Sería interesante diferenciar entre la "novela electrónica" y el
"libro electrónico". El modelo de negocio para la literatura de
lectura masiva es el que se suele utilizar, pero la exploración del
valor editorial podría también venir de aquellos otros libros en los
que hay una mayor inversión en servicios editoriales (ilustraciones,
esquematización, diseño visual, infografías, lectura fácil, etc.).

Podríamos plantear un modelo basado en la distribución básica del
contenido de un libro informativo en formatos de "baja calidad", o
desagregado, y la distribución como Apps en tiendas como Appstore de
Apple, a precios de risa. Repositorios en línea para la función de
información, perduración y referencia, y acceso a novedades en
formatos elegantes para tabletas táctiles a todo color. Pagar por
novedad y calidad de lectura. Edición digital en rústica y en
encuadernación de lujo.

Parece necesaria una transformación del modelo de escritura para
llevar a los libros la revolución ya presente en los media: inversión
en diseño. Y todo esto lo ha pagado la publicidad. También podría
repartirse el canon.

Lo que si habría que plantearse abiertamente es la muerte del ebook en
blanco y negro frente a la tableta multitáctil de aire "ipad". Leemos
de otra forma y otras cosas ... hay que editar/distribuir de otra.

Y si la tendencia es hacia lo gratis ¿Quién paga los gastos?







El 02/11/10, ThinkEPI ThinkEPI <[email protected]> escribió:
> *Mediación y desintermediación en los entornos digitales: nuevos actores y
> nuevas funciones en la cadena del libro electrónico*
>
> Por *José-Antonio Cordón-García* y *Julio Alonso-Arévalo*.
>
> Universidad de Salamanca.
>
>
>
> *De la cadena a una malla*
> El mercado del libro electrónico está experimentando transformaciones
> significativas que afectan a toda la cadena de producción editorial,
> determinando cambios de posición y de funciones en las tareas tradicionales
> de autoría, intermediación y distribución.
>
> En una economía tradicional los elementos de la cadena revisten un carácter
> de inmutabilidad en la que cada uno de los eslabones ocupa un lugar
> determinado por el anterior, y responsable del siguiente. En el ámbito del
> libro la exigencia de la publicación implica necesariamente a un autor, un
> editor, un impresor, un distribuidor y, en la mayoría de los casos, aunque
> no de manera necesaria, un lector. Se trata de un sistema en el sentido
> tradicional del término, tal y como lo definiera Bertalanffy, en el que el
> conjunto de los elementos se explican y se completan necesariamente para
> alcanzar un objetivo final, la edición de una obra, en una relación marcada
> por la verticalidad.
>
> En una economía virtual o en red cada uno de los actores puede entrar en
> relación con el resto sin la necesaria intervención del conjunto de los
> elementos considerados globalmente, sin que importe la posición que ocupe
> en
> el sistema. Esta configuración permite introducir el concepto de
> desintermediación, cuyas inferencias representan un poderoso revulsivo en
> el
> mundo digital. Mientras que en el modelo tradicional la publicación pasa
> necesariamente por la figura del editor que es quien concede crédito y
> visibilidad a una obra, de tal manera que el binomio autor-editor es
> indisoluble, en el digital esta relación adquiere una vertiente
> polifacética
> ampliando el elenco de posibilidades que se abren para el autor y su obra.
> El modelo se bifurca y se fragmenta en múltiples expectativas susceptibles
> de erigirse en referentes si el mercado sanciona la viabilidad de las
> mismas. De esta forma un autor puede decidir conservar la relación con su
> editor o dirigirse directamente a un distribuidor digital. Puede
> autoeditarse a través de un sitio web personal  o convertirse en su propio
> distribuidor buscando el apoyo de librerías digitales (*Zelnick*, 2010).
> Como señala *Vacas*, esta estrategia puede significar la desaparición de la
> editorial como sello de marca que ofrece una garantía al lector sobre
> aspectos relevantes de la obra. Los editores han de responder con ofertas
> de
> valor añadido que justifiquen su existencia “más allá de la numantina
> defensa de un soporte histórico o de su cuota de mercado” (*Vacas*, 2010).
