La enciclopedia virtual de Microsoft dejará de actualizarse a partir del 
próximo 31 de octubre. Su muerte, dicen, se debe a que «las condiciones 
han cambiado». Unos culpan a la economía y otros a Wikipedia

     * La red al día

Por: Amaury E. del Valle

Correo: [email protected]
09 de abril de 2009 00:45:11 GMT

El gigante muere. Ha sido condenado al olvido por sus propios creadores 
y quizá sea, hasta ahora, la primera gran víctima de la crisis económica 
en el campo de la informática y las nuevas tecnologías. El pasado 30 de 
marzo la multinacional Microsoft anunció en un escueto comunicado que su 
Enciclopedia on line Encarta dejará de actualizarse a partir del próximo 
31 de octubre.

La medida ha causado asombro en muchos, sobre todo en quienes creían a 
pie juntillas que la enciclopedia virtual era el paraninfo del 
conocimiento acumulado en los bytes, y la utilizaban lo mismo para 
terciar en una discusión diciendo tener la razón «porque lo dice la 
Encarta», que para cortar y pegar resolviendo con un par de clic una 
tarea escolar, la cual erróneamente en no pocos casos los maestros 
premian por lo profundo, aún sabiendo que es fruto del pícaro mouse de 
los padres o del mismo alumno.

Más allá de eso, «la Encarta» como se le llegó a conocer, era en 
realidad más bien pobre y en ocasiones inexacta, con errores y hasta 
sesgos intencionadamente politizados en muchos de sus contenidos, sin 
que por ello dejara de ser loable su esfuerzo enciclopédico, que ahora 
muere por falta de financiamiento y a causa de la competencia.

Recortes de más de 5 000 empleos, ajustes estratégicos en el campo del 
marketing, lanzamiento de nuevos productos como el Windows 7 o Internet 
Explorer 8 para refrescar la imagen y retomar posiciones perdidas, son 
apenas algunas de las opciones de Microsoft para responder a la crisis 
económica global, que junto al avance de sus competidores, 
específicamente de los sistemas basados en código abierto, amenazan con 
poner en rojo sus cifras de venta.

Pero que nadie piense que la todopoderosa empresa creada por Bill Gates 
está a punto de morir ni mucho menos de desintegrarse. Se trata, apenas, 
de algunos golpes de timón para ajustar el rumbo de una multinacional 
que mueve un capital mayor que el Producto Interno Bruto de muchos 
países del mundo. Y en estos ajustes, lógicamente, siempre hay difuntos. 
La Encarta es uno de ellos.
Puñalada enciclopédica

Presentada por Bill Gates, creador de Microsoft Corporation, como un 
proyecto altruista para recopilar y difundir el conocimiento humano, 
Encarta fue editada por primera vez en inglés en 1993. Para su 
concepción fueron llamados a filas y a sueldo decenas de expertos de 
todo el mundo. La compañía trazó una serie de acuerdos comerciales para 
asegurarse «contenidos», gracias a las dádivas y dividendos que ofreció 
a la Enciclopedia Británica, la enciclopedia Funk y Wagnalls, la Winkler 
Prins, académicos de diversas especialidades o a instituciones como la 
Real Academia de la Lengua Española, por solo nombrar algunos ejemplos.

Con un éxito rápido y seguro, la Encarta on line o puesta en Internet 
comenzó a cobrar por acceder a los contenidos, a la vez que inició la 
edición de sus materiales primero en CD-ROM y posteriormente en DVD, los 
cuales eran vendidos junto a los derechos de actualización.

Así, en 1997 salió la versión en castellano de MSN Encarta, que llegaría 
a tener más de 42 000 artículos diversos, y surgieron versiones 
diferentes en contenidos e idiomas, como las de alemán, italiano, 
francés, japonés y holandés, e incluso se llegó a elaborar una versión 
en portugués, que solo sobrevivió desde 1999 hasta 2002.

Su actualización anual, y la posibilidad de que los lectores sugirieran 
cambios en los artículos, estuvo en manos de la compañía AMPM, mientras 
que la compra por parte de Microsoft de la agencia fotográfica Corbis y 
una alianza estratégica con Discovery Channel propició en buena medida 
que numerosos artículos incluyeran ilustraciones, audio, video y juegos 
de conocimiento.

Cada año se lanzaba una nueva edición de Encarta con distintos paquetes 
para elegir, desde la más «barata» conocida como Biblioteca Encarta, 
hasta la versión «Premium», mucho más elaborada y que llegó a tener 
desde 2005 una versión diseñada para niños, Mi Primera Encarta.

Detrás de todas estas utilidades y esfuerzos había, más allá del 
supuesto interés altruista, una bien trazada estrategia comercial para 
sacar dinero de la necesidad de conocimientos.

Por eso, si bien Encarta llegó a ser, junto con la Micronet Universal, 
la enciclopedia más vendida del mundo, su versión en Internet había que 
pagarla, al igual que la editada en CD-ROM o DVD, la cual ofrecía como 
«gancho» comercial ciertos servicios extras como un curso para aprender 
inglés en línea, o inscribirse en el Club Encarta para acceder a todo el 
contenido en Internet durante un año.

