The CTA unions central, under the leadership of Victor de Gennaro, has rallied
around two basically petty bourgeois unions a "new" unions central, competitive
with CGT, which has introduced within the Argentinean labour movement the
sectarian notion of "ideological" unions. I belong to one of the CTA main
unions, by the way.

CTA appears as a "leftish", progressive, even "revolutionary" unions central as
against the Peronist central(s) (both CGTs). In fact, its revolutionary
character is quite limited and derives basically from the origin of many of its
"organic intellectuals" -many of them come from the old Left- rather than from
the boldness of the positions of the CTA.

At a moment when capitalist Argentina is actually bursting into pieces, the CTA
has chosen to launch its old redistributionist proposition again. A strong
criticism to the proposition (not from Peronist quarters, by the way) follows.
The criticism comes from the ultra-left Trotskyist side of our politics, but
the points are very well taken.

------- Forwarded message follows -------
Subject:                Una cr�tica a la propuesta del Frente Nacional contra la 
Pobreza
Date sent:              Fri, 14 Dec 2001 13:49:37 -0300

From: "H. Carlos J. Romero" <[EMAIL PROTECTED]
Date: Wed, 12 Dec 2001 12:05:09 +0000


La propuesta del "Frente Nacional Contra la Pobreza" de la CTA
Reformando al capital
Autor: Paula Bach y Ruth Werner
Fecha: 23/08/01
Fuente: LVO 88

En las �ltimas semanas, al ritmo acelerado de la crisis econ�mica nacional y de
la lucha de los piqueteros, docentes y trabajadores estatales, cobr� mayor
envergadura el Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo) impulsado por la
CTA, personalidades de la pol�tica nacional como Elisa Carri�, Farinello,
Horacio Verbitsky y el economista Claudio Lozano, instituciones como las APYME,
y la Federaci�n Agraria Argentina, entre otras. El jueves 17 de agosto, cuando
finalizaban los cortes piqueteros y el paro de 72 horas de estatales y
docentes, desde la tribuna, en el acto en Plaza de Mayo la CTA y la CCC
propusieron que la Asamblea Nacional Piquetera adhiriera al flamante Frente
Nacional contra la Pobreza. Ante la vertiginosa crisis econ�mica actual que
muestra al desnudo al sistema capitalista semicolonial argentino en
descomposici�n es necesario que los trabajadores levanten su propia salida,
luchen por una perspectiva anticapitalista, con medidas que no pueden m�s que
afectar profundamente los intereses del imperialismo y de la propiedad privada
de los patrones. Pero el proyecto que presenta el Frenapo -tanto en sus aristas
econ�micas, pol�ticas como sociales- dista mucho de plantear una verdadera
salida; intenta m�s bien, generar falsas ilusiones alrededor de la posibilidad
de construir "otro modelo capitalista de pa�s" opuesto al reinante "capitalismo
salvaje". En este art�culo vamos a polemizar con la propuesta del Frenapo en el
 terreno econ�mico, manifestada en sucesivos materiales destinados a
fundamentar el proyecto de Consulta Popular que propone un "Seguro de Empleo y
Formaci�n" para todos los jefes de hogar desocupados as� como una asignaci�n de
60$ por hijo y un aumento de las jubilaciones. Este proyecto estar�a destinado
a provocar un "shock redistributivo" impulsado desde el Estado para
"revitalizar el mercado interno", salir de la recesi�n y acabar con la pobreza.

