatura adecuada a su 
edad, progresión y madurez.
Pero, ¿a qué edad debemos introducir "Crimen y castigo"? Cuando una persona 
tiene la madurez suficiente para leer esta obra, ya está fuera, habitualmente, 
de los círculos educativos. ¿Quién tiene la responsabilidad entonces?
Pues yo creo que la biblioteca pública.

He estado buscando información sobre el asunto, y no he encontrado en ninguna 
biblioteca, ni red de bibliotecas, un plan con una lista de los 10, 50 o 100 
libros de la literatura universal, que los ciudadanos deberían conocer (y 
algunos, leer), con un plan de actividades para el año siguiente para darlos a 
conocer y dinamizar su lectura.
Y no me refiero a una guía de lectura, unas fotos de las portadas o un club de 
lectura (y mucho menos una campaña general como "leer es sano": leer... ¿qué?). 
Me refiero a un plan concreto, con una política educativa clara.

La gente ya lee. Creo que uno de nuestras funciones es educar en la lectura. Y 
no veo en ningún sitio que eso se esté haciendo, o ni siquiera que se plantee.
Dejémonos de complejos: nosotros, con nuestros conocimientos, y apoyándonos en 
otros profesionales, podemos establecer unos baremos no sólo de cuántos libros 
lee la gente, sino de cómo elevamos el nivel cultural de nuestra sociedad.

No creo que seamos nada más que unos catalogadores y prestadores de libros: 
somos mucho más. De ahí el artículo y la propuesta. Si interesa, pongámonos a 
ello.

Vínculo al artículo en RecBib:
http://www.recbib.es/blog/el-valor-educativo-de-la-biblioteca-publica

Daniel Becerra


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