>
> La edición digital ha abierto sus puertas a miles de autores noveles
> rechazados por el sistema tradicional de publicación que han visto como
> editoriales y distribuidoras digitales les ofrecen la posibilidad de
> publicar sus obras. Y no se trata de compañías desconocidas que buscan
> hacerse un hueco en el mercado con nuevas ofertas creativas, sino grandes
> emporios como *Amazon* que ha creado la *Kindle Digital Text Platform*,
> donde los neófitos pueden colgar y vender sus obras, o *Apple* que a través
> de *Ibookstore* desarrolla el mismo servicio. *Barnes and Noble* hace lo
> propio y la tendencia es la misma en el resto de sitios. Estas iniciativas
> hacen tambalear la posición del editor tradicional y su poder de selección,
> producción y distribución del libro, pero también elimina una función
> esencial del circuito editorial, como es la de filtro o embudo que permite
> articular controles de calidad entre todo aquello que se pretende publicar.
> De tal manera, la capacidad de discriminación se desplaza de la producción
> (función editorial) a la recepción (función crítica), siendo el lector el
> que ha de articular sistemas de valoración que le permitan recuperar la
> función perdida.
>
>
> El editor, por su parte, tampoco necesita del distribuidor. Un editor puede
> distribuir a sus autores o asumir las funciones que en el modelo analógico
> estaban completamente diferenciadas (*Gil*; *Jiménez*, 2010). Por otra
> parte, en el modelo analógico la única estrategia posible para la pequeña y
> mediana editorial es la de la diferenciación de sus productos, lo que
> redunda en un reforzamiento de su imagen de marca. La visibilidad de un
> producto está en estrecha relación con el grado de receptividad que es
> capaz
> de despertar en el usuario (motivaciones de compra que despierta una marca
> editorial determinada) pero también por factores derivados como son la
> presencia continuada en los expositores de una librería o los espacios
> publicitarios de los medios de comunicación, que actúan como
> “recordatorios”
> subliminales de la existencia de la gama de productos asociados. Pero las
> estrategias de diferenciación son muy difíciles de sostener sin unas
> inversiones para las que están imposibilitados los pequeños editores y sin
> las cuales la ocupación de un espacio comercial tiende a debilitarse. Lo
> que
> el modelo digital permite es la multiplicación de los espacios de
> intervención para el editor posibilitando la inmersión de la obra en los
> espacios múltiples del marketing viral y las redes sociales. Precisamente
> este es uno de los aspectos en los que los editores más han evolucionado en
> los últimos años.
>
>
>
> *Nuevos agentes*
> Pero lo realmente novedoso es la aparición de empresas que no responden
> exactamente a los modelos anteriores, como los agregadores, que difieren
> considerablemente del papel de los distribuidores tradicionales. Su
> cometido
> es la creación y mantenimiento de colecciones de libros electrónicos y
> otros
> materiales de tal manera que puedan ser consultados y leídos por los
> usuarios finales mediante suscripción o compra. La creación y mantenimiento
> de estas colecciones representa la participación de un número variable de
> instituciones intermediarias. Entre estas están aquellas que adquieren los
> derechos a los editores para transformar o distribuir los contenidos en
> forma digital, y las bibliotecas que compran los derechos de acceso para
> los
> miembros de las instituciones a la que pertenecen en determinadas
> condiciones. Las bibliotecas, generalmente, no son propietarias de los
> contenidos, sólo están licenciadas para su consulta por los editores, que
> mantienen el copyright de los mismos.
>
>
>  Algunos distribuidores tradicionales también han entrado en el terreno de
> la venta de contenidos digitales, reuniendo a grupos de editores que
> comienzan a consorciarse para ofrecer sus contenidos digitalizados a
> clientes de diverso tipo. Es el caso de *Distribuidora de Libros
> Digitales**(
> DLD)* en Brasil,  *Safari Books*, una joint venture entre *O’Reilly* y *
> Pearson* dos editores de libros de información y tecnología (*O’Reilly* *
> Media* y *Pearson Technology Group*) o *Libranda* en España. Plataformas de
> éxito desigual según hayan sido los modelos de negocio adoptados. En el
> caso
> de *Libranda*, anunciada como la gran plataforma de libros en castellano,
> fruto de la unión de grupos editoriales muy importantes como *Planeta*, *
> Santillana*, *Random House*, *Mondadori*, *Anagrama*, etc., presentada en
> julio de 2010 después de una gran expectación, los resultados han provocado
> una decepción considerable, tanto desde el punto de vista de la oferta,
> poco
> más de 1.000 títulos en los primeros meses de arranque, como desde sus
> funcionalidades, poco operativas, nada intuitivas, de escasa usabilidad y,
> sobre todo, fruto de la replicación del modelo analógico de distribución en
> el ámbito digital, configurando un sistema que de no cambiar radicalmente
> está abocado al fracaso1.
