Aunque este mes no he recibido aún la transferencia de Microsoft, voy a
permitirme algún pequeño comentario, mínimamente discrepante, con las
matizadas opiniones de Profesor Honorario Aguillo. En realidad, se parecen
tanto a las que ha expresado en esta misma lista don José Antonio Millán que
las subscribiría con mucho gusto, pero temo que la SGAE o la Sociedad de
Ejecutantes, que preside Pilar Bardem, caigan sobre mí y me obliguen a pagar
un canon o un cañón (nunca me ha quedado claro) y ya he dicho que estoy sin
fondos.

 

Simplemente, me voy a permitir añadir (con la pesadez e insistencia que me
caracteriza) que la Web se dirige con toda claridad hacia una nueva
estructura, una filosofía quizá,  el Linked Open Data, promovida por el W3C,
y diseñada por el protervo Tim Berners-Lee y sus secuaces,  y que si Google
no se ajusta a esos postulados, cada día sus resultados serán peores.

 

Yo no creo que Google sea el representante de Dios es la tierra -aunque
mencionar esta cuestión epistemológica aún candente en esta lista sea tentar
al diablo- y el hecho de su tendencia a tributar en paraísos fiscales me lo
hace ver con toda claridad.

 

Wave fue una cosa espantosa, un autentico timo, un hipster y era de Google.

 

Peor, me ha parecido (si cabe) que no anunciaran que después de su
filantrópico Google Books  (que pondría al alcance de la humanidad toda el
conocimiento que acumulábamos los bibliotecarios en apolillados plúteos,
recubiertos de polvo y tupidos por telarañas) fuera a venir su Google
Editions,  que es como Disneylandia (o sea, que te cobran), después de
alcanzar una posición de preeminencia de una manera basada en la misma moral
que la que les guía para elegir sus lugares de tributación fiscal.

 

Me alegro de que la Unión Europea, dónde se concentran las naciones más
editoras del mundo, con centenares de miles de puestos de trabajo, y una
inmensa cultura detrás,  esté intentado, de momento mediante Europeana, una
alternativa, sin hablar de sus investigaciones sobre posibles prácticas
monopolísticas, tan alabadas, por cierto, cuando se aplicaron a mi parte
contratante de mi primera parte, el diabólico Microsoft.

 

Resumiendo, que como buen liberal manchesteriano,  estoy encantado de que
pueda surgir una competencia que supere las cada día mas evidentes flaquezas
de Google.

 

Vuestro turno (si os ha llegado ya la transferencia de Bill y Melinda)

 

Xavier Agenjo

 

 

 

De: Foro para profesionales de bibliotecas y documentación.
[mailto:[email protected]] En nombre de Isidro F. Aguillo
Enviado el: miércoles, 12 de enero de 2011 12:06
Para: [email protected]
Asunto: Re: [IWETEL] [ThinkEPI] El buscador que era algo más

 

Estimados agentes en nómina de Microsoft:

Es cierto que Google está siendo objeto de investigación por ciertas
prácticas, que sus algoritmos son secretos y que el buscador sigue
evolucionando de una manera más bien opaca para el usuario final. Sin
embargo es una herramienta formidable y con el adecuado conocimiento se le
puede sacar mucho provecho. En concreto citais algunos comportamientos
extraños o nuevos que tienen explicación y/o solución alternativa.

- Resultados diferentes en dos ordenadores uno al lado de otro o en el mismo
ordenador apenas pasados unos segundos: Google no puede responder los
millones de peticiones desde un único sitio, por lo que utiliza un sistema
distribuido. Son los llamados Google Data Center, cada uno con una o varias
IP numéricas diferentes. Y además al parecer con bases de datos actualizadas
de diferente manera. Eso significa que cuando utilizas la dirección te puede
responder el data center mas próximo o el menos saturado, que no tiene por
que ser el mismo que te contestará momentos despues o a tu compañero en otro
ordenador al lado. ¿Y con resultados distintos!.Se puede evitar esto
utilizando siempre el mismo IP que se puede obtener de las listas de
direcciones IP que aparecen en la web.