De c�mo no llamar a las cosas por su nombre

El Frenapo y la CTA se niegan a llamar a la aguda crisis econ�mica actual por
su nombre: es decir como la consecuencia de la descomposici�n del capitalismo
semicolonial argentino inmerso en la cr�tica situaci�n econ�mica mundial. La
crisis argentina sigue a pie firme: la fuga de divisas amenaza permanentemente
la convertibilidad, la recesi�n iniciada a partir del tercer trimestre de 1998
contin�a, el �ndice de desocupaci�n super� el 17%; y el pa�s se debate entre la
devaluaci�n y la cesaci�n de pagos. Ante esta situaci�n el Frenapo afirma que
"la crisis que soporta nuestro pa�s no es producto fundamental de un
shock ex�geno explicado a trav�s de los trastornos de la econom�a mundial o
regional sino una decisi�n dom�stica de sectores dominantes"1. Sin embargo,
pese a lo que diga el Frenapo, la recesi�n en nuestro pa�s est�
�ntimamente relacionada con el fin de la venta de la mayor parte de los activos
nacionales, que durante el per�odo de crecimiento de los 90, actuaron atrayendo
un alto flujo de capitales que aseguraba el funcionamiento de la
convertibilidad. M�s a�n, tras la crisis econ�mica mundial de 1997, los t�tulos
del Estado norteamericano y el d�lar se convirtieron en el lugar m�s seguro
para la colocaci�n de capitales. Esto provoc� un flujo inverso (seg�n Le Monde
mientras en 1992 los Estados Unidos eran destinatarios del 18% de los flujos de
capitales de todo el mundo, en el 2000 esta participaci�n lleg� al 64%) y a la
vez una importante revalorizaci�n del d�lar que dificult� a�n m�s la ya baja
competitividad argentina en el mercado mundial. �C�mo se puede esquivar tanto
la realidad? M�s a�n cuando la econom�a mundial se encuentra signada por la
detenci�n del crecimiento estadounidense2 que en 12 meses pas� de un ritmo
anual de crecimiento del 5% a menos del 1%; as� como por el estancamiento
continuado de la econom�a japonesa y la d�bil situaci�n de Europa en la que
resalta el empeoramiento de las condiciones de su potencia econ�mica m�s
fuerte, Alemania. Mucho m�s absurdo resulta que se ignore tan expl�citamente la
relaci�n entre el pa�s y la econom�a mundial, cuando Argentina acaba de
negociar con el FMI y la Administraci�n Bush un nuevo acuerdo servil, luego de
dos semanas en que todo pend�a de un hilo esperando la �ltima orden de
Washington. Cuando el crecimiento del d�ficit fiscal -uno de los elementos
claves de la crisis- se explica centralmente por la evoluci�n de los intereses
de la deuda externa3. Es de p�blico conocimiento que cada palabra de "aliento"
del FMI, cada peso que presten, tiene como contrapartida un golpe mayor a las
condiciones de vida de los trabajadores y el pueblo, el monitoreo permanente de
los organismos internacionales y una mayor entrega. En este sentido la
caracterizaci�n del Frenapo no es ingenua. No puede significar otra cosa que no
querer enfrentar la enorme sujeci�n del pa�s al imperialismo.

De c�mo ocultar el problema de la deuda externa y sus consecuencias


El Frenapo hace todo tipo de malabares para demostrar que se puede combatir la
pobreza en la Argentina sin dejar de pagar la deuda externa. Para sustentar
esta posici�n, en su documento4, refiri�ndose al problema de la deuda, afirman
que "Si se integran en un mismo cuadro los flujos netos de capital
del sector p�blico y del privado, los ingresos totales son de 329 mil millones
y los egresos de 291 mil, con un saldo positivo de 38 mil millones". Similar
comportamiento se se�ala en relaci�n al conjunto de la balanza de pagos, entre
los a�os 1992-20005. Estas afirmaciones, al plantear que de conjunto ha entrado
al pa�s durante el per�odo m�s dinero del que ha salido tienen el objeto de
concluir que "ninguno de los problemas que agobian al pa�s pueden