>
>
> Un número creciente de editores se está posicionando en el mercado de los
> contenidos digitales buscando modelos alternativos a los planteados por los
> agregadores e intermediarios de distinto tipo.
>
>
>
> *Guerra de estrategias*
> La evolución del modelo ha dado lugar a interesantes remociones de
> posiciones consolidadas como la representada por *Amazon* que ha
> desarrollado una oferta multiplataforma en la que es posible adquirir un
> título para PC, *iPhone*, *Blackberry*, *Mac* y *Kindle*. La posición
> dominante de *Amazon* en Estados Unidos se funda en la vinculación de un
> catálogo y un sistema de lectura propietario, el *Kindle*, que se traduce
> en
> una potencia de mercado importante en la negociación con los editores: la
> imposición de un precio de venta (incluso con pérdidas), acompañada de una
> amenaza de exclusión en caso de desacuerdo: precios inferiores al 20% de la
> versión papel más barata y 9,99$ para las novedades, cuyo precio de venta
> medio en la versión papel es de 26$. Además la venta implica un reparto del
> 50% del precio de venta al público para la distribuidora (*Amazon*) y 50%
> para el resto de los actores de la cadena del libro. Se trata de una lógica
> de integración vertical en la que la división 50/50 está sujeta a
> negociación permanente según la evolución del mercado y la entrada de
> nuevos
> actores como *Apple* y *Google*.
>
> Precisamente la aparición del *iPad* de *Apple* ha obligado a *Amazon* a
> cambiar su política de precios, conminada por las presiones de los editores
> en una decisión que le costó el desplome en la bolsa, llegando a perder sus
> acciones hasta un 9%. Fue *MacMillan*, una de las principales editoriales
> de
> EUA, quien abrió el pulso con el distribuidor al exigirle la venta de sus
> novedades por encima de los 9,99 euros que fijaba el mismo. La respuesta de
> *Amazon* no pudo ser más contundente, pues retiró los títulos de
> *MacMillan*de su catálogo. El problema es que
> *MacMillan* cuenta entre sus autores a Dan Brown, entre otros superventas,
> por lo que a las pocas horas *Amazon* se vio obligada a retractarse de su
> decisión. Frente a los 9,99 dólares que cobraba *Amazon*,
> *MacMillan*cobrará entre 12,99 y 14,99 dólares por la versión
> electrónica de la mayoría
> de sus libros. Evidentemente el anuncio de *Apple* de que permitiría a los
> editores fijar el precio de sus libros desempeñó un importante papel en
> estas decisiones. De ahí que *MacMillan* y otras importantes editoriales
> como *Harper Collins* de Rupert Murdoch, *Penguin*, *Simon and Schuster*, *
> Hachette*, etc. hayan negociado con *Apple* para ofrecer sus catálogos
> digitales en la tienda *iBook Store*. *Steve Jobs* ha ofrecido mejores
> prestaciones para los editores: frente al 50% de las ventas que ofrece *
> Amazon* para éstos, *Apple* les ofrece el 70%, además de prescindir de la
> obligación de exclusividad para el *iPad*, adoptando formatos abiertos que
> permitan descargar los contenidos en cualquier dispositivo, al contrario de
> lo que ocurre con el *Kindle* de *Amazon*. En realidad la estrategia de *
> Amazon* se articulaba en torno a ventas baratas de contenidos para
> fidelizar
> al cliente con un aparato caro pero atractivo a la luz de los precios de
> los
> libros que se podían leer en él. En el caso del *iPad* la estrategia es
> completamente distinta pues la venta de libros no restringe el uso del
> mismo, al contar con muchas aplicaciones diferentes de la mera lectura de
> libros, de tal manera que *Jobs* puede ofrecer a las editoriales lo que
> éstas piden, reduciendo al mismo tiempo el mercado de *Amazon*, y los
> editores se reservan la libertad de negociar con otras empresas de
> dispositivos de lectura.
>
> La posición de *Amazon* también se ha visto amenazada por las
> intervenciones
> de *Google* en el mercado editorial. *Google Books* está evolucionando
> hacia
> *Google* *Editions*, presentado en 2010, que se ofrece como una plataforma
> de biblioteca y librería en línea. Para la venta de un libro
> *Google*ofrecerá bien el soporte tecnológico (la transacción será
> realizada por el
> librero o editor colaborante), bien el conjunto de la venta, reservándose
> un
> porcentaje de la misma según los acuerdos a los que haya llegado con el
> editor. La compañía está promocionando su plan de libros electrónicos como
> una alternativa fundamentalmente diferente y más «abierta» que la de las
> empresas rivales, principalmente *Apple* y *Amazon*. Aunque actuará como
> minorista y venderá libros desde su propia plataforma, también actuará como
> mayorista, permitiendo a librerías independientes y otros socios vender en
> sus propios sitios web. Como mayorista *Google* tendrá un rol similar al de
> distribuidores, que compran libros a editores y los revenden a librerías.