- Personalización "geográfica". Todos los algoritmos de Google son muy
complejos, incluyendo los de localización y personalización. Mucha gente
cree que dependen de utilizar diferentes dominios (google.com, google.es)
pero en realidad parece ser que el filtro mas importante es el idioma de la
interfaz!. Es decir para tener resultados mas "internacionales" hay que
utilizar el interfaz en inglés (ojo, no buscar en inglés o filtrar por
idioma).

Espero que os sirva y recupereis el cariño por Google

Vuestro turno, 


El 12/01/2011 9:33, Lara Rey escribió: 

Desde 1998 utilizo habitualmente Google. Lo tengo que página de inicio en
mis navegadores.  En los últimos años, para mi, era más rápido encontrar una
página a través de Google que en mi carpeta de Favoritos. 

Últimamente, desde hace quizá casi dos años Google ha cambiado. Supongo que
es la misma sensación que tienen los padres cuando son plenamente
conscientes de que sus hijos ya no son esos niños pequeños e ingenuos. No sé
explicar punto por punto en que ha cambiado, pero sé a ciencia cierta que no
es el que era.

 

No me interesa ver en Google las ultimas actualizaciones de hace 10 segundos
de las redes sociales, o de tuiter. Creo que para ese tipo de búsquedas hay
otros buscadores u otras opciones. No me interesan las búsquedas tan locales
y tan mediatizadas por donde te encuentras geográficamente!!! A mí me
gustaba Google cuando era “mundial”. Me gustaría resetear mi historial de
búsquedas, perfil y preferencias que en estos años Google ha ido acumulando
sobre mi y ser capaz de empezar de cero. 

 

En  mi trabajo varias personas utilizamos el Google Alert. En algunos casos
las configuramos el mismo día y con las mismas palabras clave. Y es curioso,
porque no nos llegan los mismos resultados….Y ya no solo eso. Una misma
búsqueda en dos ordenadores ofrece dos resultados. 

 

No me acaba de gustar como está evolucionando Google como buscador. Pero no
tengo a este nivel una alternativa mejor.

 

Hace tiempo Juan Freire escribió un post en la ya no disponible
GENERACIONRED que se titulaba ¿Hasta cuando podremos confiar en google?
<http://www.atinachile.cl/content/view/39061/Hasta-cuando-podremos-confiar-e
n-Google.html> ....Y mi respuesta es YO YA NO CONFIO EN GOOGLE.

 

“Los analfabetos digitales, de cualquier edad y condición, consideran a
Google más próximo al demonio

Los inmigrantes digitales tienen una extraña relación con este
<http://nomada.blogs.com/jfreire/2006/06/google_ha_muert.html> antiguo
buscador convertido en cerebro universal y dios virtual

Pero los nativos digitales (que salvo algún pionero precoz, rara vez han
cumplido los 30 años), tienen otro tipo de relación social, intelectual y
afectiva con Google. Los nativos usan Google pero odian a Google.
¿Paradójico?,”

 

Lo que más me llama la atención es que cuanto mas Google sabe de mi, de mis
búsquedas, de mi entorno…..menos útil me resulta.

 

En fin….divagaciones de un miércoles cálido y lluvioso por estas tierras
atlánticas…..

 

Un saludo,

 

Lara Rey

 

 

 

De: Foro para profesionales de bibliotecas y documentación.
[mailto:[email protected]] En nombre de ThinkEPI ThinkEPI
Enviado el: martes, 11 de enero de 2011 23:37
Para: [email protected]
Asunto: [IWETEL] [ThinkEPI] El buscador que era algo más

 

El buscador que era algo más

Por José Antonio Millán, Libros y bitios. Miembro del Grupo ThinkEPI.

 

Durante muchos años hemos estado utilizando Google, hasta tal extremo que ya
formaba parte de nosotros: eran las antenas con las que palpábamos el
universo, desde el circundante hasta el remoto. Su fiabilidad global ¾no
tanto en la ordenación de los resultados, como en el hecho de que nos
llevara a apariciones de lo que buscábamos, dondequiera que se encontraran¾
lo convertía en una herramienta realmente útil, y no sólo para fines de
búsqueda estricta. Por ejemplo, los estudios sobre presencia de lenguas en
las redes hacían uso de la consulta de Google, convertido entonces en una
auténtica "base de datos" de ocurrencias de términos. Es sabido cómo,
utilizando la metodología de buscar términos exclusivos de una lengua,
Funredes trazó un mapa de la presencia relativa de las lenguas neolatinas en
relación con el inglés, en los primeros años de la pasada década.