atribuirse al pago de intereses de la deuda, ni a la amortizaci�n de su
capital". Pero hay que decir que este razonamiento esconde una maniobra que
consiste en unificar la deuda p�blica y la privada. Sin embargo, si s�lo se
toma en cuenta la deuda p�blica queda en evidencia una relaci�n claramente
deficitaria para la Argentina como el mismo Frenapo tiene que reconocer: "El
m�s somero an�lisis del presupuesto llama la atenci�n sobre el desproporcionado
peso de los intereses de la deuda p�blica sobre cualquier otro rubro. Sin �l no
habr�a d�ficit sino super�vit". La maniobra del Frenapo est� orientada a
ocultar el rol de saqueo de la deuda sobre el estado semicolonial argentino,
pretendiendo que como los capitalistas privados recibieron m�s plata de la que
pagaron (ocultando que el estado pag� m�s de lo que recibi�) el problema para
ellos no radica en la enorme sumisi�n del pa�s al imperialismo. De este modo,
el Frenapo afirma que el inconveniente estar�a en el "manejo" por parte de los
sectores "dom�sticos" de los fondos de dicha deuda ya que "el comportamiento de
este sector no vari� desde la dictadura militar hasta ahora, el endeudamiento
que tom� (se refiere al sector privado) no fue para invertir en la econom�a
real, en empresas nuevas o las ya instaladas, ya que no se registra ning�n
shock de inversi�n equivalente. Estos recursos sirvieron para obtener
beneficios exorbitantes con la tasa diferencial de inter�s en el mercado
interno, la posterior toma de ganancias y su resguardo en el exterior". Desde
ya coincidimos con el Frenapo en el car�cter parasitario de los capitalistas
nativos a quienes es una obligaci�n denunciar sacando a luz sus enormes
negociados. No obstante, creemos que constituye un grave error separar el
parasitismo de la burgues�a argentina de su car�cter de socia menor del
imperialismo, al frente de un estado semicolonial. En realidad, lo que el
Frenapo intenta ocultar tras las "intenciones" de inversi�n o de especulaci�n
de los sectores capitalistas "nativos" (sin negar los "m�ritos" espec�ficos de
la burgues�a argentina en este campo) es que estos actuaron siempre como socios
menores del imperialismo. As� fue en el marco del perverso mecanismo de la
deuda externa que constituye un modo clave de succi�n y saqueo de los pa�ses
semicoloniales y que comenz� con el enorme flujo de capitales generado por los
petrod�lares a partir de 1973 que no encontraban (debido al fin del boom de la
posguerra) lugares rentables para su inversi�n productiva. Posteriormente, bajo
el llamado Plan Brady la burgues�a nativa actu� tambi�n como socia menor del
capital imperialista en la apropiaci�n de las principales empresas p�blicas y
recursos naturales de nuestro pa�s. Adem�s el saqueo imperialista fue doble
bajo la aplicaci�n de este plan. Baste se�alar que durante el Brady, en la
Argentina, la deuda externa sigui� aumentando con creces, �entre 1990 y 1999 un
123%!.6 En el �ltimo per�odo, la fuga de capitales, tampoco puede
independizarse del hecho que, como ya se�alamos, los Estados Unidos pasaron de
recibir del 18% al 64% de los flujos de capitales mundiales durante el 2000.
Este fen�meno fue la consecuencia de una merma de ganancias en la arena mundial
 que se hizo evidente a partir del a�o 97 y la crisis de los llamados "mercados
emergentes". En s�ntesis, la burgues�a nacional, por m�s particularidades que
tenga, act�a al ritmo y siempre como socia menor de los sucesivos movimientos
del capital imperialista. Las posiciones levantadas por el Frenapo no son
casuales porque al negar la importancia y el significado de la deuda externa,
como s�ntoma emergente del car�cter semicolonial del estado argentino y de su
burgues�a cipaya, vuelven a mostrar su negativa a querer enfrentar al
imperialismo.