> Esas compañías generalmente se quedan con un porcentaje de cada venta.
>
> En este camino para convertirse en uno de los líderes en la distribución de
> libros electrónicos *Google* ha llegado en 2010 a un acuerdo con la
> *American
> Booksellers Association** (ABA)*, grupo editorial que constituirá uno de
> sus
> principales apoyos en Estados Unidos y en el resto del mundo. Esta
> asociación quiere hacer de *Google* *Editions* la mayor fuente de libros
> electrónicos en los sitios web de cientos de vendedores independientes en
> todo el país, y uno de los factores clave será el hecho de que
> *Google*apuesta por una plataforma abierta y no cerrada a un único
> dispositivo o
> formato, como algunos de sus competidores. La amenaza de *Google*
> *Editions*pronto afectará a
> *Amazon* y *Apple*: ésta última, a raíz de la aparición del *iPad* y de la
> tienda *iBook Store* asociada a él, hace poco que ha comenzado a ofrecer su
> propio servicio en este terreno.
>
> *Google* *Editions* tiene previsto situar en el mercado 400.000 libros
> digitales disponibles a través de cualquier plataforma. Los usuarios podrán
> comprar libros electrónicos desde sus cuentas de *Google* gracias a *Google
> Checkout*. Este sistema *les proporcionará a las editoriales el 63% de los
> beneficios*, mientras que el 37% serán para *Google* por costes del
> mantenimiento del servicio.
>
> *Amazon*, que puede experimentar una pérdida de ingresos considerable por
> la
> venta de ebooks si prospera el proyecto, junto con *Microsoft*,
> *Yahoo*, *American
> Society of Journalists and Authors*,* **Council of Literary Magazines and
> Presses**, Internet Archive*,* **National Writers
> Union<http://www.openbookalliance.org/members/www.nwu.org>
> **, New York Library Association, **Science Fiction and Fantasy Writers of
> America <http://www.sfwa.org/>**, **Small Press
> Distribution<http://www.spdbooks.org/>
> **, y la **Special Libraries Association <http://www.sla.org/>*, han creado
> la
> *Open Book** Alliance* con objeto de crear una alternativa a este proyecto
> al que han denunciado por ser anticompetitivo.
>
> Todos estos procesos están provocando el reforzamiento económico de las
> posiciones intermediarias. La existencia de cadenas de valor diferenciadas
> permite que cualquier contenido se sitúe en ellas sin solución de
> continuidad. La multiplicación de los usos y de los sistemas de acceso
> determina esta fragmentación potencial de los contenidos en línea según los
> flujos financieros y comerciales generados por una oferta cada vez más
> amplia. La actividad de intermediación se reviste de un carácter de
> necesidad ineludible en un universo cada vez más complejo.
>
> Los nuevos intermediarios, como los agregadores, o los consorcios de
> editores constituidos en distribuidores digitales, se enfrentan a un doble
> reto: por una parte adaptarse a la fragmentación creciente de un mercado
> que
> exige una adecuación precisa a los diferentes perfiles de demanda. Para
> ello
> han de utilizar los medios que la red pone a su disposición, y aprovechar
> las oportunidades de los recursos y prestaciones de la misma para la
> promoción de sus obras, incrementando al máximo su visibilidad. Por otra,
> encontrar el modelo de negocio que mejor se adapte a una oferta y una
> demanda en permanente transformación.
>
> Muchos de los problemas existentes con los libros electrónicos están en
> relación con la naturaleza misma del producto en la que confluyen canales
> de
> diferente filiación y naturaleza comercial vinculado al continente y al
> contenido respectivamente. De tal manera que, como señalan *Benhamou* y *
> Guillon* (2010), la cadena del libro electrónico se caracteriza por una
> segmentación en varios niveles: tecnológico (multiplicidad de formatos)
> logístico (multiplicidad de plataformas de distribución), comercial
> (multiplicidad de fórmulas tarifarias) jurídico (multiplicidad de formas de
> protección), de mercado (multiplicidad de ofertas fragmentadas, sin
> coordinación ni compatibilidad entre ellas). Por otra parte la edición
> digital exige competencias diferentes a la edición analógica y determina la
> aparición de funciones y especialidades nuevas en la cadena del libro tales
> como: productores de metadatos, agregadores, productores de bases de datos,
> distribuidores de servicios digitales, gestores de información, servicios
> de
> digitalización, etc. Esta aparición de nuevas figuras en el entorno
> editorial abre la vía a nuevos entrantes cuya práctica no está vinculada
> inicialmente ni al mundo de la cultura, ni al de los detentadores de
> derechos, ni a la creación o la gestión editorial, pero que van ocupando un
> lugar cada vez más importante en este mercado emergente.