 

Hacia el 2007, sin embargo, los datos del buscador empezaron a presentar
discrepancias. Las mismas consultas, hechas por distintas personas en
diferentes lugares, daban distintos resultados. La diferencia concernía no
sólo a la ordenación de las repuestas, sino también (y sobre todo) a la
cantidad de resultados y a su procedencia. Todo parecía indicar que se
estaban utilizando para la ponderación y quizás para la misma configuración
del universo de búsqueda: a) anteriores consultas del usuario, posiblemente
con análisis de qué resultados del buscador le habían llevado a un clic, y
b) el entorno geográfico desde donde se hacía la consulta. Además, y como el
conjunto de servicios de Google ya afecta prácticamente todas las
dimensiones de la acción personal (desde búsquedas y visionado de vídeos, a
correo, búsqueda en libros y mapas, y suscripción a RSS), la suma de
experiencias que puede tener en cuenta la respuesta a una simple pregunta en
el buscador es enorme. Como resultado de todo esto, Google apuntaba cada vez
más al entorno inmediato del usuario.

 

La razón parece clara: al buscar la optimización del sistema de anuncios que
acompañan a los resultados, todo sesgo hacia accesos, bienes y servicios
próximos al usuario podía estar acompañado más eficazmente por la propia
publicidad de éstos. Y además, y quizás para una amplia base de usuarios,
realmente el servicio del buscador estaba siendo "mejor", en el sentido de
que llevaba a resultados más directamente relacionados con su entorno. Así,
ante la consulta de un nombre propio sin más identificación, Google puede
proponer (muchas veces, insistamos, acertadamente) una calle con ese nombre
en la ciudad desde la que se ha preguntado.

 

La expansión semántica y morfológica de las consultas hace también que el
universo de respuestas se expanda... no siempre en la dirección que uno
desearía. Un nombre propio inusual se puede interpretar como la variante mal
escrita de otro que el buscador supone más verosímil, dado nuestro historial
y localización. Una palabra en una lengua extranjera puede correr idéntica
suerte. Y la cuestión es que ni siquiera echando mano de la "búsqueda
avanzada" y utilizando todo tipo de restricciones podemos estar seguros de
que se va a respetar la literalidad de nuestra consulta, y no podremos
obtener lo que Google nos daba hace no demasiado tiempo...

 

El problema ¾ya lo estamos viendo¾ se plantea básicamente para las personas
que hacemos uso de Google para un fin para el que quizá no estaba destinado,
pidiéndole un servicio de cobertura universal de apariciones en la Web.
¡Pero es que este servicio hubo una época en que lo prestó! Y, hasta donde
se me alcanza, no tiene un sustituto claro... 

Quienes hemos utilizado Google para rastrear piezas de bibliografía arcana,
que al final hemos detectado en el sitio de una universidad checa o en una
página personal americana, quienes hemos usado el buscador a la pesca de
neologismos en las lenguas, o de usos creativos o paródicos de las palabras,
estamos privados en gran medida de lo que teníamos. Y pienso que muchos
usuarios menos especializados están también privados de algo muy importante:
la posibilidad de toparse con algo que no buscaban, lo que se conoce como
serendipia. Este servicio de búsqueda que se ha trocado de golpe en algo más
local y provinciano creo que, entre otras cosas, le hace un flaco servicio a
la extensa comunidad de hispanohablantes, con su enorme dispersión
geográfica, que había confiado (tal vez ingenuamente) en la posibilidad de
que el común digital, y las herramientas que lo servían, fuera un elemento
que favoreciera la mutua interrelación y comprensión.

 

José Antonio Millán 

http://jamillan.com/librosybitios/

Miembro del Grupo ThinkEPI

http://thinkepi.net

 

 

 

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