De c�mo mirar para otro lado en el pico de la crisis

El proyecto del Frenapo de que el Estado impulse un "Seguro de Empleo y
Formaci�n" para todos los jefes de hogar desocupados as� como una
asignaci�n de 60$ por hijo y un aumento de las jubilaciones, estar�a
destinado a provocar un shock redistributivo. El proyecto en s� plantea una
serie de medidas para obtener el financiamiento7 de este Seguro de Empleo y
Formaci�n que estimular�a la demanda, revitalizando el mercado interno y, seg�n
el Frenapo, permitiendo la salida de la recesi�n y acabar con la pobreza. El
Frenapo se planta contra las llamadas pol�ticas neoliberales de la "oferta"
-destinadas a reducir los costos para permitir la reactivaci�n de la econom�a-
y toma posici�n por las pol�ticas conocidas como de la "demanda". Ahora bien,
suponiendo que el proyecto en cuesti�n se concretara, posiblemente permitir�a
un incremento de la demanda efectiva y tal vez un est�mulo para alguna que otra
rama o sector de la econom�a, pero �dar�a lugar a una salida de la recesi�n y
al comienzo de un nuevo ciclo de crecimiento con una distribuci�n "m�s justa"
del ingreso? Creemos que no. Lo que el Frenapo "olvida" es que los programas de
reactivaci�n a trav�s del est�mulo de la demanda s�lo funcionan si existe para
los capitalistas una alta tasa de ganancia en la econom�a. Cuando no hay una
tasa de ganancia que a los capitalistas les resulte atractiva para invertir,
poco importa el crecimiento o decrecimiento de la demanda. En este contexto, la
 especulaci�n financiera -tanto en nuestro pa�s como a nivel internacional- no
se explica esencialmente por "escasez de demanda" sino por los rendimientos
mayores que arroja la especulaci�n en comparaci�n con la inversi�n productiva.
Si de esto cabe alguna duda tomemos un ejemplo elocuente como es el caso de
Estados Unidos hoy para explayarnos en la cuesti�n de si la demanda representa
un mecanismo autom�tico de inversi�n productiva y reactivaci�n econ�mica.
Durante el �ltimo a�o, la disminuci�n del crecimiento norteamericano no ha
alterado sustancialmente su consumo interno (dicho sea de paso, el mayor
mercado interno del mundo) gracias a pol�ticas estatales de sucesivas rebajas
de las tasas de inter�s, que permiten cr�dito barato estimulando el consumo.
Sin embargo, el punto m�s cr�tico de la econom�a norteamericana por el cual el
crecimiento de EE.UU cae, se encuentra hoy en la enorme baja de la inversi�n
ligada a la ca�da de las ganancias. De este modo la permanencia de una alta
demanda plantea como uno de los peligros para EE.UU. el desarrollo de un
proceso de estanflaci�n, es decir de estancamiento de la econom�a con inflaci�n
 provocada por un consumo sostenido. A su vez, si tomamos a�os claves de
crecimiento como la d�cada del 90, el gran flujo de inversi�n productiva hacia
el sudeste asi�tico estuvo dado por altas tasas de ganancia relacionadas con el
bajo desarrollo industrial de esos pa�ses y a salarios m�s que miserables. En
Argentina si bien es evidente que no existi� un proceso de crecimiento de la
inversi�n productiva como en el sudeste de Asia y que la especulaci�n
financiera alcanz� grandes proporciones durante los a�os 90, los mayores flujos
de inversi�n en dicha d�cada fueron atra�dos por el "regalo" de las empresas
del estado y los recursos naturales del pa�s, que arrojaron grandes ganancias
incluso garantizadas por el estado nacional (junto a miles de despidos y la
renegociaci�n a la baja de las condiciones laborales). En este marco es
innegable que la combinaci�n de entrada masiva de capitales y una estabilidad
relativa de la econom�a nacional tambi�n estuvieron acompa�ados por un mayor
nivel de consumo que actu� como est�mulo. Pero suponer, la situaci�n inversa,
es decir que con s�lo reactivar el consumo de alg�n sector de la poblaci�n la
econom�a argentina va a salir de su estado de postraci�n es un disparate. El
dislate se hace mayor cuando el "shock redistributivo" se sigue planteando sin
decir una sola palabra de los enormes costos que le plantean a los trabajadores
y a las masas populares tanto el candente peligro de default, y/o de
devaluaci�n, as� como el de mantener la convertibilidad con d�ficit cero. Los
intereses de los capitalistas son francamente contradictorios con la actual
necesidad de acabar con la pobreza. Es por ello que a la grave crisis econ�mica
del estado semicolonial argentino no se le puede oponer un liviano reformismo.
Para acabar realmente con la pobreza es necesario encarar de frente los
verdaderos problemas estructurales que afectan a la econom�a del pa�s y atacar
seriamente al n�cleo de las ganancias capitalistas e imperialistas. El Frenapo
se ubica en la vereda de enfrente de esta perspectiva como puede verse en el
hecho de que a�n cuando reconocen que el desarrollo de la tecnolog�a (m�s all�
de la situaci�n actual del pa�s) permitir�a que el conjunto de los trabajadores
pudiera trabajar menos, se niegan a plantear la necesidad del reparto de las
horas de trabajo existentes entre todas las manos disponibles, manteniendo el
salario, junto a la realizaci�n de un plan de obras p�blicas y en todo caso,
hasta que estas medidas se consigan, luchar por un seguro de desempleo que en
nuestro pa�s deber�a ser de 600 $ como m�nimo. Es que levantar estas medidas
apuntar�a a cuestionar las ganancias de los capitalistas que siempre van a
preferir aprovecharse del enorme ej�rcito de desocupados existente para bajar
el salario y superexplotar a los que est�n ocupados. En cambio, la CTA y el
Frenapo prefieren convertir la cuesti�n en ventaja adicional para los
capitalistas legalizando un salario m�nimo de 380$ del Seguro de Empleo y
Formaci�n. Consecuentes con esta l�nea, en ninguno de los documentos del
Frenapo o de la CTA se nombra la necesidad de nacionalizar la banca y el
comercio exterior, o la reestatizaci�n de las empresas p�blicas privatizadas, o
la nacionalizaci�n sin pago y bajo control de los trabajadores de toda empresa
que cierre o despida. Sus medidas -m�s all� del planteo progresivo, aunque
parcial, de reestatizar el r�gimen previsional- a lo sumo se reducen a
"Funcionalizar el papel de la banca p�blica. Regulaci�n del proceso de
concentraci�n y centralizaci�n de capitales. Replantear la relaci�n con las
�reas privatizadas en torno a: nivel tarifario, uso de recursos naturales,
estructura de proveedores e incorporaci�n de progreso t�cnico. Revisar la
apertura financiera con el objeto de encarecer la salida de excedente al
exterior" 8. A�n cuando ellos mismos reconocen que todas las fracciones de la
clase dominante est�n comprometidas directa o indirectamente con el capital
financiero mundial, los del Frenapo tratan siempre de salvar al capitalismo
intentando hallarle el lado "bueno" y en funci�n de esto, el documento abunda
en palabras como "funcionalizar", "replantear", "revisar" s�lo para evitar
nombrar un programa de conjunto que ataque de fondo al imperialismo, y a sus
socios nativos.