>
>
> Los modelos de negocio que finalmente adopte el libro electrónico habrán de
> reconfigurarse en función de la evolución del mercado y de las tecnologías.
> El modelo vigente para los libros en papel se ha extrapolado al libro
> electrónico en la idea de que el tráfico de objetos digitales puede ser
> equiparable al de los libros físicamente considerados. Una vez que se
> pierde
> la referencialidad física, los valores estéticos y paratextuales, lo que
> queda es el contenido, fin último y principal del usuario digital. En este
> sentido cada vez cobrara mayor importancia el *cloud
> computing*bibliográfico, la nube informativa en la que el alojamiento
> de contenidos
> representará un contingente cuya presencia y peso se reforzará a medida que
> se vaya perdiendo el referente analógico. El modelo que acabará
> imponiéndose
> será el del acceso y no el de la propiedad, por lo que las editoriales
> habrán de cambiar de filosofía de trabajo y de concepción si quieren
> desplazarse desde la época del incunable digital, en la que ahora se
> encuentran, a la de la ciberliteratura, en sentido amplio, en la que
> acabarán instalándose. Por ello las iniciativas, meritorias, como las de
> las
> tiendas online existentes, basadas en un concepto de propiedad que los
> nativos digitales tienden a ignorar, habrán de modificar su filosofía para
> adoptar modelos basados en el acceso, con todos los sistemas de seguridad
> que se estimen oportunos. Además esto propiciará una disminución
> considerable de la diogenia digital, cuyo afán recopilador se verá calmado
> por una disponibilidad permanente de contenidos.
>
>
>
> *Nota:*
>
> 1. Un lector que quiera comprar un libro en esta plataforma ha de:
> *descargar
> el software de Adobe Digital Editions** e instalarlo, crear una cuenta,
> configurar el acceso a internet para que se pueda certificar la compra de
> la
> obra y, por último, descargar el archivo con el libro. Pero la obra no se
> compra en **Libranda*, sino en alguna de las tiendas asociadas (*El Corte
> Inglés*, *TodoEbook*, *Laie*, *La Central*, *Casa del Libro*, *Abacus*, *
> Grammata*, *Bubok*, *Fnac*, *Antonio Machado*, etc.). *Libranda* remite a
> estas tiendas, donde habrá de hacerse la búsqueda del libro en cada una de
> ellas y, si hay suerte, comprarlo. El libro, por otra parte, no se  puede
> leer con ninguno de los dispositivos más populares. No se puede descargar
> ni
> para *Kindle* ni para *iPad*, ni tampoco en ninguna plataforma móvil. Y si
> al final se puede leer, no se tiene permiso ni para imprimir una página ni
> hacer una copia.
>
>
>
>
>
> *Referencias*
>
> *Benhamou, Françoise*; *Guillon, Olivia*. Modèles économiques d’un marché
> naissant: le livre numérique. Prospective: économie de la culture et de la
> communication, 2010, n. 2, p. 6.
>
>
>
> *Gil, Manuel*;  *Jiménez, Francisco-Javier*. *El nuevo paradigma del sector
> del libro*. Madrid, Trama, 2010.
>
>
>
> *Vacas-Aguilar, Francisco*. "El poder de la movilidad: de medios de masas a
> medios personales". *Telos*, n. 83, abril-junio 2010, p. 81.
>
>
>
> *Zelnik, Patrick*; *Toubon, Jacques*; *Cerrutti, Guillaume*. *Création et
> Internet**. Rapport au ministre de la Culture et de la Communication*,
> janvier 2010.
>
>
> ----------------------------------------------------
> Los archivos de IWETEL  pueden ser consultados en:
>               http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
> ----------------------------------------------------
>


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__
Tomás Saorín


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Los archivos de IWETEL  pueden ser consultados en: 
                http://listserv.rediris.es/archives/iwetel.html
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