De todas las modalidades, la de Internet nunca marchó como se esperaba. 
La idea de pagar por ver contenidos, por muy bien que estos pudieran 
estar elaborados, nunca llegó a enganchar a mucha gente, que a la 
distancia de un clic tienen a Google, Yahoo, Altavista, Alltheweb y 
muchos buscadores más, sin necesidad de abonar un centavo.

A la rápida proliferación de buscadores se sumó en enero de 2001 un 
proyecto que muchos auguraron como un fracaso, y que hoy se considera 
uno de los mayores compendios de conocimientos del mundo, por demás de 
acceso gratuito, y que los expertos califican como el verdadero asesino 
de Encarta: la Enciclopedia Libre Wikipedia.
A «wikear» se ha dicho

Jimmy Wales es un tipo algo «raro» para los cánones de la industria 
informática. La Encarta, por ejemplo, no lo registra en sus páginas, 
como tampoco dedica una palabra a Larry Sanger, su socio en el proyecto 
Wikipedia, iniciativa a la que por cierto tampoco menciona ni siquiera 
en su versión virtual, como si creyera que con estos silencios pudiera 
evitar el cocotazo mortal que recibió.

Jimbo Wales, nacido en Huntsville, Alabama, Estados Unidos, en 1966, se 
graduó primero en Finanzas y posteriormente comenzó un doctorado en 
Filosofía, el cual nunca llegó a terminar por «aburrimiento», como él 
mismo ha dicho en varias entrevistas.

Radical y controvertido en muchos de sus puntos de vista, en marzo del 
año 2000 Wales fundó un proyecto denominado Nupedia, el cual pretendía 
crear una enciclopedia tan exacta como las más afamadas del mundo, para 
lo cual llamó a colaborar a varios eruditos de forma gratuita y 
constituyó una fundación para financiar el proyecto.

No obstante, ante la lentitud que significaba estar montando y 
desmontando páginas web para ir agregando y sobretodo actualizando los 
contenidos, pronto Jimbo descubrió, junto a Sanders, quien trabajaba 
como editor de contenidos de Nupedia, lo útil que le podían resultar 
para ello los «wikis».

Según la Wikipedia, «un wiki, o una wiki, es un sitio web cuyas páginas 
web pueden ser editadas por múltiples voluntarios a través del navegador 
web. Los usuarios pueden crear, modificar o borrar un mismo texto que 
comparten».

Así, esta plataforma de trabajo desarrollada bajo los estándares de 
código abierto, pronto catapultó las entradas de contenidos del 
proyecto, el cual fue rebautizado en enero de 2001 como Wikipedia, a 
partir del término «Wiki», que proviene de wiki wiki (rápido o veloz en 
hawaiano) y de «pedia», del paideia o (en griego clásico: educación en 
círculo).

Con el lema de: «La enciclopedia libre que todos podemos editar», la 
Wikipedia pronto comenzó a llenarse con artículos de estudiantes, 
maestrantes, doctorandos, académicos o simples participantes, y adoptó 
una estructura de colaboración donde cada persona es identificada con un 
acrónimo, independientemente de que se trate de un erudito o un simple 
alumno.

El proyecto no ha estado exento de múltiples críticas, desde la 
parcialidad o lo tendencioso políticamente de algunos de sus contenidos, 
hasta los errores, omisiones o simples olvidos de personalidades y 
procesos históricos.

Aun así, la Wikipedia ya tiene ediciones en nada menos que 265 idiomas, 
y la cantidad total de sus artículos entre todas las lenguas supera los 
12 millones, muy por encima de la raquítica Encarta y sus apenas 42 000 
entradas.
El mayor verdugo

La popularidad indiscutible de la Wikipedia ha hecho que muchos expertos 
la consideren como el verdugo mayor de la Encarta, que haya fallado el 
sueño de Bill Gates de hacer pagar a la Humanidad por los conocimientos 
que ella misma ha acumulado a lo largo de su historia.

En el anuncio realizado por los chicos de la multinacional del software 
para explicar la retirada de circulación de Encarta, junto a la disculpa 
de que es «parte del objetivo de Microsoft de ofrecer las herramientas 
más efectivas para el consumidor» (léase problemas económicos), se lee 
también la explicación de que el asesinato virtual responde a que «la 
categoría de enciclopedias tradicionales y materiales de referencia ha 
cambiado. La gente consume información de formas considerablemente 
diferentes que en años pasados».

Esa escueta frase, alegan varios expertos, es el reconocimiento tácito 
de Microsoft de su derrota ante la Wikipedia y el un día calificado por 
ellos mismos como «poco responsable» proyecto de dejar que los usuarios 
construyeran sus propios conocimientos.

No fueron suficientes las veladas campañas de prensa para destapar los 
errores de la «Wiki», propagar su poca seriedad o lo tendencioso y hasta 
irrespetuoso de algunos de sus textos. Los creadores de la «Pedia» 
virtual fueron aprendiendo a tropezones por el camino, estableciendo 
reglas y categorías de colaboración e incluso asesorándose cada vez más 
con comités de expertos.

Microsoft no ha dicho qué futuro dará a la versión en DVD de su Encarta, 
y Wikipedia, respetuosamente, solo consignó que dejará de actualizarse 
el próximo 31 de octubre, aunque la versión en japonés estará disponible 
hasta el último día de 2009.
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