A modo de conclusi�n

A�n cuando el Frenapo y la CTA reconocen que "El proceso de concentraci�n de la
riqueza es continuo desde 1974. Mientras 27 a�os atr�s el 10% m�s rico del pa�s
ganaba 12 veces m�s que el 10% m�s pobre hoy esta brecha se ampli� a 26 veces.
Por lo que la minor�a m�s rica se apropia del 48% del ingreso nacional"9
intentan deslindar este fen�meno de su claro contexto internacional de
desigualdad creciente en la distribuci�n de la riqueza y, en consecuencia, para
el caso de nuestro pa�s pretenden explicarlo como una cuesti�n independiente de
la relaci�n de la Argentina con el mundo as� como del rol de nuestro Estado
semicolonial dirigido por una clase capitalista servil y enteramente
dependiente del capital imperialista. En este contexto suponen que la soluci�n
est� sujeta a que el estado argentino, el mismo que fue y es instrumento
decisivo garante de la penetraci�n imperialista, de la apertura y
reprimarizaci�n de la econom�a, de la entrega del patrimonio nacional, del
endeudamiento creciente y de la ofensiva burguesa sobre el trabajo, tenga la
"voluntad" de "redistribuir" a favor de los que menos tienen. Este proyecto,
m�s a�n de cara a la crisis capitalista mundial y a su profunda expresi�n en la
Argentina, no puede m�s que significar una utop�a reaccionaria de quienes a
toda costa, m�s all� de la realidad y para garantizar la subsistencia del
capitalismo, pretenden demostrar que "otro capitalismo es posible".

N O T A S

1 En La Marcha Grande por el trabajo. La propuesta de la CTA, por un Seguro de
Empleo y Formaci�n para los jefes de hogar desocupados. Instituto de Estudios y
Formaci�n - 6/8/2000.

2 EE.UU actu� como motor de la econom�a mundial durante
la d�cada pasada a�n cuando esto le signific� acumular enormes contradicciones.

3 El resultado del mes de mayo de 2001, por ejemplo, arroj� un d�ficit de 1002
millones de d�lares en relaci�n con los 578,8 millones de d�ficit registrados
en el mismo mes del a�o pasado. La diferencia interanual se explica
principalmente por un incremento en el gasto total de 755, 5 millones de pesos,
debido fundamentalmente al aumento en el pago de los servicios de intereses de
la deuda, de 582,5 millones continuando con una tendencia que se observa desde
el a�o 1984. Estos son algunos indicadores de la inseparable relaci�n entre la
econom�a semi-colonial argentina y el imperialismo.

4 Presentado por Horacio Verbitsky en el diario P�gina 12, domingo 5/8/2001.

5 "Entre 1992 y 2000 (la balanza de pagos NdeR) registra una salida de algo
m�s de 41.000 millones de d�lares en pago de  intereses de la deuda p�blica y
unos 55.000 millones por amortizaciones. En total, 97.000 millones. Pero en el
mismo lapso ingresaron pr�stamos por casi 137.000 millones. Esto significa un
saldo positivo de casi 40.000 millones". P�gina 12, �dem.

6 "En 1992, el Ministro Cavallo renegocia la deuda externa y logra ciertas
postergaciones de las fechas de pago y algunas deducciones de montos. Sin 
embargo el endeudamiento sigue aumentando en forma galopante, engull�ndose
de paso lo que se pudo haber obtenido por las privatizaciones de empresas del
estado".Revista La Naci�n (6/5/01), "C�mo empez� la deuda externa", 
por Jaime Poniachik.

7 "11400 son los millones que se necesitan para implementar la propuesta. Las
alternativas de financiamiento estar�an dadas por los siguientes conceptos:
incremento  de recaudaci�n por expansi�n de consumo y mayor actividad,
restituci�n de aportes patronales,  reasignaci�n de planes sociales, presi�n
sobre consumo superior, eliminaci�n de  exenciones en ganancias." Esquema para
el financiamiento del shock  distributivo.

8 Esquema de financiamiento del shock distributivo.

9 Movimiento por la Consulta Popular. Junta Promotora Nacional. Documentos.



N�stor Miguel Gorojovsky
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